Ivancito será futbolista

Caillou jugando futbol

A pesar de todo lo que me he esforzado para ser un padre tan perfecto como el  papá de Caillou, a mis hijos los he ido llevando al son diario de lo que me parece que es lo mejor para ellos, de acuerdo a mi propia crianza, aplicando, casi sin querer, los mismos métodos, maneras y formas que mis padres aplicaron para corregirme, regañarme, felicitarme y alentarme en su momento. Todo, sin pensar demasiado en lo que dicen todos esos artículos “especializados” llenos de consejos, que me llegan por todos los medios, como si se tratara de un manual de instrucciones a retazos, contradictorio y cambiante.

Con todo, siempre pensé que sería de esos padres que no les imponen a sus hijos una ruta profesional basada en sus propios gustos o intereses; un padre ejemplar que los dejaría tomar libremente sus decisiones y  que solo intervendría para alentarlos a dar lo mejor de sí, y quizá, mínimamente, para guiarlos hacia algo que les pudiera ser útil para mantener cómodamente una eventual familia. Seguido me decía que no sería de aquellos padres que descargan sus propias frustraciones en sus pequeños hijos, que no sería de esos que quieren, a toda costa, ver a sus hijos triunfar en lo que a ellos les quedo grande. Sin embargo, en la práctica, o al menos en mí caso, aplicar al 100 % ese modo de pensar es casi imposible.

Así pues, no es sorpresa que alguien como yo, que nació con el fútbol en la sangre, intente inculcar por todos los medios posibles en sus hijos el amor por el fútbol y, ¿por qué no?, el sueño de ser futbolista, como indudablemente me fue transmitido por mi papá en un pasado no muy lejano (El fútbol, mi papá y yo).

Dicho de otro modo, mis hijos estarán “condenados” a compartir conmigo la pasión por el fútbol y a ser empujados amorosa y sutilmente hacia los límites del juego: El profesionalismo y/o el fanatismo desquiciado.

De hecho, todo lo anteriormente descrito quedo en evidencia hace algunas semanas, cuando inscribí a Ivancito -mi segundo hijo que acaba de cumplir 4 añitos- al equipito de soccer del barrio y experimenté una hermosa sensación: sentí como si hubiera escrito la primera letra de una gran historia, como si se tratara de un momento sublime en la historia del fútbol mundial, un momento que cambiaría el curso de la historia de este deporte maravilloso…

Entonces, digitalicé el recuerdo para inmortalizarlo y acto seguido entré en una profunda reflexión:

Recibo de inscription Ivan Eduardo Ortega - Equipo FabRose2

“¿Estaré, justo ahora, inscribiendo al futuro Messi a su primer equipo?”, soñaba.

“¡Aterriza Iván!”, me auto regañé, pero ya no pude parar y seguí soñando.

“¿Y qué tiene de malo querer que Ivancito sea futbolista?”

“¡Nada!”,  me respondí sin vacilar, “Vamos a intentarlo, tiene genes para ser el mejor del mundo”.

“Bueno, tampoco, pero con que me salga uno de mis tres hijos futbolista me conformo”, sonreí y seguí fantaseando mientras conducía de regreso a la casa y lo veía por el retrovisor abrazar su nuevo balón, todavía sin inflar, que le había sido entregado por los organizadores.

“Apenas pueda, me lo llevo para Barcelona y me paro en la puerta de la Masía hasta que me lo reciban, ¡carajo!… Claro, no sin antes haber inundado de videos las redes sociales. ¿Y si empiezo por el Impact de Montreal? ¡Noooo!, es muy arriesgado, me lo queman”.

“¡Ah!, eso sí, nunca lo llevaría al Castilla” (La Fábrica del Real Madrid).

“¡Ah!, y que ni crean que va a jugar en la selección del Canadá. No señor, Ivancito es colombiano, ¡papaaa!, ¡mierda!, tengo que sacarle los papeles”, recordé…

Después desperté y caí en cuenta de que ya había fracasado una vez. Mi hijo mayor no se tomó muy en serio lo del futbol. Le gusta y sabe que es un terreno en donde siempre podrá compartir conmigo, pero hasta ahí. Lo presioné demasiado. No volveré a cometer el mismo error.

El fútbol tiene que ser divertido, no voy a presionar a Ivancito, pero debo irlo preparando para su futura carrera. Es sabido que detrás de los grandes atletas casi siempre hay unos padres berracos que lo han sacrificado todo o casi todo. Asi pues, estoy dispuesto a convertirme en un “soccer dad”, si acaso mi esposa no se presta para esta faceta tan común en las madres en norteamérica. O mejor, seré el entrenador del equipo y su preparador personal, no puedo dejar que cualquier canadiense venga a “dañarle el pie”.

La verdad es que ya tengo todo bien pensado, pero tampoco puedo ponerle todo en bandeja de plata. No, eso sería nefasto. Todos sabemos que los humanos despreciamos lo fácil. Tampoco puedo aplicar psicología inversa y prohibírselo para que se vuelva un objeto del deseo, pues ahí me tocaría prohibírmelo a mí también (ni loco) y además corro el riesgo de que tome otro camino: ¡la ingeniería!

Como se habrán dado cuenta, todo esto no es más que una simple fantasía, solo es el sueño de alguien que respira y vive futbol, eso es todo. Y aunque las ilusiones son verdaderas, lo confieso, nunca sería capaz realmente de “jugar” con el futuro de mi hijo y mucho menos de presionarlo para que tome un camino que lo llene de amarguras para que sea solo yo el que esté feliz, ¡NUNCA!

Pd: Ivancito, hijo, cuando seas grande y te encuentres con esto que he escrito, no me pongas atención, no tienes que ser futbolista. Más bien, no olvides que siempre contarás con mi apoyo incondicional para todos tus proyectos y que yo solo me conformo con que encontremos cualquier actividad o profesion en la que podamos compartir pasiones, triunfos y derrotas. En serio, la que sea…

Te quiere, tu viejo.

Anuncios

6 thoughts on “Ivancito será futbolista

  1. Zaida Ortega Nassiff 2 abril, 2015 / 12:43 pm

    Leer este articulo hijo , me ha sacado lagrimas ….de nostalgia , de orgullo , de felicidad ……desde donde este tu padre se sentira orgulloso de verte , asi como todos nos sentimos orgullosos de ti.
    Solo le pido a Dios , se te cumplan tus deseos , y para Ivancito , como para cada uno de tus hijos LO MEJOR DEL MUNDO , que SEAN lo que quiera SER ……siempre contaran con nuestro apoyo.
    A mis sobrinos _hijos los amo……son lo mejor que me dieron mis hermanos ……..

  2. Jose delgado 2 abril, 2015 / 1:51 pm

    Viejo muy bueno. Cada vez mejor !!!
    Eso nos pasa a todos y lo mejor es cuando de verdad son buenos y te la crees mas. Pero ellos solos te van a mostrar que es lo que de verdad les gusta. Por ejemplo a Mi hijo le compraba bolas de tenis y las pateaba le compraba de baseball y las pateaba…. En fin porque como sabes nunca fui el mejor en el fútbol (tu si eras bueno .. Me acuerdo) por eso intenté otros deportes pero hoy paso todos los fines de semana del otro lado de la línea de la banda contraria del equipo apoyándolo y muriéndome por todo lo que hace y obvio peleando con los árbitros de línea que aquí con 8 Hrs de clase ya puedes ser. Un abrazo show.

  3. Luis Gual 2 abril, 2015 / 7:54 pm

    Te sobraste Iva. Refleja en realidad lo que sentimos los padres.
    Y si no es Ivancito que sea Matias…….pero alguno tiene que salir ,……… Dios te lo mandara tu veras

  4. louis santiago 3 abril, 2015 / 3:12 pm

    Como dice mi tio…
    quedo mortal este articulo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s