De comunismo, fútbol y mamertos…

Puño comunista

Supongo que por tanto parecerse a la religión, el fútbol terminó por ganarse –por algún tiempo- la enemistad de uno de sus más emblemáticos detractores, el comunismo.

Probablemente como consecuencia de ese extraño delirio de persecución que sufren y que han sufrido sus grandes líderes, los comunistas señalan a la religión de ser el “opio del pueblo” y condenan a todo lo que se le parezca de estar al servicio de los dominantes, de ayudarlos a confundir y a distraer al pueblo de su “verdadera” lucha: la lucha de clases. Aquella lucha que terminaría llevándonos a un ideológico “paraíso terrenal” (qué conveniente) en donde no hay clases: la dictadura del proletariado.

Pero al ir cambiando los tiempos, con la religión cuesta abajo y viendo que la famosa y esperada revolución que invertiría el orden mundial -que entre otras cosas debía darse por “obra y gracia” de una enigmática fuerza todopoderosa a la que llamaban “necesidad histórica” (qué conveniente)- no sucedía como se suponía, se llegó a la conclusión de que un nuevo, poderoso y delicioso opio se había estado apoderando del mundo sin que lo notasen: ¡el fútbol!

Así pues, cuando el fútbol apareció como deporte de masas, como fenómeno social, como ese “circo” que tanto rechazan los intelectuales, como la “única religión que no tiene ateos”, fue considerado como un “nuevo enemigo” de la revolución comunista. Dicen que algunos sabios de izquierda no dudaron en ponerle la misma etiqueta de “opio del pueblo” y que lo miraban de reojo. Como era de esperarse, sospechaban que había sido un invento frio y calculado de la burguesía, de la oligarquía, del “imperio” o de como quieran llamarlo, para distraer nuevamente al proletariado de su lucha.

Paradójicamente y sin tanto romanticismo, los regímenes comunistas durante la guerra fría utilizarían sagazmente el deporte (y en especial el fútbol) para fines propagandistas aprovechando su popularidad creciente, y se convertirían en verdaderas fábricas de atletas en su afán por demostrar la eficacia de su modelo para colocar a cada uno en “su sitio”.

Así, como en casi todos los conflictos, la guerra capitalismo-comunismo también se trasladaría al terreno deportivo. Entonces encontramos casos como el de la República Democrática Alemana (RDA o Alemania del Este) que fue un claro ejemplo del extremismo en el caían los regímenes comunistas de esa época para mostrarse poderosos y aparentar más de la cuenta, aprovechando también la ya fácil propagación de las noticias deportivas.

La crueldad del sistema se demostró cuando salieron a la luz las atrocidades a las que eran sometidos los atletas germanos como parte de un programa inhumano de entrenamiento, que además incluía todo tipo de experimentos con sustancias indetectables (hormonas, anabólicos, etc.) llamadas “UM” (Unterstuetzende Mittel: productos de apoyo). Escándalo que más tarde sería conocido como “dopaje de estado” y que llevaría a la cárcel a muchos funcionarios del caído régimen tiempo después.

“Se estima que unos 10.000 atletas de la RDA fueron dopados. En 1975, se había creado un departamento, “Deporte de competición II”, en el servicio de medicina deportiva de la ex RDA para organizar la administración sistemática de anabolizantes, con el objetivo de mejorar los resultados de los deportistas de Alemania Oriental.” (Tomado de El País Digital)

Foto: La selección de fútbol de Alemania Oriental que venció en Hamburgo en 1974.
Foto: La selección de fútbol de Alemania Oriental que venció en Hamburgo en 1974.

Un año antes, casualmente en el mundial de 1974, que por pura coincidencia se hacía en Alemania Occidental (socialdemócrata y capitalista, también otra hermosa teoría, por cierto), se enfrentarían las dos Alemanias en la fase de grupos. Era un momento que el comunismo tenía que “capitalizar” y así fue. Alemania Oriental le ganó sorpresivamente a Alemania Federal, para júbilo del agobiado pueblo del lado oriental del muro y para beneficio propagandista del movimiento comunista soviético. La Alemania Federal igual terminaría siendo la campeona de ese mundial y del de 1990 que se sumaban al ya conseguido milagrosamente en Suiza en 1954. La Alemania unificada no ganaría sur primer título que hasta el no muy lejano 2014.

Sin embargo, la RDA y su frio sistema si lograrían el dominio del fútbol olímpico (amateur) en los tiempos de la Cortina de Hierro: bronce en Tokio 1964, bronce en Múnich 1972, oro en Montreal 1976 y plata en Moscú 1980. Resaltando además su “inexplicable” presencia en la parte alta del cuadro de medallería en casi todos deportes en esas mismas décadas.

Alemania Oriental - JJOO Montreal 1976
Alemania Oriental, Juegos Olímpicos de Montreal 1976

Un pequeño paréntesis: me cuentan algunos colegas que presenciaron los juegos olímpicos acá en Montreal en 1976 que era increíble (e intimidante) ver a los atletas alemanes. Las mujeres parecía hombres y los hombres parecían robots. Con la mirada fija, híper concentrados, lanzaban un tenebroso grito de batalla y arrasaron con todo.

Finalmente, a mediados de los noventas, tras la caída del bloque comunista, me cuentan que los mamertos del mundo tuvieron un gran alivio, en especial los de Suramérica que aún insistían en que la revolución comunista estaba por venir. Aquellos, para los que todavía era “pecado capital” apasionarse por el fútbol, recibirían felizmente la autorización oficial que los despojaría de prejuicios y los dejaría disfrutar de este maravilloso circo llamado FÚTBOL.

las-venas-abiertas-de-america-eduardo-galeanoSe trataría del libro “El fútbol a sol y sombra” del escritor uruguayo Eduardo Galeano (QEPD), autor también del libro “Las venas abiertas de América latina”, un infaltable en la mochila de todo mamerto, que sorprendió a los dichos revolucionarios con hermosos escritos sobre fútbol, convenciéndolos de que patear un balón o gritar un gol con el alma no tenían por qué truncar el ideal de una sociedad justa. Aunque también vale la pena anotar que para poder hacer llegar el mensaje tuvo que poner al fútbol como una víctima más de la industrialización desalmada y del capitalismo, además de ir resaltando, cada vez que podía, las historias del pobre chico “cara sucia” que a través del fútbol le da lecciones a los ricos y poderosos.

En fin, así queda pues demostrado que el fútbol no es ni de izquierda, ni de derecha, ni de centro… ¡está por encima!

Meme-mamertos-futbol

Destinados a jugar

Vieja arqueria de futbol

Nos jugábamos el partido del semestre, por los torrenciales aguaceros de abril la final del torneo fue aplazada para después de vacaciones, por lo que esta semifinal era la “final adelantada”. El partido fue programado el último sábado de finales, maldito destino, quedó programado para las nueve de la mañana, sólo tres horas antes del final de Gestión financiera de largo plazo, yéndome bien tendría una hora y media para estudiar, y la tengo clara, la pregunta del millón es, ¿Por qué no estudiaste el viernes? Y esa me la sé, fácil, porque ese viernes también al medio día tuve el finalísimo de cálculo de varias variables (cálculo de varias veces le decían por la cantidad de repitentes) y después de ese final, bueno, esto no necesita explicación de fondo, después de ese final obviamente había que irse a celebrar y a embrutecerse, como sucedería cualquier viernes después de finales.

Teníamos una baja importantísima, El Capi, el alma del centro del campo, el man que no daba un balón por perdido y que no tenía un solo rincón de la cancha virgen donde no se hubiese arrastrado para recuperar un balón, se había jodido la rodilla jugando para la selección de la universidad, tremenda baja.

En frente, el encopetado Milan, hasta ese momento me preguntaba porque Milan, los tipos llegaban pisando el área rival hasta con siete jugadores al mismo tiempo, una vez allá, tocaban y tocaban la pecosa, parecían de microfútbol, para mí, eran mas un Arsenal, ese de Henry, Pires, Ljunberg, Vieira y compañía, te bailaban debajo de tu arco y después te tocaba sacarla, nada que hacer. Adicional al hecho de que venían jugando juntos desde el colegio tenían un alero que le decían Shevchenko, me imagino que porque era rubio y de ojos azules, porque jugando era una culebra, era un bailarín por la banda derecha y fue por eso que decidimos tirar a Nico por esa banda, a ver si al menos teníamos posibilidades de por lo menos retrasarlo.

Nico era un bárbaro, tan sencillo como eso, se podía jugar 3 o 4 partidos en un día sin regularse, después sacaba a pasear al perro y terminaba haciéndose una sesión de cardio en algún parque. Literalmente corría mas que un quemao, un Forrest Gump en potencia, pero eso sí, si acaso se le atravesaba un examen antidoping creo que no solo lo suspendían del torneo, lo deportaban, aunque para nosotros lo mas importante era que no se cansaba y que cuando sacaba un lateral parecía haciéndolo con los pies.

Jugaba a nuestro favor que ya nos habían llenado en nuestro encuentro previo, nos llevamos media docena mientras nos jugaban a media máquina, claro que en nuestra defensa a un equipo le metieron 14 en los primeros 45 minutos y en el descanso les propusieron el siguiente trato, “por cada gol que ustedes nos descuenten les pagamos una canasta de cerveza, pero por cada gol que les haga nuestro arquero en el segundo tiempo ustedes nos pagan una”. La respuesta del contrincante de turno fue tajante, “juez, nos retiramos del partido, gracias”.

Llegó la hora de la verdad, al mal tiempo vamos con toda y enguayabados, ese era nuestro lema, la buena noche de celebración del viernes nos mejoró el estado de ánimo, pero el remate pendiente para después del final nos motivaba aun mas. Las cosas empezaron como nos lo esperabamos, el Milan encima, cargando gran parte de su juego en Shevchenkito, el tipo se internaba por nuestra banda izquierda y ni siquiera Nico era capaz de cogerlo. Lo juro, sentí que era una tarea de grupo por lo que me le tiré con la firme intensión de dejarle la rotula mirando hacia atrás, pero el man me esquivó con el mínimo esfuerzo y siguió en carrera, pisó el área, tocó y los demás tocaron y la conclusión no fue otra que recoger el balón del fondo de la red, 0-1, sin haberse cumplido el minuto cinco de la primera parte.

El capi en la banda se rasgaba las vestiduras, nos preguntaba que si éramos las novias o las admiradoras del man, que lo jodiéramos si era necesario. El trámite siguió siendo el mismo, nos encerraron y cada que teníamos chance rebotábamos el balón con la esperanza de que le llegara a JuanMa, porque la teníamos clara, si un balón le queda a JuanMa la vaina se pinta de un color diferente, es a otro precio. JuanMa llegó a hacer parte de un equipo profesional, pero a diferencia del 99% de los seres humanos normales ese man no se soñaba siendo futbolista, para nada, lo de él eran los números, su sueño era ser contador, y en eso andaba, estudiando.

En su enésima internada por derecha Sheva se hizo una de esas de Ronaldinho, pobre Nico, lo que sufrió en esa media hora, nosotros casi aplaudimos al monito cuando le hizo esa, sin embargo Nico se levantó y se le vino detrás, endemoniado, lo vi que venía con toda la intención sin embargo en el viaje se arrepintió y si acaso lo rozó. Shevchenko se disfrazó de Neymar y tras romper el record guiness de giros en el aire finalmente aterrizó. Enroscado en posición fetal, ojos cerrados, mano derecha al tobillo y mano izquierda al cielo, al infinito, gritando a un nivel tan solo comparable con los gritos de mi amigo Cristian cuando lo obligamos a montar en el Kamikaze en el parque norte y por supuesto toda la banda del Milan a presionar al árbitro, los manes no se conformaban con ser buenos, querían mas. El referí, un pobre gordito que corría tras su barriga y que no sabía que iba a ser tan influyente en el resultado del partido de esa media mañana, se llevó su mano derecha al bolsillo cosido en el frente de su camisa a cuadros grises y negros y desenfundó sin el ánimo de retractarse la infalible tarjeta roja.

¡Queeeeee! Todos nosotros pa encima del pobre hombre, “señor juez, cógela suave”, “malparido vendido”, “¿cuánto te pagaron?” y hasta “tu maldita abuela” se escucharon en los siguientes minutos y él tratando de calmarnos. Mientras esto sucedía, El Capi se cojeó la cancha, de occidental a oriental y se le acercó al monito Shevchenko quien acababa su engaño con una sonrisa maliciosa mientras se ponía de pies y se limpiaba la sucia mugre de sus muslos y rodilla. El Capi miró al árbitro percatándose de su inadvertencia y le ayudó a Sheva a limpiarse los hombros y seguidamente al mas puro estilo del Chompiras y el Botijas le metió una tremenda gaznatada (como dice mi tia Ampi), que yo creo que aun le debe estar doliendo el cachete a ese pelao. Cuando quiso reaccionar, el Capi ya estaba llamando al árbitro para que este pillara a Shevchenko lleno de furia mientras lo correteaba con la firme intensión de desquitarse. Contra todos los pronósticos Shevchenko fue expulsado, esa no se la esperaban, no la tenían en las posibilidades.

Se nos arregló el caminado, pensé, diez contra diez, pero aun estábamos uno cero abajo y ni que decir de los 20 minutos que se había atrasado el juego, cada vez menos tiempo para estudiar. Se terminó el primer tiempo y me acerqué al Capi, “compa, ¿te está doliendo la mano?” todo fue risas, hasta que le dije “sustitúyeme, necesito estudiar para el final” y su respuesta fue la esperada en una semifinal de este calibre, “¿tú eres marica?, te saco y nos llenan, quédate tranquilo, yo estudié bastante, yo te paso las respuestas”.

Empezaron los segundos cuarenta y cinco minutos y aun no podíamos pasar la mitad de la cancha, aunque de a poco nos íbamos soltando, cada vez con mas confianza, cada balón era una guerra, lo jugábamos como si fuera el último, con el cuchillo entre los dientes y de repente se empezó a nublar y las primeras gotas empezaron a caer, lo confieso, me encanta un partido bajo la lluvia. El Milan se empezó a quedar sin ideas y nosotros a carburar nuestro juego y cuando menos se lo esperaban apareció tenía que aparecer, balón en tres cuartos de cancha limpió pal JuanMa, el man pegado a la banda se lleva al primero, al segundo entra a las 18 con 50 en diagonal y se saca un tiro con comba a la escuadra superior, para los que tienen buena memoria el de Asprilla en el 5-0, pero con la zurda. A celebrar, en eso si no había un equipo que se nos comparara.

Se les vino la noche Milan, agárrense, pero se agarraron bien y metieron dos flechas arriba, ahí si parecían un Milan, pelotazo y a correr, sin embargo ese era mi departamento, Mario Yepes me quedaba pequeño ese día, me barrí  y me barrí, con 100% de efectividad se me fue el resto del partido, faltando 2 minutos quemamos los últimos cambios para poner a los que mejor pateaban, no había mas para hacer, los penaltis definirían al finalista.

Todos corrieron a abrasarse y yo corrí a tomar un cuaderno, “mondá que cobre el que quiera, me voy a mamar el final”. Y empezó la tanda, nuestro arquero salvó el primero, y JuanMa cobró a lo Paneca, o mejor dicho, para que los colombianos entiendan, a lo León Darío Muñoz, put@, que calidad que se mandaba ese man, JuanMa me refiero, no León Darío. De ahí palante ellos metieron todos al igual que nosotros, y llegó nuestro quinto cobro, el que debía ser el último, nuestro arquero le pegó con borde interno, intentando colarlo en el ángulo superior derecho, pero le dio muy por debajo y el balón a las nubes. Inmediatamente el Capi se me acercó

– ¡compa!, te tocó el sexto

– no me jodas compa, no me he podido concentrar, que lo cobre otro

– marica no hay nadie mas…

– verga, hagamos algo, si se lo mama el Milan yo le pego

– nada, si se lo maman o si lo meten igual tu vas al bate, ¡suelta el cuaderno ese, te vas a hacer echar!…

Y así fue, nuestro arquero voló abajo al palo izquierdo y se lo sacó al portero del Milan, los manes eran los arqueros de la Universidad y aparentemente se conocían bien. Llegó mi hora, me hice la caminata mas larga del futbol, la que va desde la mitad de la cancha hasta el punto penal, pero seguí derecho y fui a felicitar al Harry porter, porque se hizo tremenda parada, luego volví ante la presión del árbitro quien aun le faltaba por pitar el otro partido y ya iba tarde por las constantes interrupciones del nuestro. Me paré frente al balón con el punto blanco a mis pies y el balón sobre el mismo, el arquero se me acercó con el propósito de intimidarme, pero a ciencia cierta yo ya tenía mis preocupaciones, la top 1 se llamaba “final” y el apellido era “de gestión financiera de largo plazo”. Entonces empecé a pensar, “¿será que la pico como hizo JuanMa? o ¿será que la englobo al ángulo como intentó Harry?”

El parte positivo fue que alcancé a llegar al salón y escoger silla detrás del Capi, por lo que el man cumplió y me ayudó a resolver, aunque a ciencia cierta lo ayudé mas yo a él, pues le deje saber donde se estaba equivocando, en otras palabras 4.7, nada mal para un final que se estudió en 10 minutos.

Ah cierto!, el penalti, pues como dictan los cánones del futbol, un derecho debe cobrar duro abajo y al palo izquierdo, donde el arquero no llegaba ni cogiendo moto taxi, y si como no… a celebrar.

Que la auyama le da fuerza a los futbolistas y otras artimañas

Auyamas deliciosas

Por aquella época, cuando pesaba aproximadamente los mismos 20 kilos que hoy tengo de sobra, y no había poder humano que me hiciera comer (¡increíble!), no les quedó más remedio que valerse de viles artimañas para hacerme ingerir algo de comida y ver si engordaba un poquito y cogía colorcito.

Estaba tan flaco que se me veían las costillas, estaba como amarillento, y se me veía la cabeza más grande (¡de lo que de por si ya es!). Además, me veía orejón, y si a eso le sumamos que andaba mudando los dientes, pues, imagínense la preocupación de mi mamá.

Así pues, valiéndose de mi amor por el fútbol, ya bien desarrollado por ese entonces, insistieron tanto en meterme “cuentos chinos” para que comiera, que a la larga me los terminé creyendo.

Fue a mediados de 1990 (tenía unos ocho años), en pleno mundial de Italia, cuando me dijeron que la auyama le daba “fuerza” a los futbolistas de la Selección Colombia y que todos, incluyendo al “Pibe” Valderrama, Rincón, Higuita, Leonel, etc. habían pedido expresamente que les llevaran desde Colombia sus propias auyamas para poder alimentarse bien y tener fuerza para jugar los partidos y meter muchos goles (¿no les parece tierno?)… En fin, como ingenuamente me comí el cuento, de ahí en adelante me llevé una “tunda” de auyama en todas sus presentaciones; en cremita, dentro del sancocho, con concha, sin concha, sancochada, en puré, etc. Tanto fue, que todavía es la hora y cuando veo la repetición del gol de Rincón a Alemania en el Giuseppe Meazza, siento un delicioso aroma a cremas de auyama que me golpea la nariz (seguramente se trata de algún truco de esos que el subconsciente nos suele hacer).

Crema de auyama

Aquí les dejo la receta: http://www.recetasgratis.net/Receta-de-Crema-Auyama-receta-26345.html Tip: agregar papa o harina para espesarla un poco.

Después, con la misma historia y aprovechando la “lavada de cerebro” ya realizada por Popeye, introdujeron la espinaca al menú, y claro, volví a caer en la trampa. Habían encontrado en el fútbol la clave para hacerme comer cualquier cosa…

Como ya habían logrado despertarme el apetito (gesto noble, aunque ignoraban que estaban creando un monstro), era la hora de aprovechar para hacerme ingerir más calorías que las que gastaba jugando para ver si ganaba peso. Y entonces fue cuando mi mamá terminó siendo víctima, ahora ella, de las artimañas de las que se valían los grandes productores de suplementos alimenticios para vender sus productos (casi todos engañosos, pero sabrosos). Y yo, ni corto, ni perezoso, también me dejé persuadir por todos esos memorables slogans que nos prometían fuerza y energía para meter más y más goles, como efectivamente lo hacia la auyama (?).

Entonces, disfruté a placer del desfile que pasó por la despensa de mi casa. Pasaron por ahí todos; el Cal-C-Tose, el Sustagen, la Cola Granulada de JGB, el Chocolisto, la Colada Maizena, las Zucaritas (saca el tigre que hay en ti), la Pony Malta (bebida de campeones) y por supuesto, el siempre popular e infaltable Milo (te da energía, ¡la meta la pones tú!)…

Pony Malta James Rodriguez

Pero es que sabían darle al clavo (o al menos los de Nestlé). Por ejemplo, el día en el que llegó a mis manos una lata de Milo que tenía la imagen de un jugador de fútbol haciendo una media volea, no pude evitarlo, fue amor a primera vista, ¡chocolate y fútbol!.. ¡Genios!

Milo Futbol

En fin, me toca aceptar que esos 20 kilos que hoy tengo de sobrepeso fueron paradójicamente causados por el mismo fútbol, acumulándose desde aquel verano del año 1990 cuando la auyama entro a mi vida por las “vías del fútbol” y lograron, a punta de artimañas, despertar en mí un don que tenía oculto:

¡Siempre tengo hambre!

Meme - Siempre tengo hambre

Memorables frases futboleras de un matrimonio feliz

Matrimonio y Futbol

Ayer cumplí diez años de feliz matrimonio. Ayer, en medio de todos los buenos momentos que estuve recordando, descubrí algo un poco extraño… Bueno, no tan extraño, viniendo de mí.

Durante todo este tiempo he estado  utilizando repetidamente algunas frases -más que nada excusas, pedidos y advertencias- que me han ayudado a seguir viviendo intensamente el fútbol en todos sus niveles, conservando al mismo tiempo la armonía de nuestra sagrada unión… ¡o eso creo!

Así pues, para que quede constancia, aquí seguido comparto con ustedes las frases que más he pronunciado en estos últimos años… Por supuesto, si les parece, las pueden utilizar:


– Si no salimos mucho es porque no quieres… “¿Cuántas veces no te he invitado a fútboool?” (copiada de la película “La Pena Máxima”)

– Cuando tú me conociste ya me gustaba el fútbol, tú sabías como era la cosa.

– Vayamos en orden, ¡yo conocí al fútbol primero que a ti! (ojo, esta es de último recurso)

– Deberías agradecer que sólo voy a ir a jugar fútbol, que es algo sano, y que no me voy por ahí a meter ron o vicio…

– Cuando yo me comprometo a ir a los partidos, tengo que ir, soy un hombre de palabra, así como cuando te di mi palabra de estar contigo para siempre el día que nos casamos (¡tómalo!).

– Dame cinco minutos, que me estoy viendo el resumen de los goles… (no repetir más de tres veces al día)

– Llevo mucho tiempo esperando esto. Si el niño está vomitando y tiene fiebre, ocúpate tú, ¡sé consciente, por Dios!

– ¡Que embarrada!, como el partido no lo van a pasar por el Cable, me toca ir al bar. Allá tienen DirectTV que si tiene ese canal…

– ¿Pero si tú no sabes nada de fútbol con quién voy a comentar las jugadas? Es mejor que me lo vea con mis amigos.

– Regálame una gaseosita y un pancito y te vienes a ver el partido aquí conmigo y nos arrunchamos.

– Yo te dejo ver tu programa de decoración, pero devuelve el canal un momentico que me pareció ver “un lindo partido”.

– Eso puede esperar, tengo que verme este partido, vuelven a jugar en cuatro meses, no me hagas eso.

– Te prometo que cuando regrese del partido, nos vamos de plan familiar.

– Hagamos una cosa: Yo voy al partido y, pase lo que pase, si a la una no se ha acabado, yo me salgo y te llego a la casa temprano pa’ que salgamos a pasear.

– Todo fuese más fácil si cuando llegara de jugar me regalaras un vasito de jugo y me abrazaras, ¡en vez de mandarme a bañar!

– Si no me dejas ir a jugar, te me tiras el fin de semana, el mío, el tuyo y el de todos.

– ¿En serio?, ¿puedo ir?, ¿y cuando vuelva no vas a tener mala cara?

– De verdad que la jugadita de fútbol del fin de semana me desestresa, ¡es impresionante!

– Qué casualidad, siempre el niño se pone “mal” cuando estoy por acá viéndome un partido.

– Ya viste, por eso no me veo los partidos en la casa, ¡estos pelaos de mierda no me dejan concentrar!

– ¿Por qué siempre me pides que haga algo en la casa justo cuando estoy a punto de salir pal’ partido?

– ¿Por qué siempre te tengo que traer algo cuando vengo del partido?…

– ¿Cómo se te ocurre organizar el cumpleaños del niño el día del Clásico Español?

– ¿Y es que lo único que está abierto mientras yo voy a jugar es el centro comercial? ¡Ajá! ¿y por cuánto es que me va a salir la jugada?

– Échame una sobadita que no puedo con las piernas. El partido de ayer me dejó molido.

– Yo sé que me lo dijiste, pero ¿qué hago?… ¿Qué culpa tengo de que me hayan jodido el dedo, la rodilla, el tobillo, la nariz…?

– Perdió la Selección, ¡déjame quieto!

– Ganó la Selección, ¡déjame quieto!

– No me digas que me calme y que los niños están asustados, ¡¡ese árbitro no tiene madre!!

– ¿Y ahora me vas a decir que te querías ver el partido?

– ¿Ya pa’ que me vas a decir que vaya al partido, si sabes que ya no alcanzo?…

– ¿Cómo así?… Tu sabias que tenía partido… ¿No puedes decirle que venga otro día?

– Yo no tengo la culpa de que no te apasiones por nada mundano… Mírate un reinado de belleza, una novela o algo así.

– Como ganamos, tocó que nos quedáramos a celebrar… Sólo son unas cervecitas, no te preocupes.

– ¿Cómo es posible que a estas alturas me preguntes eso? Como se nota que ni te leíste las #Clases de Fútbol para Señoras# que publiqué en mi blog con tanto cariño para ti.


Nota final: A mi amada esposa quisiera decirle que no se deje engañar por las apariencias, que a pesar de lo expuesto anteriormente, ella y mi familia están por encima de todo, incluso del fútbol, aunque le resulte muy difícil de creer. ¡Feliz Aniversario!

Pd: Tengo partido este sábado… ¿Será que me dejan ir? ¿Ustedes qué dicen?

¿Nos echamos un partidito de Play o qué?

Cuando jugar un partido en la vida real no es posible, la tecnología nos regala una afortunada solución: los videojuegos de fútbol.

Además de ayudarnos a descargar las ganas de jugar que por algún motivo de veían truncadas, la aparición de los videojuegos de fútbol fue la “salvación” para millones de apasionados, que al estar de pelea con la pelota en la vida real encontraron un medioambiente virtual en el que se pudieron reconciliar.

Y fue así como desde los tiempos del ATARI, todos los fanáticos incluidos, fuimos, poquito a poco, descubriendo que a falta de futbol real se podía igual disfrutar en primera persona de esta suma pasión con un realismo impresionante y mejorado continuamente.

Precisamente, para apreciar la impresionante evolución de estos juegos, y ya que estamos a días de la Navidad (fecha en la que recibí la mayoría de los juegos que tuve)  quisiera hacer un pequeño recorrido de los juegos que jugué comenzando por allá en el 1989 con el ATARI…

Nostalgia pura a partir de las siguientes imágenes y el recuerdo imborrable de mi hermano, mis primos, amigos y amigos de mis amigos con quienes disputé memorables torneos y partidazos a muerte:

En Atari:

Nunca supe el nombre… mi papá le decía futbolito

Futbol ATARI

 

En Nintendo:

Goal! de Jaleco (realmente el del “antes y el después”)

Nintendo GOAL

Goal2 (fue un desastre)

Nintendo GOAL 2!

En Super Nintendo: Ufff… Varios…

Super GOAL!

Futbol SNES GOAL

Super GOAL 2!

Futbol SNES GOAL2

Super Soccer (como olvidar que Higita se llamaba casualmente “Loco”)

Futbol SNES Super Soccer

Super Soccer SNES (Higuita)

Striker

Striker SNES

Soccer Shootout de Capcom

Soccer Shootout SNES

Los supercampeones (¡Obvio!)

Super Campeones SNES

WorldCup USA 94

World Cup USA 94

FIFA de EA Sports (otro desastre)

SNES FIFA

International Superstar Soccer o mejor, Futbol Excitante (super chimbiado que además incluía la fantástica liga descentralizada del Perú… ¡Horrible oye!)… Para mí, el padre de los videojuegos modernos desarrollados inicialmente por Konami.

Futbol Excitante SNES

En Nichi-Man (o Family Game):

Lo llamábamos GOAL 3, pero en realidad, nunca supe su nombre…

Futbol NICHI-MAN

En Nintendo 64

FIFA 64… (¡El peor de todos!)

FIFA64 N64

International Superstar Soccer (nuevamente Konami dándole palo a EA Sports)

International Superstar Soccer - N64

International Superstar Soccer - N64 Game

En la PlayStation I, II, III, etc. (mi tiempo de adultecente sólo me alcanzó hasta la Play 2)

Aclaro que fue gracias al gran salto de realismo en los juegos de fútbol lo que me hizo abandonar definitivamente el Nintendo… y claro, el hecho de que los CD se podían piratear y los cartuchos del N64 no…

De Konami, los mejores juegos de todos, tenemos titulos como el International Superstar Soccer, que tambien se llamó por un tiempo Winning Eleven o incluso ISS-Pro-Evolution, y es el que hoy se conoce como el PES15 (Pro Evolution Soccer 2015)… Confieso que con tanto enredo no me queda claro si habían o hay uno o varios titulos del mismo juego o si los sacan con ligeras modificaciones. Igual, ¡lo mejor que se han inventado esos “chinos”!

Winning Eleven

Fue realmente el Winning Eleven en sus dos o tres versiones que jugué el juego que más disfruté, entre otras cosas porque el mismo juego te organizaba el torneo con tus amigos y porque fue el primero en donde la táctica era fácil de personalizar (había uno que otro que abusaba de eso, pero bueno…) y donde los jugadores se parecían en pila a los verdaderos y además estaban (más o menos) en los equipos actuales o se podían transferir.

Winning Eleven97

Del lado del FIFA, EA Sports se apuró y a partir de la Play II, basándose en gran parte en el desarrollo de Konami, mejoro impresionantemente la jugabilidad, los efectos y las gráficas y al contar con mayor acceso a los derechos de Ligas, equipos y jugadores, se puso al nivel del PES, aunque la verdad, hace años no juego un FIFA.

FIFA vs PES 2015

¿Nos echamos un partidito de Play o qué?

PD: ¡Nos pillamos en el 2015!

A Oliver y Benji

Oliver-Atton-y-Benji-Price

Como les había prometido en mi último post, hoy le haré un merecido homenaje a los Supercampeones (¡ya era hora!, dirán algunos de mis lectores, pero sobre todo, aquellos que me conocen desde esas épocas).

La mayoría de la gente que los recuerda hoy, lo hace para burlarse de las absurdas jugadas que aparecían en la serie, de los “siglos” que duraban los partidos, del terreno que parecía una montaña, de los kilómetros de largo que tenía la cancha (que según un estudio de un estudiante de física de una universidad nórdica era de unos 18 km), del balón que se estiraba y parecía de goma, de la “pensadera” de varios capítulos que les entraba cada vez que iban a patear el balón, etc., etc., etc…

Todo esto puede que sea cierto si lo vemos superficialmente, pero para los millones que los veíamos sin falta todos los martes y miércoles a las seis de la tarde, esas incongruencias que iban en contra de la física newtoniana eran detalles fantasiosos que estaban “bien justificados” en la trama de lo que en realidad era una excelente y emotiva historia de fútbol…

Dado que la animación japonesa que se conocía hasta antes de la llegada de la serie a Colombia tenía esas mismas características fantasiosas (incluyendo los juegos de video al estilo de Ninja Gaiden), las descabelladas jugadas como el Huracán en el cielo, el Tiro Doble, el Tiro de Remate, el Tiro del Tigre, etc., eran de todas formas bien aceptadas y poco cuestionadas dentro del joven público que las esperaba impacientemente durante los largos cotejos.

Con todo, creo que la historia de Oliver tiene mucho más transcendida de lo se podrían imaginar, pues a la larga nos dejó innumerables mensajes que marcaron la vida de muchos jóvenes y, de hecho, de muchos futbolistas (incluyendo a James Rodríguez y al mismísimo Andrés Iniesta).

Por Juan Carlos Rojas. Tomado de @e_juancharlos
Homenaje a James Rodríguez por Juan Carlos Rojas. Tomado de @e_juancharlos

supercampeones_Iniesta

En la historia de los Supercampeones se nos invitaba a valorar muchas cosas del maravilloso juego del “fútbol soccer”, pero todo, sin que nos diéramos cuenta, desde el punto de vista de la ancestral y legendaria cultura japonesa, algo no menor y de la que conozco un poquitico gracias a mi estudios sobre Calidad Total, Kaizen, Justo a Tiempo, entre otras filosofías de gestión que tuvieron un auge impresionante por esos lados…

Podemos por ejemplo hablar concretamente de la alusión que hacen a valores como el trabajo en equipo, el compañerismo, el reconocimiento de las habilidades de cada quien, el esfuerzo, la superación, el mejoramiento, el honor en la victoria y en la derrota, el respeto hacia quien lo merece por antigüedad, jerarquía o dinastía (muy propio de los japoneses), el respeto para con los rivales, el respeto por objetos sagrados y muchas otras cosas que ninguna otra serie hubiera podido reflejar de forma tan acertada.

El Sensei y el aprendiz

Roberto SedinhoAsí pues, nuestro protagonista, como en todas las historias que vienen del Japón, tiene su propio Sensei, un maestro que viene a enseñarle y a formarlo en las artes del exquisito fútbol sudamericano. Incluir a Roberto Sedinho como el Sensei de Oliver no fue una simple casualidad. De hecho, creo que el primer gran acierto de la serie es reconocer que los brasileros son los maestros de este deporte. Los japoneses se caracterizan por saber valorar las capacidades “superiores” de otros pueblos, no se avergüenzan de eso y por el contrario se esfuerzan para tratar de imitar a los mejores, ideología que como saben también aplican en la industria, tecnología, deporte, economía, etc. (es algo así como un Benchmarking innato y generalizado).

“El balón es tu amigo”

Oliver-BebeEs una frase sencilla, pero que tiene un gran significado. La escena en donde Oliver (siendo un bebe) se salva gracias a un balón cuando es arrollado por un camión nos deja un mensaje que no es perceptible a primera vista, pero que tiene un sentido muy profundo que llegué a entender muchos años después: Si nos apegamos a un balón, si hacemos deporte, si nos rodeamos de gente sana, seguramente nuestra vida estará blindada ante los tantos peligros que la sociedad nos obliga a enfrentar… Es así como un balón pueder salvar vidas en la vida real. Si, créelo, ¡el balón es tu amigo!

También hay otro mensaje un poco más directo que se repite en casi todos los capítulos: Si decides que él sea tu “amigo”, ¡trátalo bien!, conócelo, aprende a dominarlo, camina con él, llévalo a todas partes, pégalo al pie, no lo revientes, enamórate de tu herramienta (también algo muy, muy japonés), crea una relación especial entre él y tu… Como el samurái y su sable.

¡Oh no!, ¡Capitán!

¿Quién no recuerda los grandes ojos vidriosos que ponían todos los compañeros y fans de Oliver cuando la derrota era inminente? Igual que para los occidentales, para los japoneses el rol del capitán es el de asumir el liderazgo en los momentos difíciles, pero a diferencia de nosotros, ellos toman por un hecho irrefutable que es el capitán quien más sufre en las derrotas y se les ve incluso más preocupados por las frustraciones del capitán que por el hecho mismo de perder un partido. Es de suponer que por eso le demuestran una solidaridad que va más allá de nuestra comprensión. Los dirigentes japoneses, de organizaciones privadas o publicas, que fracasan en su mandato se consideran a ellos mismos como alguien que ha faltado al honor de la comunidad y de su misma familia y como saben, además de renunciar, muchas veces terminan incluso quitándose la vida.

Todas estas cosas leídas en estos cortos párrafos parecen fáciles de aprehender, pero no lo son. Fueron necesarios muchos capítulos de los Supecampeones (Oliver y Benji o Capitán Tsubasa) para que algo de esto se me quedara, o mejor, se nos quedara.

Es más, no conforme con verme la serie, yo mismo dibujé más de cinco cuadernos de 100 hojas de historias de los Supercampeones que yo mismo me inventaba y que obligaba a leer a mis primos. También llené el álbum, jugué miles de horas el juego de Súper-Nintendo (con el que paso aprendí algo japonés escrito a punta de ensayo y error) y además tuve los muñequitos de plástico… Eso sin contar que traté de hacer en la vida real algunos de sus trucos!

Album-Supercampeones-1

Supercampeones_super-nintendo

Oliver-Super-Nintendo

Esta serie pudo haber sido concebida para despertar el amor por fútbol en Japón, pero en realidad sirvió para que millones de fanaticos futboleros repartidos por todo el mundo descubrieramos que dentro del mismo fútbol había una cantidad impresionante de enseñanzas y de valores que nunca nadie nos había mostrado…

A Oliver y Benji: ¡Muchas gracias!  => Arigatou gozaimasu

El fútbol en “muñequitos” antes de Oliver Atton

A pesar de que los Súpercampeones han sido sin duda el capítulo más importante en la historia del fútbol en “muñequitos”, vale la pena anotar que antes de que ellos llegaran a Colombia existieron otros que también dejaron huella y que merecen que alguien los recuerde (así sea en un par de frases)…

La primera vez que vi dibujitos jugando al fútbol fue en una revista de Condorito mientras esperaba largas horas en la sala de espera del salón de belleza donde atendían a mi mamá. Me detenía horas y horas en cada chiste en donde aparecía un balón, un estadio o algunas imágenes de los enfrentamientos entre el Deportivo Pelotillehue y el Deportivo Buenas Peras… ¡todo un clásico!

pelotillehue

Después de eso, un día mientras esperaba que mi mamá terminara de pagar el mercado en la Olímpica, desde uno de los revisteros que colocan al frente de las cajas llegó a mis manos una revista llamada Barrabases, que casualmente venia también de Chile. Ahí aparecía el supuesto mejor centro delantero del mundo, Pirulete, y el mejor arquero de todos los tiempos, Candado. De esas revistas solo obtuve un par de ejemplares. Más nunca volví a verlas o quizás se empapelaron ante la aparición de numerosas revistas de videojuegos como Club Nintendo.

campeones-barrabases

Ya en televisión, la primera serie que logré ver era una producción ítalo-americana con animación japonesa llamada Soccer Fever (“I ragazzi del mundial”) que trajeron a Colombia con el nombre de La Historia de los Mundiales. Esta serie nació de un esfuerzo que se hizo por preparar a la audiencia gringa para recibir el mundial del 94 que estaba próximo a realizarse. Así fue como llevaron a la televisión la historia de un retirado periodista inglés (Brian Thompson) que le relataba a sus nietos y a sus amiguitos (y hasta al perro) los apasionantes detalles de los partidos y de lo que había sucedido por fuera de las canchas durante todos los mundiales, desde 1930 hasta 1990, a los cuales había asistido sin falta. Todo empieza por el pedido de un amigo, un multimillonario americano amante del fútbol, de preparar unas notas sobre los mundiales para publicarlas en un diario americano, pero al percibir la pasión y el interés que despertaban estas notas futboleras en sus nietos, sus relatos terminan convirtiéndose en historietas para todo público, súper instructivas y divertidas… Vale la pena volver a verse algunos capítulos.

Soccer fever

Los Huracanes (1993 – 1997), otra serie que llegó a Colombia un poco antes o quizás al mismo tiempo que los Súpercampeones, también tuvo su espacio para ganar adeptos. La verdad es que la animación era bastante pobre y la temática un poco inusual al tratar de una especie de liga tropical en la que tenían que vencer a un equipo griego (de juego sucio) llamado los Gorgones que además estaba auspiciado por un malévolo y deshonesto multimillonario. Igual, tratándose de fútbol, era difícil resistirse. Además, valía la pena el esfuerzo porque después daban los “Moto-ratones de Marte”… ¡plop!

Los huracanes

Ahora si pues, ¡terminemos con esta farsa!, hablemos de los Súpercampeones

Bueno, todavía no, denme un tiempito que no he terminado de preparar algo que este a la altura de semejantes héroes!