Lo de Messi

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Acabado el mundial muchos aún seguimos preguntándonos qué será lo de Messi, ¿que la pasa?, ¿está enfermo?, ¿volverá?, ¿porque no nos cumplió?, ¿porque no le metió todo para subirse a la cima del olimpo para sentarse al lado Maradona y de Pelé?, ¿será que no quiso?, ¿porque?… Interrogantes que a diario tratan de ser resueltos sin éxito con puras y meras especulaciones de todo tipo.

Muchos nos quedamos con esa ilusión de verlo levantar la copa y consagrarse finalmente como el mejor de todos los tiempos, muchos quedamos defraudados por su “bajo” rendimiento en el mundial y lamentamos que “injustamente” hubiera sido premiado con Balón de Oro del torneo (lo de “bajo” lo coloco entre comillas porque cualquier jugador normal que hubiera hecho lo que hizo Messi estaría firmando por cinco años con el Madrid), empero todo esto me ha hecho reflexionar sobre el absurdo ideal que nos hicimos de lo que debería ser Lionel Messi, llamado a ser el nuevo mejor jugador de la historia, y he llegado a descubrir algunas cosas interesantes.

Existen infinitas teorías en las que se asegura que está desmotivado, que ya no se le ve feliz jugando, que se le nota displicente y flojo, que los problemas con la hacienda española lo tienen desconcentrado, que esta fatigado física y mentalmente, que los vómitos repetidos son señal de algo, que esta agobiado del marketing, que esta fastidiado de la maquinaria mercantilista del fútbol, que el nacimiento de su hijo lo desencajó y muchas más… Sin embargo, en mi escaso conocimiento, yo encuentro sólo tres razones que desde lo físico y futbolístico pueden explicar lo de Messi, si es que hay algo con Messi.

Uno. La lesión. Los problemas físicos que lo aquejaron desde mitad de la temporada 2013-2014 fueron sin duda el resultado del tremendo esfuerzo al que ha estado sometido desde niño. Lastimosamente todo parece indicar que su cuerpo está pidiendo un poco más de tiempo para volver a explotar. Para un jugador normal esos problemas pudieran pasar desapercibidos pues no son tan graves, pero no para Messi; ese milisegundo en el que es capaz de sacar ventaja, brillar y salir victorioso en duelos con más de tres jugadores en menos de un metro sólo lo gana un cuerpo al 100% y eso es algo que no necesita mayor comprobación.

Dos. Tácticamente aprendieron a jugarle. Cuando todos creían que Mourinho había descubierto el antídoto, resultó que fue realmente su propio compatriota, Diego Pablo Simeone, quien lo puso en evidencia. Messi nunca jugó cómodo ante el Atlético de Madrid de Simeone y todos empezaron a darse cuenta del trabajo táctico que le plantearon. Mi conocimiento no me da para entender exactamente “el truco”, pero supongo que simplemente cortaron los circuitos que le permitían desarrollar su juego. Comprendiendo esto, termina siendo lógico que haya bajado su producción goleadora y que sus explosivas correndillas hayan bajado de frecuencia y perdido efectividad.

Tres. Sus funciones están cambiando, especialmente con la selección Argentina. El mismo Mourinho salió a defenderlo y a justificar su Balón de Oro. Dijo para el portal Yahoo! que lo vio “jugando en zonas que no son las suyas. Bajando a recibir el balón, teniendo que superar luego dos o tres líneas contrarias. En la selección, o te sacrificas y pasas a ser una figura secundaria, o la selección pierde su gran significado. Messi jugó por su selección, por su equipo, y no todos los que han estado en esta competición pueden decir lo mismo”. Además cerró diciendo que “se sacrifica por su equipo. Quiere ganar por encima de ser el mejor, el más goleador y el próximo Balón de oro”. A Messi seguramente no lo veremos más metiendo de a 50 goles por temporada, pero todavía le puede dar mucho al fútbol.

En fin, lo bueno es que estas cosas tienen solución y que si aún tenemos algo de suerte – porque hay que decir que ya tuvimos la suerte de vivir en los tiempos de este pequeño genio –  volverá a deleitarnos con su fútbol y vendrá a callarnos la boca a los que le exigimos que gane un mundial para que entendamos, ¡por fin!, que si es él el mejor jugador del mundo.

Entre otras cosas, creo que ese cuento de que tiene que ganar un mundial para estar allá arriba está empezando a perder sentido, por lo menos en lo que a mí respecta. Ganar el mundial no da necesariamente  un cupo en el olimpo para la posteridad (alguien recuerda algo que valga realmente la pena de la Italia del 2006?), en cambio, muchos jugadores ENORMES siempre serán recordados sin ganarlo e incluso sin haberlo jugado: Di Stefano, Puskas, Cruyff, Zico, Sócrates, Geroge Best, Heleno De Freitas, etc.

En este sentido, aprovecho para compartir con ustedes un aparte muy oportuno del periodista agentino Jorge Barraza en su columna de El Tiempo: “A ningún otro futbolista (mucho menos a Cristiano Ronaldo) se le exige que gane un Mundial solo. Se sabe que no lo puede hacer. A Messi sí. Con todo, llevó a este modestísimo equipo argentino hasta la final. Y casi la gana…”

Por último, si todavía le quedan dudas sobre lo que es Messi, les dejo aquí la descripción más bella y justa que la han podido hacer: Messi es un perro. Véanlo, ¡por favor!

Por @ivanj_ortega

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