Gente de mala memoria

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Nací y fui criado en una ciudad costera turística. En las vacaciones siendo chicos de colegio, mis amigos y yo nos volcábamos a la playa a pasar el rato, jugábamos futbol a la vez que echábamos ojo a las pelaitas que llegaban del interior o del exterior del país buscando siempre coronar plan para las noches. Una vez un amigo y yo contamos con la fortuna de conocer un par de extranjeras que venían en un tour de excursión de esos que hacen en los colegios cuando los muchachos están próximos a graduarse. Nuestra suerte fue que eran compañeras de cuarto en el hotel y a la vez amigas de parranda por lo que mi amigo y yo las acompañamos hasta altas horas de la madrugada siempre con la intención de mejorar las relaciones internacionales de nuestros países.

Cuando el sol se asomó tímidamente por la ventana mi amigo se paró como un resorte, “mierda, me van a matar en mi casa, vamos, ¡corre!”.  Y así fue, todo debería haber acabado ahí, una anécdota más de unas vacaciones bien disfrutadas. Tan solo una hora más tarde, mientras finalmente me encontraba descansando en mi cama, sentí una voz diciéndome “compa, levántate”… Sin distinguir aun entre el mundo de los sueños y la realidad, abrí un poco mis ojos y entre una luz borrosa como saliendo del medio de la neblina apareció mi amigo, “¡nojoda!, ni me acordaba que te habías quedado en mi casa” le exclamé (en realidad no lo habia hecho), a lo que él respondió, esta vez un poco más incisivo, “joda, deja de dormir tanto, vamos a despedirnos de las pelaas…” fue entonces cuando por fin mi retina enfocó el reloj que colgaba de la pared de mi cuarto “primo no son ni las 9, he dormido como 2 horas, aún estoy borracho, saca la colchoneta y tírate ahí al lado”, pero él insistió y me atacó por mi lado débil, “vamos a despedirnos de las pelaitas y te invito a desayunar”… Este pechito nunca le ha dicho que NO a una invitación a comer, y el desayuno es mi comida favorita, así que mis horas de sueño me tocó dejarlas acumuladas para las siguientes vacaciones.

Resulta que cuando mi amigo llegó a su casa temprano en la mañana, se percató que la luz de su baño estaba encendida y la puerta cerrada, por lo que sagazmente se cambió por ropa deportiva y corrió a la cocina a echarse agua en la cara, volvió al cuarto y se encontró a su padre. “Aja papi, aquí llegando de trotar”, pero el papá, mas zorro aun, lo invitó a que salieran a hacer vueltas, “erda papi la verdad es que vengo cansao, la vacilo más echándome un mochito” y el papá ni corto ni perezoso le refutó, “No mijo, si madrugas a hacer ejercicio no aguanta que bajes el nivel de energía, así que, pa’ la calle, chau”. Fue así como este personaje terminó de vuelta a mi casa tan pronto.

Cuando llegamos al hotel de las chicas, me sucedió algo que no me esperaba, me encontré la excursión de las 50 y pico de niñas haciendo el check-out del hotel, “¿y ahora?” pensé… La enamorada de mi amigo se nos acercó y nos saludó efusivamente, la invadía la alegría al ver que sus nuevos amigos con funciones “cancillerescas” regresaban a darle el último adiós. Mientras empezaba una empalagosa despedida con mi amigo me señaló hacia un punto en el medio de la multitud para hacerme saber dónde estaba su roommate. Con el mareo matutino derivado de altas dosis de licor mezcladas con pocas horas de sueño caminé hacia donde su mano me indicaba y salude a mi, vamos a decirle, “amiga” de beso en la mejilla, al tiempo le tomaba la mano y la jalaba para alejarme un poco de la muchedumbre ruidosa que solo ahondaba mi resaca. Ella caminó un par de metros conmigo antes de detenerse y dejarme esta frase que aun retumba en mi cabeza “creo que me estas confundiendo con alguien”… Y si…

Discúlpame “amiga”, a veces gozo de muy mala memoria.

Ayer leí una entrevista que le hicieron a Hristov Stoichkov por parte de un diario de Madrid. En el titular rezaban algo así como “Cuando Cristiano gane lo que yo gané, entonces si nos podrán comparar”, y siendo hincha del Barcelona y habiendo disfrutado su futbol hasta el cansancio me pregunté ¿De qué hablará Stoichkov?

HRISTO STOITCHKOVBULGARIA & BARCELONA17/06/1996CH21B6CSomos inundados a diario con noticias de Messi Y Cristiano Ronaldo, al punto de que no pasa un día en que no lea que alguien, relacionado con el futbol, diga que uno de estos dos jugadores es lo mejor que ha visto en una cancha en su vida. Stoichkov fue dueño de una zurda magistral, ganó copa UEFA y destacó en todos aquellos equipos donde fue. El tipo marcó un hito en la historia del futbol de Bulgaria, él solito eliminó a Alemania (que venía de ser campeón mundial en el 90 y subcampeón de la Eurocopa del 92) en el mundial de USA 94, además fue ganador de la bota de oro en el mundial del 94 y ese mismo año se llevó balón de oro a casa. Sin embargo no tiene lo que ha mantenido vivas las leyendas de Pele y Maradona, es decir un mundial en su haber.

Me pregunto si en un futuro, cuando Messi y Cristiano cuelguen las botas, también pasaran a ser parte de esa memoria selectiva donde yacen grandes sin mundial y que en su momento fueron “lo mejor que se había visto en una cancha” como Platini, Cruiff, Van Basten, Weah, Di Stefano, Baggio, Zico, Eusebio o Puskas y de pronto en menor medida Hagi, Shevchenko, Asprilla, Laudrup, Francescoli, Seedorf, Best, Gullit, Fontaine, Cubillas etc…

Discúlpame Stoichkov, a veces gozo de muy mala memoria.

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