Que vivan los cholos

Los cholos

A finales del 2014 hice un breve viaje por Singapur y Tailandia con la firme intención de descansar, conocer, llenar mi pasaporte viejo y por supuesto relajarme. Salí de Singapur y aterricé en Phuket, por haber viajado en una de esas aerolíneas de bajo presupuesto salí disparado del avión, el afán me atormentaba y quería evitarme las tediosas filas de migración. Para mi sorpresa y desdicha me encontré no solo una, sino alrededor de quince filas, todas muy lentas, cual fila pal reclamo de la pensión del seguro social. Pasó el tiempo, 15, 30, 45 minutos y el tamaño de las filas nada más aumentaba, hacia atrás.

De repente apareció una figurita, un chinito (tailandés) con uniforme de migración, y se acercaba a quienes estaban detrás en la fila, el tipo hacia un par de preguntas y salía con grupos de personas quienes pasaban por el lado de la migración de consulares, es decir, sin fila.

Me causó curiosidad la cosa y como buen chismoso me acerque a escuchar lo que el tipo decía. Al ver mi curiosidad se me acercó, me preguntó titubeante, con un inglés muy malo, desde donde viajaba. Le conteste que de Australia, el país de los canguros, pero le aclaré que era Colombiano. El tipo asintió y siguió de largo. Al rato volvió al ruedo, mientras yo aún esperaba en esa fila eterna, se me acercó y me dijo entre dientes, “si pagan extra 100 baths por cabeza no hacen fila”. La vaina nos causó risa, este tipo debe estar o mamando gallo o buscando excusas para devolver gente, pensamos.

Nuestros vecinos de fila, estupefactos ante la propuesta, quisieron corroborar lo que les parecía había sido una ilusión, ¿es cierto que estos tipos de migración les ofrecieron pagar para pasar por el lado? Y si, era cierto, aunque en el momento aun pensábamos que se trataba de algo extraño. Los minutos pasaban y veíamos como gente seguía saliendo del final de las filas y pasando por el lado, ante el asombro de cada vez más enterados visitantes, ¡puta, esto tiene que ser el país más corrupto del mundo!, expresaban mis vecinos de fila, a la vez que nos causaba gracia que no faltó quien negociara el paso, “200 baths por los 4”.

Cuando finalmente llegamos ante el oficial de migración que recibía los pasaportes, ese tailandes HP nos hizo pararnos al lado y esperar hasta que prácticamente se vaciara todo el aeropuerto. Vino otro chino de estos y empezó a preguntarnos maricadas, “¿Dónde está su reservación del hotel?, ¿Dónde está su tiquete de regreso para Colombia?, los colombianos deben traer todo impreso”.

El reloj siguió avanzando al igual que el resto de turistas, 99.9% australianos, y no todos con caras blancas y de ojos claros, sencillamente con el pasaporte azul. Yo traté de cogerla suave, al fin y al cabo no había afán, pero luego de largos minutos de presión y de aguante, los agentes los lograron el objetivo. Cada que viajo logro abrir un poco más mi mente, a estos tailandeses no se les puede dar papaya, los manes son montadores, así que con la piedra volada cambié mi actitud. “Escuchen señores, su PUT@ embajada en Sydney no nos pidió ningún PUT@ papel impreso para venir a su PUT@ país, yo no tengo tiquete de regreso para Colombia porque sencillamente yo vivo en Australia, y para allá es hacia donde regreso, todas las PUT@S reservas están online, y ni crean que les voy a dar mi clave de mis correos electrónicos, si necesitan mirar algo pongan WIFI en el PUT@ aeropuerto, si quieren me devuelven para Australia, yo les reclamaré a sus consulares su PUT@ trato racista, seguramente si les hubiese pagado los PUT@S 100 baths no estarían jodiendo tanto”… etc.

Tras mi descarga, uno de los tipos amistosamente y con cara de asustado me pidió calmarme al tiempo que me dijo que era fan de James, como si a mi me gustara el PUT@ Real Madrid.

El futbol está lleno de ejemplos donde el racismo salta a la vista. Fue muy sonado el caso de Dani Alves cuando le tiraron un banano y él sarcásticamente lo tomó y mordió un pedazo, Ballotelli una vez dejó la cancha por insultos similares y hace poco leí que a Vladimir Marín también le lanzaron una fruta al campo a lo que copió la reacción del lateral brasilero del Barça.

Dani Alves Banana

Hace un par de años un amigo chileno me contó de un gracioso video en YouTube donde el ejército de su país entrenaba atacando maniquís con camisetas peruanas, y despectivamente decían “¡mata al cholo!”.

España perdió contra Holanda nuevamente en partido amistoso, cada vez se ve más lejos del nivel que los llevó a ser campeones del mundo y de Europa, hoy día no son más que un equipo promedio y ya sus periodistas empiezan a pedir la cabeza del bigotón Del Bosque. Lo que me causó curiosidad es que el nombre que se repetía constantemente en el debate era el de Diego Simeone. Me lleva a pensar en las vueltas de la vida, en un país donde le han tirado bananas a un suramericano, ahora se rinden e imploran para que un Cholo los devuelva al rumbo del éxito deportivo que recientemente los abandonó.

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