Los cartageneros somos infieles por naturaleza

Infidelidad futbolera-final

Señora, ¡espere!, no se vaya a poner a pelear con su marido. Tampoco se vaya a poner a revisarle el Inbox o el Whatsapp. ¡Cálmese!, no estoy hablando sobre ese tipo de infidelidad. Lo que sucede es que los cartageneros tenemos un don especial, nacemos con él, se ha ido transmitiendo genéticamente de generación en generación; los cartageneros amantes del fútbol tenemos la extraordinaria capacidad de celebrar a rabiar triunfos ajenos y de sufrir hasta el llanto las derrotas de otros. Además y no menos asombrosa, también tenemos la capacidad de cambiarnos de equipo con la misma facilidad que el Dr. Juan Manuel Santos cambia su discurso político.

Empecé a darme cuenta que tenía este don a muy temprana edad cuando cursaba la primaria. En ese entonces tenía un amigo caleño y un amigo paisa, cuando en Colombia habían prácticamente solo dos equipos, América y Nacional. Si en el recreo discutía o peleaba con uno, automáticamente era hincha del equipo del otro. Así fue como por varios años fui hincha de América y Nacional al mismo tiempo. También tenía un amigo que era del Junior, al que acudía cuando me peleaba con ambos, aunque como sabía que no había posibilidad de festejar nada, volvía rápidamente a uno de los dos poderosos, generalmente al Nacional, por aquello de que era la base de la selección.

Dicho esto, podría decirse que por aquellas épocas yo era oficialmente un “joperista” según lo explica el gran filósofo Barranquillero Trespalacios “El Propio”.

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Pero que tengamos este particular don no es pura casualidad. Resulta que nosotros, los pobres cartageneros, no tuvimos equipo profesional por mucho tiempo y para cuando lo trajeron ya era demasiado tarde, ya teníamos la capacidad de ser hinchas de equipos de otros lugares del mundo y de cambiar recurrentemente de colores. El hecho que nuestro siempre querido Real Cartagena no nos correspondiera en lo futbolístico agudizó un poco este don, pero creo que, aunque le hubiera ido bien, este gen ya se había desarrollado demasiado y ya estaba arraigado a nuestro promiscuo ADN futbolero.

Como cartagenero se supone que soy hincha del Real, pero le he sido infiel muchas veces. Algunos más descarados consideran al Real más bien como el cacho, la amante, la moza, con la que se divierten un rato, pero con la nunca llegan a ilusionarse. Un gran amigo (@Jucaes1_) hace poco me confesó – Yo era de la barra brava del Real, pero soy americano. Casi entre lágrimas le respondí – yo soy hincha del Real, pero soy juniorista.

Tenía cierta lógica, el Junior (¡Tu papa!) era lo más cercano que nos podía regalar triunfos y fue mi primer desliz oficial desde la aparición del Real. Ese cariño nació en la final del 93 cuando Mackenzie se sacó a Oscar Córdoba y metió un golazo que nunca olvidare. Al Junior, muchos cartageneros lo queremos, algo que por ejemplo en Argentina sería inconcebible si se supone que es nuestro rival de patio.

En algún momento, siendo hincha del Real y del Junior, también fui hincha del Deportivo Cali. Un amigo caleño empezó poco a poco a meterme ideas raras en la cabeza y cuando vine a ver andaba en la Renoleta 9 de mi mamá con la bandera del Cali, pitando y cantando “Pachito Ehe”. La gente se nos quedaba viendo como bichos raros. Un taxista nos preguntó – Aja cuadro ¿y quién fue que ganó?, le respondí con un acento caleño bien trabajado – Mirá vé, ganó el Cali ois, estamos en la final de la Libertadores… El man nos bembio y siguió su camino. En la final, por culpa de Martin Zapata, a quien se le dio por cobrar el penalti a lo bruto, el Cali perdió a su más fervoroso y fugaz hincha. Aprovecho este instante para pedirle disculpas a mi amigo de infancia, ese que era del América, pues un par de veces lo “obligué” a que nos acompañara a las celebraciones del Cali. Ahora caigo en cuenta que el plan tenía que ser jartisimo para él. ¡Qué pena checho!

Sufrí y celebré con el blanco blanco en el 2004. Ahí, otra vez, me volví hincha de otro equipo. Ese triunfo lo disfruté con “el ernie”, un amigo “joperista” (cartagenero hincha del Nacional), que como era de esperase, ese día también vistió su corazón de blanco blanco. Claro que también fui hincha de Boca Juniors, haciendo la claridad que esto solo fue cierto siempre que no se le cruzara a cualquier equipo colombiano en la Libertadores. En realidad, los cartageneros nos volvemos hinchas que cualquier equipo de Colombia que vaya a jugar afuera. Rescato que por lo menos le somos fieles a la patria.

Ya que lo menciono, también tenemos la prodigiosa capacidad de compartir nuestro corazón con clubes extranjeros, especialmente de Europa. ¿Qué tal con el Barcelona de Guardiola? Había más catalanes en Cartagena que en Catalunya, lo que naturalmente hizo que aparecieran cartageneros más madridistas que el Generalísimo Franco. Ahí estamos pintaos, aunque de esta si hago una salvedad, yo si era hincha del Barça desde hacía ya un tiempo, digamos que desde el Barça de Rivaldo, Kluivert, Cocu, de los hermanos De Boer y otros holandeses. Bueno, eso fue un poco después de haber dejado de ser hincha del Manchester United que me robó el corazón en dos minutos en la final de la Champions frente al Múnich.

En Italia fui hincha del Parma por lo del “Tino” Asprilla y lo hubiera sido del Atalanta, si Valenciano se hubiera adaptado a que no vendían fritos a las afueras del estadio. Terminé siendo hincha del AC Milán, más porque así se llamaba el equipo donde jugaba en la universidad que por otra cosa.

…en fin, esa es nuestra realidad, es así como los cartageneros vivimos el fútbol, teniendo “amores” intensos y esporádicos con diferentes equipos de todas partes del mundo y comiendo en casa sólo cuando nos conviene…

Un último mensaje : Señora, usted “tranquis”, que ya con la cachera que le metemos al Real Cartagena tenemos suficiente. Eso sí, si su marido es de Cartagena, le gusta el fútbol y es  única y exclusivamente hincha del Real Cartagena, ¡preocúpese!

Por @ivanj_ortega

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8 thoughts on “Los cartageneros somos infieles por naturaleza

  1. Mario gonzalez 19 marzo, 2014 / 3:37 pm

    Bueno viejo Ivan……..

    La vaina se va a poner un poco mas complicada cuando se lanze el CLUB ATLETICO MALAGANA, joda….tronco e’ nombre vacano, pero la cuestion es que si le somos infieles al Real, eche entonces cuando pierda el ATLETICO MALAGANA, eche no comemos mango que? jejejejejejejeje,

    Muy bacano el blog felicitaciones

    SUNSHINE MUSIC RADIO // ULTIMATE80s

  2. Juan Carlos Espinosa 19 marzo, 2014 / 5:22 pm

    Compa te fajaste con este post. Creo que plasmas completamente la realidad del hincha cartagenero de nuestras épocas. Nosotros, somos los huérfanos del fútbol que nos tocaba arrimarnos al papà de tuno. Particularmente, crecì viendo al América, mis mejores amigos eran turbaqueros hinchas de América… entonces? Americano soy. Una vez leí en un excelente blog argentino llamado “En una baldosa” la siguiente duda existencial: “Cuantos colores se pueden llevar en la piel?”… Creo firmemente que un hincha, hincha de verdad, lleva solo uno. El resto, son circunstancias que se dan, y que como buenos costeños, nos celebramos hasta un velorio. Yo hice parte de una barra representativa del Real Cartagena, de esas de bombos, cantos, extintores de color (fue una gran experiencia hasta el dia que la barra se enfrentó con el Frente Rojiblanco del Junior: rompieron vidrios de buses, pintaron con spray, etc. razón por la que me salì), y aunque viajé a otras ciudades, iba a los partidos, a las reuniones con los directivos del Real, jamas derramé una lagrima por el equipo. Caso contrario con el América de Cali… jamas he estado en el Pascual Guerrero! Solo lo vi jugar cuando iba a Cartagena! y nojoda que he llorado! Como olvidar un 26 de junio de 1996… Me volé de lo que estaba haciendo y me toco ver el partido en un televisor de 14” de una coctelerìa al frente del Banco Popular. Ahi vi como America perdìa su cuarta final de Libertadores con dos goles de Crespo… El bus de Turbaco salìa del centro, lo cogì al final del partido y no paré de llorar hasta que me acosté en mi casa!
    Yo creo que cuando mencionas todos los équipos de los que fuistes hincha, antes que hincha del équipo, eras hincha del buen futbol, y eso para mi es respetable y entendible. Pero de que de ahi se degenere en las modas, en los “joperistas” que se pelean por facebook por el madrid y el barça, o en esos que dicen “yo en una época fui hincha del Arsenal” (amigo en comun por cierto jejeje), no creo…por que al final, solo se puede ser hincha de uno solo. Uno de los máximos axiomas del fútbol es que “un hombre puede cambiar de novia, de trabajo, de amigos, pero nunca de equipo”. Y que viva el América nojoda! Pa’ la A como un tubo!

  3. juliuspinedo 24 julio, 2014 / 7:17 pm

    Tan cierto es como que soy hincha de américa de toda la vida. Ademas en cgena nunca ha existido cultura de futbol, fijate las pocas canchas que hay para uso publico y en el estado en que estan las mismas. Mas no se puede pedir.. Somos ‘promiscuos’ jeje

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