Ese triste día en el que te das cuenta que no serás futbolista

Me imagino que muchos de ustedes habrán soñado lo mismo que yo. ¿Quién no soñó con meter un gol de chilena en el último minuto de la final de un mundial?, ¿Quién no se imaginó levantando la copa del mundo en un estadio a reventar?, ¿Quién se atrevió a no imaginarse en la cima del Olimpo del fútbol?, ¿Quién por lo menos no soñó con jugar fútbol profesional?

Ah, sueños aquellos… pero un día cualquiera te levantas y das cuenta que eso que has soñado toda tu vida no va a pasar. ¡Ay Dios!, ese día es triste, muy triste…

Aunque, pensándolo bien, para algunos es más fácil que para otros.

Por ejemplo, ese día no es tan difícil para aquellos que solo jugaban en el recreo y decían querer ser futbolistas por pura presión. Esos, simplemente disimulaban, ya que sabían que cualquier comportamiento diferente podía levantar “sospechas” o sacarlos del “parche”. En este caso, la muerte de ese sueño mentiroso no tiene ningún efecto, no llegaron a ilusionarse y tampoco tenían de qué decepcionarse. Todo fue una vil farsa.

Habían otros, los que amaban el fútbol por encima de todas las cosas y trataban de jugarlo pero no podían, ya que su cuerpo físicamente no respondía a las instrucciones enviadas por el cerebro. Para esos, los “maletas” o “troncos” por naturaleza, también es relativamente fácil. Estos se van dando cuenta poquito o poco, cuando los insultos y regaños se van volviendo cada vez más frecuentes, o cuando cruelmente escuchan a un compañero decirle a otro en voz baja “no se la pasen al de verde”, o cuando se dan cuenta que siempre son de los últimos en el momento en que se reparten los equipos, o cuando él mismo tiernamente grita: “no me la pasen a mí, no, ¡a mí no!”. En este otro caso, ese “día” tampoco existe, pues este hecho no los toma realmente por sorpresa. Eso sí, no deja de causarse una tristeza profunda en sus corazones.

Finalmente están los que sabían jugar, o por lo menos eso creían o les hacían creer. Para estos, para los no abandonaron el sueño tan fácilmente, los que siguieron, los que jugaron en cuanto equipo, torneo, cancha, potrero, parque, playa o donde sea, para los que tenían la ilusión viva y soñaban con que alguien los estuviera viendo, alguien que tuviera los contactos para ayudarles dar el salto, para estos, ese día es triste, muy triste…

Estos se estrellan de frente contra un muro cuando se dan cuenta que el camino hacia el profesionalismo exige mucho esfuerzo y disciplina, así sean unos genios.

Foto tomada de El Universal de Cartagena, Colombia.
Foto tomada de El Universal de Cartagena, Colombia.

Además, se necesita tener un poco de suerte para tocar las puertas correctas en el momento oportuno. Los que ven jugadores, los cazatalentos, no lo ven a uno jugando en la playa o en el parque. El fútbol tiene cierta estructura organizacional, incluso en países tan desorganizados y pobres como Colombia. Lastimosamente, para la mayoría de los pelaos en Colombia el reto no es ni siquiera que los bequen en una escuela de esas, sino conseguir la plata pal bus para poder ir a los entrenos, porque el talento y las ganas sobran. Algunos se acercan, pero las distracciones y tentaciones que se presentan justo en esas edades hacen que igual todo termine en una gran decepción.

Bueno, pero no todo es malo. Ese mismísimo día, como respuesta a semejante frustración, nacen otros personajes necesarios para el fútbol: Los organizadores de torneos, los que sacan equipos, los directivos, los cazatalentos, los entrenadores, los preparadores físicos, los utileros, los árbitros, los periodistas deportivos, los DJ que se convierten en comentaristas deportivos, los estadísticos, los blogueros, los dizque blogueros, los barrabravas (ah… ¿será por eso que están siempre tan bravos?) y los jugadores aficionados que seremos la mayoría de nosotros por el resto de nuestras vidas…

¿Qué cómo fue mi día?

No es por chicanear, pero jugaba bastante bien (¡Ah bueeeeeno!).

No, en serio, cuando comencé como puntero derecho, cuando todavía se jugaba con tres delante, desbordaba bien por las puntas y metía uno que otro golecito (Otra vez: ¡Ah bueeeeeno!).

Bueno, la verdad es que después, cuando me fueron bajando a volante mixto y después a volante de marca (y no es que les quiera quitar méritos), empecé a notar que la habilidad y agilidad que creía poseer no eran tan espectaculares como creía y que me estado físico tampoco era algo formidable.

El puntillazo final fue en una práctica de una pre-selección Bolívar cuando tenía 17 años a la que me convocaron de chiripazo. Igual, ahí tenía mi última oportunidad, mi “One Last Shot”. Si podía seguir en el grupo habría esperanzas, pues de la selección casi siempre salían unos cuantos a probar en equipos profesionales. Pero no pude y abandoné. Semanas después comenzaba primer semestre en la universidad y esa fue mi excusa, pero en realidad, varios años después caí en cuenta que ese día había visto tanto talento y tantas ganas de salir adelante a través del fútbol de pelaos que se mamaban 2 horas en bus con plata prestada para llegar al entreno de las 7 de la mañana, que yo no vi como luchar contra eso y tristemente hasta ahí llegaron mis ilusiones.

Me despido con un regalito, una joya de la publicidad argentina, que le quiero dejar a todos aquellos que lo intentaron de corazón, para que revivan esa pasión que les brindó momentos inolvidables y para que recuerden que nunca dejen de jugar, que de eso se trata esto, de jugar…

Nota: Si te identificas a ti mismo en este video es pura y mera coincidencia.

Ah… y si te pareció chévere mi blog, puedes agregar tu correo electrónico en la sección “No te pierdas la próxima” para que efectivamente, no te pierdas la próxima…

¡Un abrazo!

@ivanj_ortega

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9 thoughts on “Ese triste día en el que te das cuenta que no serás futbolista

  1. karimedlh 5 febrero, 2014 / 11:39 am

    Realmente para describir al fútbol no he encontrado los adjetivos calificativos, sencillamente a mi me encanta y si, por eso debo admitir que me transformo cuando veo fútbol, lo vivo y respiro y también lo juego! Buen relato. Saludos.

  2. sergio 5 febrero, 2014 / 4:55 pm

    en dos palabras una de ellas muy costeña….LA MONDA

  3. ZAIDA ORTEGA NASSIFF 5 febrero, 2014 / 7:31 pm

    Mi vida que buena redacción, te felicito, no todos llegamos a ser lo que queremos, pero nos queda la satisfacción de decir LO INTENTAMOS !!!!! triste de aquellos que no dan ni un paso para avanzar….te amo

  4. Juan Carlos Espinosa H 6 febrero, 2014 / 7:59 am

    Commmmpaaa que escrito!!! Jajajaja, imposible no identificarse con el video de la publicidad argentina. Es excelente! Eriza la piel! … De acuerdo en todo lo que dices, solo alguien que vive el futbol es capaz de comprendernos cuando griatmos a todo pulmon el gol marcado en un picadito… detras de ese grito, hay toda una avalancha de vivencias, sueños, alegrias y trsistezas! Gracias a Dios existe el futbol!!!

  5. Juan Carlos Espinosa H 6 febrero, 2014 / 8:05 am

    Compa la inolvidable “Un estate italiana”… Cancion de italia ’90… de lejos, la mejor cancion de todos los mundiales!

  6. Tony Badel 6 febrero, 2014 / 10:19 pm

    Lo bueno de ser musico desde pequeño, era que tenia la excusa perfecta para no jugar futbol en la calle con los amigos. Aunque la verdad era que ni fisico ni talento.

    Admiro mucho a todos esos deportistas que se sacrifican dentro y fuera de la cancha. Pero admiro mas aquellos mantienen viva la pasion del futbol, asi ya no tenagn la oportunidad de jugarlo profesionalmente.

    Bacana la minicopa del video…

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