De comunismo, fútbol y mamertos…

Puño comunista

Supongo que por tanto parecerse a la religión, el fútbol terminó por ganarse –por algún tiempo- la enemistad de uno de sus más emblemáticos detractores, el comunismo.

Probablemente como consecuencia de ese extraño delirio de persecución que sufren y que han sufrido sus grandes líderes, los comunistas señalan a la religión de ser el “opio del pueblo” y condenan a todo lo que se le parezca de estar al servicio de los dominantes, de ayudarlos a confundir y a distraer al pueblo de su “verdadera” lucha: la lucha de clases. Aquella lucha que terminaría llevándonos a un ideológico “paraíso terrenal” (qué conveniente) en donde no hay clases: la dictadura del proletariado.

Pero al ir cambiando los tiempos, con la religión cuesta abajo y viendo que la famosa y esperada revolución que invertiría el orden mundial -que entre otras cosas debía darse por “obra y gracia” de una enigmática fuerza todopoderosa a la que llamaban “necesidad histórica” (qué conveniente)- no sucedía como se suponía, se llegó a la conclusión de que un nuevo, poderoso y delicioso opio se había estado apoderando del mundo sin que lo notasen: ¡el fútbol!

Así pues, cuando el fútbol apareció como deporte de masas, como fenómeno social, como ese “circo” que tanto rechazan los intelectuales, como la “única religión que no tiene ateos”, fue considerado como un “nuevo enemigo” de la revolución comunista. Dicen que algunos sabios de izquierda no dudaron en ponerle la misma etiqueta de “opio del pueblo” y que lo miraban de reojo. Como era de esperarse, sospechaban que había sido un invento frio y calculado de la burguesía, de la oligarquía, del “imperio” o de como quieran llamarlo, para distraer nuevamente al proletariado de su lucha.

Paradójicamente y sin tanto romanticismo, los regímenes comunistas durante la guerra fría utilizarían sagazmente el deporte (y en especial el fútbol) para fines propagandistas aprovechando su popularidad creciente, y se convertirían en verdaderas fábricas de atletas en su afán por demostrar la eficacia de su modelo para colocar a cada uno en “su sitio”.

Así, como en casi todos los conflictos, la guerra capitalismo-comunismo también se trasladaría al terreno deportivo. Entonces encontramos casos como el de la República Democrática Alemana (RDA o Alemania del Este) que fue un claro ejemplo del extremismo en el caían los regímenes comunistas de esa época para mostrarse poderosos y aparentar más de la cuenta, aprovechando también la ya fácil propagación de las noticias deportivas.

La crueldad del sistema se demostró cuando salieron a la luz las atrocidades a las que eran sometidos los atletas germanos como parte de un programa inhumano de entrenamiento, que además incluía todo tipo de experimentos con sustancias indetectables (hormonas, anabólicos, etc.) llamadas “UM” (Unterstuetzende Mittel: productos de apoyo). Escándalo que más tarde sería conocido como “dopaje de estado” y que llevaría a la cárcel a muchos funcionarios del caído régimen tiempo después.

“Se estima que unos 10.000 atletas de la RDA fueron dopados. En 1975, se había creado un departamento, “Deporte de competición II”, en el servicio de medicina deportiva de la ex RDA para organizar la administración sistemática de anabolizantes, con el objetivo de mejorar los resultados de los deportistas de Alemania Oriental.” (Tomado de El País Digital)

Foto: La selección de fútbol de Alemania Oriental que venció en Hamburgo en 1974.
Foto: La selección de fútbol de Alemania Oriental que venció en Hamburgo en 1974.

Un año antes, casualmente en el mundial de 1974, que por pura coincidencia se hacía en Alemania Occidental (socialdemócrata y capitalista, también otra hermosa teoría, por cierto), se enfrentarían las dos Alemanias en la fase de grupos. Era un momento que el comunismo tenía que “capitalizar” y así fue. Alemania Oriental le ganó sorpresivamente a Alemania Federal, para júbilo del agobiado pueblo del lado oriental del muro y para beneficio propagandista del movimiento comunista soviético. La Alemania Federal igual terminaría siendo la campeona de ese mundial y del de 1990 que se sumaban al ya conseguido milagrosamente en Suiza en 1954. La Alemania unificada no ganaría sur primer título que hasta el no muy lejano 2014.

Sin embargo, la RDA y su frio sistema si lograrían el dominio del fútbol olímpico (amateur) en los tiempos de la Cortina de Hierro: bronce en Tokio 1964, bronce en Múnich 1972, oro en Montreal 1976 y plata en Moscú 1980. Resaltando además su “inexplicable” presencia en la parte alta del cuadro de medallería en casi todos deportes en esas mismas décadas.

Alemania Oriental - JJOO Montreal 1976
Alemania Oriental, Juegos Olímpicos de Montreal 1976

Un pequeño paréntesis: me cuentan algunos colegas que presenciaron los juegos olímpicos acá en Montreal en 1976 que era increíble (e intimidante) ver a los atletas alemanes. Las mujeres parecía hombres y los hombres parecían robots. Con la mirada fija, híper concentrados, lanzaban un tenebroso grito de batalla y arrasaron con todo.

Finalmente, a mediados de los noventas, tras la caída del bloque comunista, me cuentan que los mamertos del mundo tuvieron un gran alivio, en especial los de Suramérica que aún insistían en que la revolución comunista estaba por venir. Aquellos, para los que todavía era “pecado capital” apasionarse por el fútbol, recibirían felizmente la autorización oficial que los despojaría de prejuicios y los dejaría disfrutar de este maravilloso circo llamado FÚTBOL.

las-venas-abiertas-de-america-eduardo-galeanoSe trataría del libro “El fútbol a sol y sombra” del escritor uruguayo Eduardo Galeano (QEPD), autor también del libro “Las venas abiertas de América latina”, un infaltable en la mochila de todo mamerto, que sorprendió a los dichos revolucionarios con hermosos escritos sobre fútbol, convenciéndolos de que patear un balón o gritar un gol con el alma no tenían por qué truncar el ideal de una sociedad justa. Aunque también vale la pena anotar que para poder hacer llegar el mensaje tuvo que poner al fútbol como una víctima más de la industrialización desalmada y del capitalismo, además de ir resaltando, cada vez que podía, las historias del pobre chico “cara sucia” que a través del fútbol le da lecciones a los ricos y poderosos.

En fin, así queda pues demostrado que el fútbol no es ni de izquierda, ni de derecha, ni de centro… ¡está por encima!

Meme-mamertos-futbol

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¡No me insulten al negro!

Tomada de la cuenta @ArsenalEngineer
Tomada de la cuenta @ArsenalEngineer

Esto me ha dado duro: me han insultado a Adrián Ramos en mi cara (claro, por televisión) y delante de millones de personas. La semana pasada, en la quinta fecha de la fase de grupos de la UEFA Champions League 2014-2015, al término del encuentro entre Arsenal y Borussia Dortmund, el célebre y enigmático entrenador Jürgen Klopp se la enfiló al colombiano, descargó en él su impotencia por una derrota más que merecida y empezó a recriminarle quien sabe qué, y ni siquiera lo dejó ir con sus compañeros a saludar a la afición del cuadro alemán que se había desplazado hasta Londres.

Adriancho, el pobre, intentó zafarse pero no pudo, intentó defenderse pero no fue escuchado (y con lo dificil que es defenderse en otro idioma). Su jefe, Klopp, era inclemente, hacia muecas, señas y seguramente hasta se mandó sus palabrotas, todo, sabiendo que millones de televidentes lo estarían viendo. Minutos después las redes sociales hacían su implacable trabajo de difusión para quienes no habian visto el incidente:

Y no es que me haya dado pesar o lastima, o que piense que Adriancho no es un adulto hecho y derecho que necesita quien lo defienda, nada de eso, simplemente, ¡no me parece!… No me parece sano que el jefe venga a sermonearlo a uno delante de millones de personas, cualquiera que sea la profesión, incluso si los mismos futbolistas están acostumbrados y al final no le dan mucha larga…

Juzguen ustedes:

Vi el partido y no creo en lo absoluto que Ramos haya sido el culpable directo de un 2-0 que ya estaba en el marcador cuando lo metieron en el segundo tiempo. Está bien, seguramente no aportó la solución que el entrenador esperaba, le falto movilidad, quizás, o no cumplió con alguna orden específica. Pero en su defensa, me pareció que estaba un poco aturdido, pues recién entro al terreno recibió un fuerte golpe en la cabeza. Conociéndolo, no creo que le falte nada para estar a la altura de un equipo de esa talla.

Ahora, si la cuestión definitivamente merecía un jalón de orejas, creo que a ese nivel de exposición mediática, debió haberse hecho con algunas precauciones, o al menos dentro del camerino con sus compañeros como únicos testigos. ¿Para qué exponer al jugador a eso? Cualquiera puede tener una mala noche.

Al consultar vía Twitter a uno de mis periodistas deportivos favoritos por su visión del fútbol, Alejando Pino Calad del Gol Caracol, me respondió que para él no fue una “puteada” y que había que entender que Klopp era un ogro del fútbol. De cierta forma sentí que lo justificaba porque se trataba de una reacción apenas lógica viniendo de él.

Pero, ¿se justifica que la pasión extrema que siente Klopp por el fútbol, que colinda con comportamientos bastante extraños, se desboque en público de esa manera y termine afectando negativamente la imagen de uno de sus propios pupilos? No lo sé. Hace dos años se le hubiera aceptado todo, ahora, siendo colero de la Bundesliga, surgen cuestionamientos sobre sus métodos.

Claro, para algunos esas “puteadas” ayudan -de hecho, a mí mismo, cuando jugaba, me motivaban a callarle la boca al profe-, pero insisto en que, en los tiempos que corren, no deberían nunca jamás hacerse delante de todo el mundo, literalmente, conociendo las nefastas consecuencias del “cyberbullying” en el fútbol (caso de Stefan Medina, por ejemplo) y en la vida de cualquier persona…

Pero en realidad, aunque me dolió mucho que me insultaran al negro, no sé si por verlo como victima de una injusticia, porque yo estaba sensible ese dia, o porque simplemente es un compatriota, no me preocupo demasiado, pues sé que Adriancho tiene la fuerza para no dejarse afectar por esas vainas y además es tremendo profesional. Ya incluso, al inicio de su carrera, estuvo a punto de abandonar el fútbol porque el cuerpo técnico de las inferiores del América de Cali lo consideraba muy delgado y pensaba que la inversión necesaria para acondicionarlo no valía la pena. El mismo Eduardo Lara lo había descartado inicialmente para el Mundial Sub-17 de Finlandia por esas mimas razones (donde finalmente brilló y se lanzó al profesionalismo). A cuanto equipo llegaba se desataban fuertes críticas, incluso en Trujillanos FC de Venezuela, pero con temple, trabajo y mentalidad ganadora siempre ha terminado callando bocas. También fue maltratado por la misma prensa colombiana (no recuerdo bien si fue Mejía o Vélez, pues a la final es casi lo mismo), que se preguntaba quién le había dicho a ese menudo muchachito que servía para el fútbol…

Ahí tienen, así como le calló la boca a tanta gente, así mismo le callará la boca al ogro de Jürgen Klopp. ¡Póngale firma!

¿Cobrar a riesgo? ¡No cometa esa locura!

James-rodriguez-colombia-vs-canada

Pitan la falta, el balón queda suelto, los rivales reclaman, alguien se aviva y mira con el rabo del ojo a un compañero, este se la pilla y se le mueve al espacio con suspicacia, se cobra a riesgo, es un pase corto pero habilitador, sorprenden, el portero intenta reaccionar, remate cruzado, ¡golazo!, celebran y le pintan la cara a los adversarios…  Los vencidos, ahora con impotencia, sienten que han ofendido su inteligencia, pero lo aceptan y finalmente se miran entre ellos con cara de… ¡estamos jodidos!

Cuando suceden estas fugaces acciones, cada vez menos frecuentes en el fútbol actual, me alcanzo a exaltar pues me recuerdan que algunos jugadores todavía están vivos, que tienen la sangre caliente y que por un momento dejaron de ser robots y maquinas del fútbol moderno, exageradamente coordinado, táctico y frio. Estas acciones, cuando suceden, me devuelven espontáneamente al pasado donde en las canchas callejeras, playas y parques, todo era juego, alegría, suspicacia y viveza pura.

Hoy en día, incluso en los potreros, los mismos jugadores prefieren apelar a la táctica fija preparada minuciosamente por el profe antes que tirárselas de “vivos” para sorprender… Ahora, es raro aquel jugador que desafía las frías órdenes del entrenador y, cual muchacho desadaptado, se atreve a salir del orden establecido sonsacando a sus compañeros para que lo sigan en su repentina travesura…

Pero al público le encanta esto y por eso espera, con paciencia, que los rebeldes o los alegres aparezcan, así sea esporádicamente, con repentinos destellos de viveza, a pesar de que todo está sistemáticamente dispuesto para evitarlo.

Hablando así, recuerdo justamente un aparte del libro “El fútbol a sol y sombra” de Eduardo Galeano, escritor uruguayo, que quisiera compartirles:

“La tecnocracia del deporte profesional ha ido imponiendo un fútbol de pura velocidad y mucha fuerza, que renuncia a la alegría, atrofia la fantasía y prohíbe la osadía.

Por suerte todavía aparece en las canchas, aunque sea muy de vez en cuando, algún descarado carasucia que sale del libreto y comete el disparate de gambetear a todo el equipo rival, y al juez, y al público de las tribunas, por el puro goce del cuerpo que se lanza a la prohibida aventura de la libertad.”

Es por todo esto que creo que vale la pena hacer una interesante observación:

Afortunadamente en los genes del futbolista colombiano (y del latinoamericano en general), “la viveza”, o la llamada “la malicia indígena”, en el buen sentido de la expresión, sigue presente y sale a relucir con alguna frecuencia en los estadios del mundo, y no de uno, sino de varios jugadores que por instinto puro se conectan para dar el batacazo.

Así pues, no es de sorprender que la selección más alegre del Mundial de Brasil 2014 según convino la prensa internacional, Colombia, sea una de las que más intenta este tipo de jugadas. Es casi obvio, una cosa lleva a la otra, y ahí, poquito a poco, el folclorismo de nuestro pueblo termina ganándole al trabajo táctico – con algo de alcahuetería del profe Perkérman que bien nos conoce – y brotan de la nada jugadas como el tercer gol ante Grecia en el Mundial, el golazo de James Rodríguez a Canadá en un amistoso en New Jersey y el gol de Adrián Ramos ante Eslovenia en su propia casa.

Durante el mundial, intentaron otras “vivezas” parecidas, como rodarla mientras acomodaban el balón en el tiro de esquina para que otro jugador la recogiera y avanzara sin oposición hacia el área pues ya habían “cobrado”… El árbitro, aburrido y víctima del sistema, anuló la jugada, pero me cuentan que la gente se alcanzó a parar de las sillas ante la inminencia del gol que nunca llegó…

Y es que para quien es víctima de la viveza, también hay beneficios… ¿A quién no le sirve un pellizcón que lo saque del atolondramiento? ¿Quién no siente que aprendió algo después de darse cuenta de que lo “medio tumbaron”? ¿Quién no se dice, ¿ah sí?, voy aplicar la misma la próxima vez?

Y así, tanto en el fútbol como en la vida, esto es de viveza, de moverse rápido, de cometer la locura de cobrar a riesgo, de “papaya ponía, papaya partía” y de “no dar papaya”, claro está.

Pero tenga cuidado, no me malinterprete, no tiene que volverse un tramposo, un ratero, un mentiroso o un político, eso ya es otra cosa, aquí se trata de hacer la viveza respetando la reglas de juego al mismo tiempo que honra sus preciados valores morales…

Se las dejo ahi…

Por : @ivanj_ortega

 

 

Fútbol, cámaras, ¿acción?

Pelé - Evasion o Victoria
Evasión o victoria, con la participación del mismo Pelé

¿Por qué no hacen casi películas de fútbol? Creo que tengo la respuesta… (¡ojo!, creo…)

Uno podría suponer que por el simple hecho de ser el deporte más popular y hermoso del mundo deberían haber millones de historias espectaculares de fútbol, reales o ficticias, que podrían ser contadas a través del cine, pero la verdad es que muy pocas nos llegan por este medio, y las que llegan, pues…

Pelicula-Futbol-Kicking-&-Screaming

Goal-pelicula-de-futbol

Claro, hay unas cuantas buenas, como “Evasión o victoria, el partido de la muerte”, “Heleno de Freitas”, “Pena máxima” o “United”, pero ¿porque no se producen en las cantidades industriales que uno podría esperar? El material debe abundar, pues el fútbol esta justamente en estos momentos omnipresente, toca millones de vidas y se incrusta en casi todos los temas que preocupan a la mayoría de personas en el mundo.

Algunos reducen las causas en términos monetarios afirmando que los grandes estudios de Hollywood y el público americano en general ven el fútbol como un deporte de segundo plano, que no vende y que por lo tanto no es rentable. ¿Cómo no podría venderse una película sobre fútbol si a la gran mayoría del mundo le gusta? El último clásico español lo vieron más de 400 millones de personas… Pienso que si los grandes del marketing hollywoodense no pueden vender y hacer rentable una película de fútbol es porque hay una razón muy profunda que hace quebrar la correlación entre la masa que gusta del fútbol en vivo y en directo y la masa que gusta de historias de fútbol contadas en la gran pantalla.

Las mejores películas de deportes que he visto, más allá del juego como tal, han sido casi siempre de fútbol americano, de básquet o de béisbol, por lo que creo que la clave está en que se trata de deportes que son más fáciles de simular que el fútbol, sin perder su esencia.

En mi opinión, se trata de deportes en donde las acciones están divididas en mini episodios o están entrecortadas por tiempos muertos. Casi que cada acción está precedida de un intervalo de tiempo que permite que se pueda, durante una película, hacer énfasis en los sentimientos de los protagonistas sin que por eso el espirito del deporte en cuestión se vea afectado y sin que se pierda su realismo: El lanzamiento del pitcher con bases llenas, dos outs, tres bolas, dos strikes en la parte baja del noveno inning, la jugada planificada del quarterback y el receptor que se lanza para agarrar el balón, el lanzamiento de 3 puntos en los últimos 2 segundos después de un timeout táctico, etc.  En el fútbol la cosa es distinta.

¿Cómo recrear fielmente los movimientos irregulares de 22 jugadores, sin pausa y sin un patrón de tiempo determinado? ¿Cómo hacer para que esas escenas de primer plano se vean reales si así no se ven en los partidos, ni tampoco así las vive el jugador? ¿Cómo reproducir la emoción de un gol milagroso, si el factor sorpresa y la velocidad de los hechos se pierde por efecto de la cámara lenta?

Entonces, pienso que la cuestión no es meramente económica, ni de gustos, ni de cultura, el problema es que no la venden bien porque es muy difícil que la película quede “bien hecha”, es decir que, además de contar una historia fantástica, refleje fielmente la esencia, el dinamismo, los momentos y tiempos al que estamos acostumbrados los fanáticos del fútbol; yo si prefiero ir al estadio a ver Real Cartagena vs Rionegro que ir a ver una excelente película sobre la vida del Rey Pelé en cine.

He ahí donde el cine ha fracasado, y por ende, pocos se atreven a intentarlo…

Un gol en un tiro de esquina, esa “injusta” jugada de otro partido.

Voy a empezar por aclarar que no tengo nada en contra de este tipo de goles y que tampoco quise desmeritar el gol de Pepe en el clásico en mi nota anterior, pues como se dieron cuenta la escribí más como hincha culé que otra cosa y con algo de rabia porque entendí fue finalmente esa jugada la que abrió la defensa del Barça y encaminó lo que fue el justo desenlace, sin ninguna duda.

Mi punto, al decir que era un gol de otro partido, era subrayar que hasta ese momento, las acciones habían sido más o menos parejas y que ese gol no reflejaba hasta ahí la realidad. Cada uno había tenido sus momentos de buen juego en la primera parte que justamente había terminado en un 1 -1. Digamos que un gol de tiro de esquina en el arco contrario, en ese mismo momento, no hubiera sido un escándalo, lo que reafirma mi punto, pero tampoco, a mi parecer, era meritorio para el Barça por lo que había sido el trámite hasta ese punto. Por eso, la mención “de otro partido”, no por mas nada.

Pero olvidemos El Clásico y hablemos en términos generales. Cuando la jugada termina efectivamente en gol, no podría decirse ciegamente que es meritorio y que corresponde con justicia a las acciones del partido. No es lo mismo cobrar 17 tiros de esquina y meter uno (¿justicia? Quizás) y cobrar uno y meterla (¿Justicia? No sé). Claro, lograr un tiro de esquina a favor quiere decir que al menos se hizo un buen intento de anotar o que, de “viveza”, algún jugador sorteó bien una jugada que no tenía futuro… Eso está bien, hace parte del juego y vale.

Y es que ahí está la magia… En el fútbol no es de justicia, ni de merecer, sino de hacer. Sin embargo, hay formas de analizar el camino y de interpretar los resultados que evitan que caigamos en falsas apreciaciones o expectativas. Como quiera que sea, nuestra mente se alinea inconscientemente con lo que debería ser justo, así comprendamos que en este juego eso no siempre se da, e incluso los celebramos cuando es nuestro propio equipo quien se favorece de una injusticia (aunque no lo digamos).

Habiendo analizado una gran cantidad de situaciones, llegué a la conclusión de que muchas veces un gol en un tiro de esquina es una especie de “rueda suelta” que se zafa de la mecánica convencional que se da en un partido de fútbol, trayendo con si, muchas veces, grandes injusticias.

¿Por qué creo que muchas veces es “injusto” un gol de tiro de esquina?

Porque he visto innumerables partidos y campeonatos definirse en un tiro de esquina a favor del equipo de menores recursos futbolísticos y del que ha hecho el menor esfuerzo por ganar. Porque es una jugada que podría caber en cualquier partido (independientemente de algunos detalles técnicos). Porque para hacer un gol de tiro de esquina sólo se necesita de un pequeño fallo, de una pizca de virtud y/o de una… ¡suerte increíble!

¿De suerte?

Sí, porque resulta que la gran mayoría de las veces se debe más que nada a un desafortunado descuido de uno o varios defensores “al mismo tiempo” (si vuelve a analizar el primer gol de Brasil ante Colombia en el último mundial, entenderá lo que estoy diciendo). Se necesita suerte porque generalmente, sea en zona o en un hombre-hombre, la marcación es fácilmente ejecutable por cualquier jugador profesional que este bien concentrado, porque el arquero tiene la ventaja de poder utilizar sus manos y de ser intocable en las 5 con 50, porque se necesita que el jugador anotador tenga una especie de revelación o comunicación telepática con el cobrador para saber a dónde ira el centro, con que fuerza, a que altura y con cual efecto, para poder meter la cabeza de manera que no haya oposición de los seis o siete defensores que lo rodean, porque cualquier roce del balón cambia considerablemente la trayectoria del balón y hay que ser muy de suerte para predecirlo (gol de Teo Gutiérrez ante Grecia)… etc.

Claro, hay formas de poner la suerte de su lado… algunos lo llaman “Táctica fija” y han hecho de esta su gran fortaleza (Como el Atlético de Madrid de Simeone por ejemplo)…Pero sigue estando basado en lo que yo considero un injusto “golpe de suerte” del que no se debe abusar si se tiene la capacidad y el valor de utilizar otras armas…

He aquí algunas de las más grandes injusticias (o golpes se suerte) que yo haya visto en vivo, por obra y gracia de un tiro de esquina:

Los dos goles del Manchester al Bayern de Múnich – final de Champions League 1998-1999
Los dos goles del Manchester al Bayern de Múnich – final de Champions League 1998-1999

 

Gol de Grecia a Portugal – final de la Euro 2004
Gol de Grecia a Portugal – final de la Euro 2004

 

Gol de Italia a Francia - final del Mundial 2006
Gol de Italia a Francia – final del Mundial 2006

 

Gol del Chelsea al Bayern de Múnich – final de Champions League 2011-2012
Gol del Chelsea al Bayern de Múnich – final de Champions League 2011-2012

 

Gol de Real Madrid al Atlético de Madrid final de Champions League 2013-2014
Gol de Real Madrid al Atlético de Madrid final de Champions League 2013-2014

Colombia vs. El Salvador en New York: Ilusiones

Ranita

Mañana voy a cumplir uno de mis tantos sueños futboleros: veré jugar a la brillante Selección Colombia que tanto nos alegró en el pasado Mundial. Y no es para menos, pues viene prácticamente la misma nomina con una sola ausencia importante, la del gran Mario Yepes, pero que al mismo tiempo se ve compensada con la presencia del flamante centro delantero del Manchester United, Falcao Garcia.

Ver jugar a Colombia siempre será una gran alegría a pesar de que no se me haya dado en el contexto que hubiera querido. Me hubiera gustado más verla en el mismo Mundial (¿y a quien no?) o en el 3-3 contra Chile en Barranquilla, pero me conformo, es suficiente…

Ya empezaba a borrarse el recuerdo de aquel partido contra Brasil al que asistí por allá en el 2004 y de aquel amistoso contra el América jugado en Cartagena por allá en el 93.

Yo sé que ver a la Selección en un amistoso contra El Salvador no genera la misma emoción que en un partido de competencia oficial o que en un amistoso contra un grande de Europa, pero les aseguro me alcanza para llenar de anhelos el maletín que llevare a la espalda en mi travesía hacia el Red Bull Arena de New York (que queda realmente en New Jersey).

No podía partir a disfrutar de este evento sin compartir  – con los que todavía leen este blog – las ilusiones que me motivaron a pegarme el viaje de seis horas por trayecto desde Montreal.

La primera ilusión que tengo es que Colombia juegue un buen partido y que gane… y bueno, que al mismo tiempo se logre constatar que los conceptos tácticos del modelo de juego de Pékerman, incluyendo sus variantes, siguen sólidos, vigentes y que ofrecen garantías para enfrentar los retos que se avecinan.

Pero en realidad lo que me ilusiona como fiel hincha es que podría ver en persona un gol del gran Falcao, un par de exquisitos pases en profundidad de James, dos o tres regates con desborde y remate de Cuadrado, una que otra proyección en ataque de Zúñiga o de Armero, buenos quites en velocidad de Zapata, una buena sacada de Vargas, alguna patada dura de Sánchez, una amarilla para Aguilar (esa es fija), una que otra jugada en asociación de Teo (esa no es tan fija), etc, etc, etc…

Ah, y si por ahí se atraviesa un nuevo pase del “ras tas tas” quedaré más que complacido.

Ojalá que no me pase como la ranita que después de tener tantas ilusiones todo termina pasándosele al descubrir la cruda realidad…

¡Les cuento cuando vuelva!

El fútbol en “muñequitos” antes de Oliver Atton

A pesar de que los Súpercampeones han sido sin duda el capítulo más importante en la historia del fútbol en “muñequitos”, vale la pena anotar que antes de que ellos llegaran a Colombia existieron otros que también dejaron huella y que merecen que alguien los recuerde (así sea en un par de frases)…

La primera vez que vi dibujitos jugando al fútbol fue en una revista de Condorito mientras esperaba largas horas en la sala de espera del salón de belleza donde atendían a mi mamá. Me detenía horas y horas en cada chiste en donde aparecía un balón, un estadio o algunas imágenes de los enfrentamientos entre el Deportivo Pelotillehue y el Deportivo Buenas Peras… ¡todo un clásico!

pelotillehue

Después de eso, un día mientras esperaba que mi mamá terminara de pagar el mercado en la Olímpica, desde uno de los revisteros que colocan al frente de las cajas llegó a mis manos una revista llamada Barrabases, que casualmente venia también de Chile. Ahí aparecía el supuesto mejor centro delantero del mundo, Pirulete, y el mejor arquero de todos los tiempos, Candado. De esas revistas solo obtuve un par de ejemplares. Más nunca volví a verlas o quizás se empapelaron ante la aparición de numerosas revistas de videojuegos como Club Nintendo.

campeones-barrabases

Ya en televisión, la primera serie que logré ver era una producción ítalo-americana con animación japonesa llamada Soccer Fever (“I ragazzi del mundial”) que trajeron a Colombia con el nombre de La Historia de los Mundiales. Esta serie nació de un esfuerzo que se hizo por preparar a la audiencia gringa para recibir el mundial del 94 que estaba próximo a realizarse. Así fue como llevaron a la televisión la historia de un retirado periodista inglés (Brian Thompson) que le relataba a sus nietos y a sus amiguitos (y hasta al perro) los apasionantes detalles de los partidos y de lo que había sucedido por fuera de las canchas durante todos los mundiales, desde 1930 hasta 1990, a los cuales había asistido sin falta. Todo empieza por el pedido de un amigo, un multimillonario americano amante del fútbol, de preparar unas notas sobre los mundiales para publicarlas en un diario americano, pero al percibir la pasión y el interés que despertaban estas notas futboleras en sus nietos, sus relatos terminan convirtiéndose en historietas para todo público, súper instructivas y divertidas… Vale la pena volver a verse algunos capítulos.

Soccer fever

Los Huracanes (1993 – 1997), otra serie que llegó a Colombia un poco antes o quizás al mismo tiempo que los Súpercampeones, también tuvo su espacio para ganar adeptos. La verdad es que la animación era bastante pobre y la temática un poco inusual al tratar de una especie de liga tropical en la que tenían que vencer a un equipo griego (de juego sucio) llamado los Gorgones que además estaba auspiciado por un malévolo y deshonesto multimillonario. Igual, tratándose de fútbol, era difícil resistirse. Además, valía la pena el esfuerzo porque después daban los “Moto-ratones de Marte”… ¡plop!

Los huracanes

Ahora si pues, ¡terminemos con esta farsa!, hablemos de los Súpercampeones

Bueno, todavía no, denme un tiempito que no he terminado de preparar algo que este a la altura de semejantes héroes!