Cuando el tiempo se cuenta en Mundiales

En estos días caí en cuenta de lo grande que esta mi hijo mayor, ¡ya va a cumplir dos Mundiales!, de cómo ha crecido la familia, hace un Mundial éramos tres, ahora somos cinco, que voy para nueve Mundiales de vida y para siete con uso de razón, que no veo a muchos de mis compañeros del colegio desde Francia, desde Francia 98 obviamente, y que Brasil 2014 será el segundo Mundial sin mi papá… (“El fútbol, mi papá y yo”)

Argentina1978Un amigo me preguntó hace un tiempo, – Oye Iván, ¿te acuerdas de la final del 78?, impresionante la cantidad de papelitos que tiraron desde las tribunas, llegaron hasta el campo. – Compa, tu eres que cule viejo, yo nací como tres años después de eso. – Bueno, no es que me acuerde muy bien, tampoco soy tan viejo, me respondió con algo de nostalgia, mientras trataba de acomodarse algunas canas… Dime de cuales mundiales te acuerdas y te diré qué tanto has vivido… esa es mi lógica.

En realidad no sé si sólo me pasa a mí, pero mi referencia natural en el tiempo son los Mundiales. Todo gira en torno a ellos y los eventos importantes de la historia reciente de la humanidad y de mi vida personal los voy entrelazando sin darme cuenta con las copas del mundo de la FIFA para ubicarme mejor.

Pero más allá de contar el tiempo en Mundiales, cruzar las copas del mundo con la historia puede resultar muy interesante, pues el fútbol no es una “isla” como dice el filósofo, odontólogo y director técnico colombiano Francisco Maturana.

En los años 30’s, durante una de las crisis más profundas de la economía mundial, paradójicamente nacieron los mundiales de fútbol, quizás como respuesta a la necesidad “circo” que tenemos todos los pueblos, pues “pan” no había, especialmente en Europa (uno de los motivos por lo que se hizo en Uruguay el primer Mundial). Quién se imaginaria que más tarde los Mundiales de fútbol se volverían semejante máquina de hacer plata, manejada por una organización que va por ahí, cual plaga, chupándose los recursos de los países organizadores, dejándolos con deudas exorbitantes y espectaculares estadios inservibles. Amo el fútbol, pero las maneras de la FIFA no me convencen en lo absoluto.

HittlerAlgún desprevenido (por no decirle otra cosa) dirá – Ve, que tan raro que los mundiales de 1942 y 1946 no se hicieron. No lo culpo, la memoria colectiva ya ha olvidado los horrores de la Segunda Guerra Mundial. Supongo que por esta razón todos los días nacen nuevas guerras aún más crueles que ignoramos insensiblemente, mientras no nos suspendan los Mundiales.

Sin exagerar, en los Mundiales se proyecta lo que ha pasado o lo que esta pasando en el mundo.

Los Mundiales se han prestado como escenario perfecto para propagandas de fascistas, de nazis, de comunistas, de capitalistas, de socialistas, de aristocracias, de dictaduras militares, de revolucionarios, de democracias, de hippies y hasta de narcotraficantes. Todo el “mundo” está mirando, ¡hay que aprovechar!

Han habido partidos que se han jugado por el honor de naciones encontradas por rivalidades políticas, culturales o territoriales. No me imagino la tensión cuando se enfrentaron las dos Alemanias en 1974, en los tiempos de la guerra fría, o en el Argentina – Inglaterra de 1986, tras la guerra de las Malvinas, o en el Estados Unidos – Irán del 98, en pleno conflicto nuclear, el día en el que curiosamente se celebraba el día del Fair-Play y les tocó tomarse una foto abrazados.

E.U-Iran-1998

Los gobiernos se sirven de ellos (sus jugadores) para proyectar el (falso) poder de sus Estados, para demostrar poderío económico o militar y hasta para demostrar “dizque” superioridad de raza, por lo que lastimosamente algunas copas se vieron empañadas por amenazas, casos de corrupción, amaños, muertes, y todo tipo de situaciones anormales heredadas de las clases dirigentes que invaden sin escrúpulos este hermoso deporte.

El hombre en la luna (Buzz Aldrin)Pero no todo es malo. En los Mundiales se evidencian los avances de la ingeniería y de la tecnología, especialmente en cuanto a las telecomunicaciones y a las trasmisiones por televisión se refiere. Sólo con mirar la calidad de las imágenes y de las repeticiones te das cuenta de la increíble evolución que por fortuna nos ha tocado vivir. El primer mundial a color (solo para algunos países) fue en 1966 y sólo tres años después el hombre ya estaba en ¡la luna! En 1970, muchos todavía lo vieron a blanco y negro y hoy, muchos no lo veremos ni en HD ni en 3D. Seguramente algunos hasta los veremos por internet (“La jartera de verse un partido de fútbol por internet”).

Hamburger SV v Bayern MunichEn los Mundiales también se perciben los avances de la moda. Hasta hace poco los jugadores andaban patillones, con afros, bigotones y con pantalonetas estilo narizona. Cada cuatro años cambian los estilos de los uniformes, los materiales utilizados, la indumentaria, los balones, los guayos, etc. Es una hermosa batalla librada sin par entre Adidas y Nike que termina sacándonos enormes cantidades de dinero sin que nos demos cuenta. Igual, es increíble cómo es posible ver el paso del tiempo con solo detallar la forma de vestir y de peinar de los jugadores de fútbol.

La música, las canciones, los artistas, los ritmos y los sonidos que acompañan los mundiales también nos transportan paralelamente a otros tiempos. La música por si sola ya tiene este increíble don, pero al combinarla con el fútbol se potencian sus efectos transportadores… Por ejemplo, gústeles o no, Francia 98 = Ricky Martin, Sudáfrica 2010 = Shakira, sólo por mencionar algunos.

¿No es increíble todo lo que puede haber dentro un rectángulo enmarcado con líneas de cal?

“Sólo es un juego”, dicen algunos… ¡Bahhh!

Por @ivanj_ortega

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2 thoughts on “Cuando el tiempo se cuenta en Mundiales

  1. karimedlh 2 abril, 2014 / 11:39 am

    Los mundiales de fútbol! La fiesta del fútbol! Yo tengo memoria a partir de USA 1994, recuerdo había en casa una revista con información de las selecciones que iban a participar en Estados Unidos y no se olvida un título que decía “Colombia, un toque toque que enamora”.
    A partir de ese mundial empecé a conocer el famoso álbum Panini que nunca llené. Quisiera poder recordar Italia 90, pero mi memoria no da hasta allá; de ese mundial, además de ver por youtube el gol de Rincón a Alemania, me erizo cada vez que escucho “Un state italiana”. Para mi, la mejor! También reconozco que “se me aguan los bolis” jajajajjaa cuando escucho la narración de Víctor Hugo cuando Maradona hizo, el que para muchos es, el mejor gol del mundial a los ingleses en México 86. Y sí, cada mundial trae su historia.
    Un abrazo.

  2. zaida ortega nassiff 5 abril, 2014 / 7:01 pm

    Que gran escrito hijo, un abrazo y felicitaciones…..se descubre tu vena de escritor……

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