Dolor de estómago eliminatorio

James-Rodriguez

No sé si es de la emoción o del sustico (o sustote dada la situación actual), pero lo cierto es que últimamente he venido notando que unas 48 horas antes de los ansiados encuentros por la clasificación a Rusia 2018 me comienzan a dar unos dolorcitos abdominales extraños. Es como si tuviera ganas de “hacer del cuerpo” todo el día, causándome un miedo terrible a encontrarme en una situación de urgencia estando muy lejos de mi casa o muy temprano como para salir corriendo de la oficina.

Yo lo asumo con entereza y fuerza mental, y hasta me alegra que todavía sienta esa emoción cuando llega la hora de apoyar mi amada la Selección Colombia. Ese niño que no dormía esperando el partido del día siguiente, ilusionado, todavía sigue por ahí, pero no-joda, ¡que vaina tan incómoda!

Incluso, en estos momentos creería que no se justifica tanto sudor y escalofríos. Si bien ahora no estamos tan bien parados en la tabla de posiciones, no es tampoco pues que vayamos a jugar contra Alemania o Brasil en pleno mundial (¡me han debido ver ese día!). Bolivia no debería tenerme en este estado de estrés intestinal.

Confío en que lo que ha sabido escoger Pekérman dará resultado. Espero en realidad un planteamiento parecido al que usamos contra Chile en Santiago hace unos meses, 3 volantes de marca, dos extremos y uno arriba (ya no sería Jackson) aguantando y pivoteando. Sólidos en defensa y aprovechando cualquier contragolpe. No se necesita tampoco una revolución táctica para salir bien librados de La Paz y más ahora viendo que esa gente tiene un tierrero armado por un billetico que se les embolató.

Por ahora, tocara seguir “apretando” de aquí a que comience el partido. Una vez que comience, estoy seguro de que se me pasara el malestar y poder disfrutar del partido con mis amigos en el bar de siempre, tomándome unas cervecitas, y tan tranquilo que incluso me atrevería a pedir una hamburguesa con bastante tocineta y papitas fritas enchumbadas en aceite rancio.

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ODA A CARLITOS

losjelpris

El Bayern Múnich y la Juventus ofrecieron un recital de futbol de aquellos que solo se pueden disfrutar, ambos dominaron por pasajes, ambos utilizaron sus armas, ambos encerraron a su rival y supieron propinar serios golpes que por poco noquearon al contrario.

Por 60 minutos el Bayern fue el equipo que las casas de apuestas esperaban que fuera, ganaba en el resultado 0-2 y en cada tramo de la cancha (pagaban en ese momento 20 a 1 la victoria de la Juventus). El gran mérito de Guardiola es lograr dominar a su rival incluso conformando un centro del campo con dos jugadores como Thiago Alcantara y Joshua Kimmich (jóvenes que en el momento ni siquiera se imaginan estar en una gala de balón de oro) y desarticular completamente la artillería de la vechia signora, que contaba con un apagado Pogba y los veteranos Marchisio y Khedira como soporte del medio…

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¡Llega, llega, Rodallega!

Hugo Rodallega-Fulham

Según este análisis, Hugo Rodallega podría, sin ningún problema, estar en la lista de convocados para la próxima fecha de las eliminatorias a jugarse a finales de marzo del presente.

Yo sé que parece una locura, pero el debate es válido si consideramos los siguientes puntos… ¡¡yo mismo quedé sorprendido!!

1) Hábitos de Pékerman:

Ya sabemos que Don José convoca generalmente jugadores que actúan en ligas extranjeras (de preferencia europeas) y que tuvieron algún paso por el proceso de juveniles. Este segundo punto es muy importante para el profe y es sin duda uno de sus criterios básicos de selección, pues además de todo, lo ayuda a ahorrar ese tiempo que tanto falta en las fechas FIFA. Además, para llamar de nuevo a “un viejo”, el profe se asegura de que este esté demostrando un gran rendimiento con regularidad (ver punto 2), como fue el caso Adrián Ramos en su momento, y que además pueda responder de cierto modo a una necesidad temporal o permanente (ver punto 3)… Como pueden ir viendo, de entrada, Hugo Rodallega cumple con las condiciones de base.

2) Buen rendimiento actualmente

Para quienes dudan de su rendimiento actual, miren por ejemplo lo que anda haciendo en el Akhisar Belediyespor de Turquía (12 goles, en 20 partidos, temp. 2015-2016). Nada mal, para estar en un “equipo chico” en una liga sumamente competitiva y exigente físicamente. Además no anda muy lejos del gran Samuel Etoo (a 2 goles) y de Mario Gomez (a 3 goles) en la carrera por el goleador. Ver tabla completa.

Aqui su golazo por la Copa de Turquía hace unos dias:

3) ¡No hay más!

Al ser un hecho irrefutable que andamos escasos atacantes en buena forma, la opción de Rodallega es más que válida. Hoy por hoy, sólo Carlos Bacca y de vez en cuando Luis F. Muriel ofrecen algo de tranquilidad. Duván Zapata y Adrián Ramos se asoman a veces. “Pipe” Pardo (Grecia), aunque no es delantero neto puede estar por ahí, al igual que Izquierdo (Bélgica) o Bryan Perea (Francia). Freddy Montero y Jackson Martínez ya se fueron p’al carajo, digo pa’ China. De Teo Gutiérrez, siendo fijo del profe, no sabemos realmente en qué anda, y de Falcao, pues en recuperación desde hace dos años (todavía confío en su vuelta). ¿Alguna otra opción? En México o en el medio local de pronto, pero no en Europa, no como sabemos que le gusta al profe. ¡Otro punto para Hugo!

4) Permiso para experimentar

Otro aspecto en favor de Hugo es la tendencia general en selecciones nacionales a explorar con mayor frecuencia en variantes de ataque que en otras posiciones (volvemos al tema del poco tiempo de trabajo disponible). La estabilidad en la base de jugadores aplica más que todo para defensas y volantes defensivos y uno que otro referente en fase ofensiva (lo que llamamos la columna vertebral). En ataque se “improvisa” un poco más y como en Colombia se sigue más o menos esta línea, acudir a Rodallega no sería incoherente desde ese punto de vista, además que ya se conoce con la base de jugadores.

5) Rinde en equipos del montón

Que Hugo Rodallega no pueda ofrecer una solución en el ataque es solo un paradigma que debemos romper como hinchas (aunque nos cueste). Ya nos ha  demostrado que sabe finalizar jugadas y rendir en equipos de poco volumen ofensivo, equipos del motón (caso nuestro hoy por hoy), como el Deportes Quindío, el Cali (¡risas!), el Fulham, el Wigan, su equipo actual en Turquía y la amarrada selección Colombia de Jorge Luis Pinto. Incluso, así y todo, jugando a nada, se rebuscaba de vez en cuando (8 goles en 41 partidos), en un equipo muy escaso en talento para la gestación. Cabe anotar que en esas épocas no estaban ni James, ni Cuadrado, ni los demás que empezaron a “explotar” justo cuando dejo de ser convocado.

6) Al que sabe, no se le olvida

Por último, les quiero recordar que si bien ya no es el mismo de hace unos 11 años cuando brilló siendo mejor que Messi y que Falcao en el suramericano sub-20 del 2005 (si, ¡es en serio!), creo que todavía tiene algo que ofrecerle a la selección, no se le pudo haber olvidado y lo está demostrando. Además, es sin duda un jugador más completo y con una mentalidad diferente. Es una pena, pues a pesar de ser una gran promesa, su falta de regularidad en Inglaterra, de una pizca de suerte (“estrella”), o más bien, de un buen representante, hizo que le perdiéramos el rastro y cayera en el semi-olvido.

En fin, por ahora todo parece alinearse para que sea tenido en cuenta. Yo creo en las segundas oportunidades, y por suerte el futbol y la vida nos las suelen ofrecer. ¡Esperemos a ver!

Algunos de sus goles:

Defender, recuperar, gestar y finalizar

Cesar Luis Menotti

Para Cesar Luis Menotti, entrenador argentino Campeón del Mundo en 1978 y defensor a capa y espada del fútbol vistoso, el fútbol se divide en cuatro tareas: defender, recuperar, gestar y finalizar. Para mí, en alguna medida, la vida también.

Seguramente piensa que exagero con este cuento de andar haciendo analogías entre el fútbol y la vida (bueno, ya vieron el nombre de este blog), pero lo invito a que lea un poco sobre esta teoría barata y me diga si al final no tiene algo de sentido.

Para triunfar en la vida y ser felices (lo que eso signifique para usted) debemos, de cierto modo, ejecutar relativamente bien esas cuatro actividades según lo que exija la situación, como de hecho toca hacerlo en un partido de fútbol. Fallar demasiado en una de estas es poner en riesgo nuestros propósitos: ganar partidos y ¡ser campeones!… en la vida o en el fútbol.

Defender, el arte de librarnos de un ataque, de una amenaza. Zafarse de un problema rápidamente utilizando los recursos que disponemos. Pero, ¡atención!, no se debe abusar demasiado de este arte y ser simplemente “reactivos”. Bien lo dice Pep Guardiola: “entre más rápido te deshagas del balón más rápido vuelve”. Tampoco podemos pretender que todo vale y serle infieles a nuestros valores y creencias. Sin embargo, creo que reventarla o mandar el balón a la tribuna (o lo que eso signifique para usted) no deja de ser una opción válida cuando no hay otra, y si, hay que aprender a hacerlo. Pero también creo que la vida no debe reducirse a ir apagando incendios todo el tiempo, y que no deberíamos ir por ahí, siempre a punto de resbalar. Les propongo entonces que vayamos un poco más lejos y veamos el siguiente punto.

Recuperar, el arte de salirse de una situación adversa, pero ahora quedando en posición de ventaja y “firmes” para hacer “pelea”. Ahora no sólo debemos zafarnos del problema, sino que debemos “voltear la torta” y aprovechar para quedar en posición de ventaja. Pasarle por encima al problema. Retomar fuerzas y energía, aprender de lo sucedido, superarlo, colocarnos en control de la situación para construir algo positivo a partir de ahí. Ahora, en vez de mandar el balón a las gradas, vamos a intentar quitarlo o interceptarlo y dárselo a un compañero (no importa si es un pase hacia atrás) para que este pueda, ya en control, ¡pasar al ataque!

Gestar, el arte de inventarse algo para crearnos una oportunidad de triunfar. Aprovechar nuestras fortalezas, habilidades y competencias para hacer mover las piezas a nuestro favor, con inteligencia, estudio, dedicación, esfuerzo y sobre todo imaginación, nada más. Una pared, un pase al vacío, una triangulación, un tiro libre, un córner, un espacio, grande o chico, por donde pueda pasar el balón y ¡zasss!, poder quedar sólo contra el arquero…

Finalizar, el arte de concretar, de  terminar, de hacer el último esfuerzo de agacharse a recoger la cosecha. Increíblemente es mucho más fácil dejar las cosas inconclusas, abandonar cuando vamos llegando. Muchas veces desperdiciamos todo el esfuerzo ya realizado. ¿Cuantos “casis”? ¿Cuántos tiros en el palo? Hoy, en un mundo resultadista, nada cuenta si no concretamos regularmente las oportunidades que nos brindan nuestros esfuerzos de “gestación” o la voluntad divina. Con cabeza fría, los matadores de área no se dejan llevar por la emoción de un gol o por el miedo a comérselo ridículamente. Ellos solo concluyen por instinto; un solo gesto oportuno es suficiente.

En fin, como les decía, no sé si algo de esto tiene sentido. Por mi parte, yo he sacado mis propias conclusiones. De hecho, creo haber entendido porque pasé de ser delantero en mi infancia a ser volante de “recuperación” en mi edad adulta (¡y no fue por gordo!): recuperar evita tener que estar apurado y rechazándola a cualquier parte, al mismo tiempo que permite tener un poco más de control, y la posibilidad de estar listo para aprovechar cualquier oportunidad.

No sé si vaya a ver Chile vs Colombia

Brasserie au coin du métro (Montreal-Canada)

Nunca antes había puesto en duda mi asistencia a un evento futbolístico por puro y físico miedo, ni como jugador, ni mucho menos como espectador o hincha. A la hora de fútbol nunca me niego, eso lo saben, soy “fácil”, pero esta vez en diferente.

Nunca antes, en mis diez años de estar en Canadá, había considerado no ir al bar deportivo “Brasserie au Coin du Métro” a ver mi querida selección Colombia por razones meramente deportivas.

Las pocas veces que no he ido a ver a la selección en ese místico recinto -hogar de maravillosos momentos de euforia ha sido por impedimentos de salud o de logística familiar, pero nunca, hasta ahora, el tema del rival y del potencial apabullamiento había sido un motivo.

Se suman varios aspectos que me tienen en la duda para el próximo 12 de noviembre.

1) ¡Chile!, para mí, la mejor selección del mundo… Como le dije a mi amigo “el chaca”: “¡se la echo al que sea!”. Y tengo razones para hacerlo. Como equipo, como conjunto, son una mezcla explosiva entre lo mejor de Bielsa, Juan Manuel Lillo y Guardiola… El fútbol de posesión, posición, alta presión y ataque vertiginoso, amplio y profundo, apoyado en trabajo táctico por montones, con uso extremo de la tecnología, desde drones hasta softwares desarrollados por el mismo cuerpo técnico. Sin tantas individualidades pero con las suficientes en cada línea, el argentino Jorge Sampaoli cuida todos los detalles y hasta se atreve a echar el cuento después (en un programa de radio contó “todo” lo que le montó a Brasil para ganarles)… Tanta fe se tiene que no esconde nada, no hay misterios. Sí, son vulnerables, son bajitos y juegan muy arriba (bloque alto, que llaman), pero ves, quítales el balón y atácalos y deja el hueco, para ver si al mínimo error no te vacunan…

2) Nuestra selección Colombia. Baja de nivel, falta de alegría, sin variantes, con poco trabajo de conjunto, sin liderazgo, con jugadores en la banca y con el “ki por el piso”. Ni Falcao (lesionado), ni súper Ospina (sin ritmo y medio-lesionado), ni James (medio-recuperado y del que no espero mucho), ni Cuadrado (suspendido) pueden ayudarnos. Estamos solos y Don José no se preparó para esto y menos para enfrentar a Chile así, con sus individualidades ausentes o venidas a menos. Incluso, de los demás hay varios tocados y ninguno viene en un momento que podamos decir “extraordinario”. Lo normal es que perdamos ese partido.

3) De la suma de los dos anteriores viene el tercer motivo. Es muy posible que tenga que exponerme al popular ¡Chi-chi-chi-le-le-le! ¡Viva Chile!, ese bendito corito que no me aguanto. Y de solo pensar en eso me da pereza… Cabe anotar que al mencionado bar vamos en su mayoría colombianos y chilenos. De hecho, cuando no nos enfrentamos, nos apoyamos mutuamente, pero cuando somos rivales, el ambiente es más bien cansón y se pone tenso. De esos primeros 45 minutos en Barranquilla, cuando nos metieron tres, no me quedan gratos recuerdos y estuvimos a poco de armar bronca. Si, la venganza de la remontada en el segundo tiempo fue inolvidable, pero ahora es diferente, pues no creo que en el partido que se viene vayamos a tener muchas chances de cantarles goles en sus incrédulas caras, como aquella vez… La verdad, insisto, me da pereza. Me veo mirando pal piso y pasando sorbos amargos de cerveza barata mientras un montón de chilenos cantan su bendito corito.

En fin, amigos, creo que pasare esta vez.

Eso sí, nos vemos sin falta en el partido contra Argentina el martes 17 de noviembre tipo de tres de la tarde en la mesa de siempre… Ah! Y si les digo una cosa, increíblemente a este partido le tengo una fe impresionante.

Desde el desayuno se sabe cómo será el almuerzo

 Corrientazo

Si el anterior postulado es cierto, y suponiendo que las dos primeras fechas de las eliminatorias fueron el desayuno, podemos deducir que lo que se le viene a nuestra querida selección Colombia va ser un almuerzo tipo “corrientazo”. De esos que traen bastante y que son difíciles de digerir, pero que incluyen también una que otra cosita de buen sabor y una grasita, que aunque sabrosa, cae mal y hace daño.

El dichoso desayuno había empezado más o menos bien, pancito con mantequilla, dos huevos fritos que estuvieron pasables pero a los que sinceramente les falto una pizquita de sal. Después nos tragamos tres buches de un amargo café, viejo, espeso, frio y sin aroma…

Ahora, no me estoy declarando pesimista para el almuerzo, al contrario, teniendo en cuenta la “situa”, creo que soy optimista porque estoy seguro de que de vez en cuando la “señora de la cocina” se va a inspirar y nos va a ofrecer una que otra alegría, una sopita de mondongo, carne en posta, arroz de coco frito y hasta quizás… mote de queso! Y todo, incluso hasta fiao. Eso sí, cuando este “baja de nota”, también nos tocara mamarnos un almuercito de bajo perfil, con arroz de manteca, carne molia y plátano maduro, y un insípido caldo de hueso como “entrada”.

Mi gente, se las canto desde ahora, van a ser tres años bastante largos y ambivalentes, donde a veces ni nos darán ganas de almorzar o peor, nos darán ganas de ir al chuzo del frente de pura rabia, aunque siempre al final nos darán ganas de volver pa’ ver si la vaina mejora. También le haremos sugerencias a la cocinera y al dueño del chuzo, le pediremos que cambie el menú, aun sabiendo que no nos escucha, y también lo felicitaremos cada vez que nos dé algún gusto inesperado.

No sé si al final habremos engordado o adelgazado, si se nos habrá disparado el colesterol, si tendremos el azúcar por las nubes, si habremos tenido diarreas, vómitos, estreñimiento, ulceras o si andaremos “aventados” (termino para denotar ese tipo de llenura en la que el cuerpo produce más gases de los que puede expulsar), pero lo que sí sé es que con hambre no nos vamos a quedar y además, así sea que no siempre el almuerzo sea de nuestro gusto o nos mande de urgencia pal baño, ¡vamos a ir a la gran cena!, a esa que será servida en junio-julio del 2018 por un elegantísimo chef ruso y a la que solo invitan a la gente “bien”.

Mientras tanto, habrá que aprovisionarse bien de Imodium, Lomotil, Peptobismol, Milanta, leche de magnesia, Alka-Seltser, botellitas de Perrier, sobrecitos de manzanilla, bicarbonato de sodio e incluso de… supositorios 😦

Mi maratón de Montreal

Tomado de La Presse, Montreal
Tomado de La Presse, Montréal

Por primera vez en este blog escribiré sobre algo diferente al fútbol… bueno, igual ya saben que para mí no hay ningún tema demasiado distante del fútbol, pero haré el intento esta vez.

Primero que todo quiero hacer una salvedad: participé en el mundialmente reconocido “Rock ‘n’Roll Montreal Marathon”, pero no voy a chicanear, realmente corrí en la modalidad de los 5 Km. Mi idea era correr los 10 Km, pero al no haber cupo debía escoger entre la media maratón (21 Km) o los 5 K. Finalmente opte por comenzar con la suave, pues no quería abusar demasiado de mi desmejorado estado físico y al mismo tiempo quise evitar un susto, o peor aún, la vergüenza de no terminar el recorrido.

La inquietud por buscar una aventura para testear mis límites empezó hace unos meses. La primera señal vino de un bloguero que sigo fielmente, Rafael Ucrós, de Cerritos, California. Rafa nos compartió su experiencia en una ardua competencia ciclística a la que haría frente por primera vez, EL “TOUR DE LONG BEACH” (Notas). Su tenacidad me llamó poderosamente la atención y siguiendo su sugerencia pensé en que debía hacer algo parecido, pues mi habitual partidito sabatino no representa necesariamente un gran desafío, físicamente hablando.

Días después, a mediados de junio, mientras jadeaba al finalizar de subir unas de las interminables escaleras del Metro de Montreal me topé con una valla publicitaria de la popular maratón (con más 48 mil corredores, creo que merece el título de popular). De pronto caí en cuenta que la respuesta estaba en frente mío. Una maratón me permitiría probar mis límites al mismo tiempo que me forzaría a mejorar mi estado físico. Le tomé una foto al anuncio y apenas pude me fui a la página y me registré sin pensarlo dos veces (con previa autorización de la patrona, obviamente).

Además, también recordé que por ahí dicen que el cuerpo tiene cierta memoria, así que si era cierto, llegar a un punto aceptable en un par de meses no debía ser tan difícil, claro, si le ponía algo de disciplina. Después de todo, siempre he estado en movimiento, y de hecho, cada vez que me toman el pulso por algún motivo, las enfermeras se preocupan al ver que apenas llego a 45 ppm en reposo. Para tranquilizarlas, saco pecho y les digo – Si, es normal, tengo pulsaciones de atleta, jugué toda mi vida fútbol y ¡hasta me faltó poco para ser profesional! (Risas…) (ver: Ese triste día en el que te das cuenta que no serás futbolista)

Ya después de haber pagado y todo el cuento, noté enseguida que debía asegurarme de algo importante: tener disciplina en la preparación. Ya me había pasado que en cualquier cosa que no tuviera nada que ver con fútbol había claudicado fácil y rápidamente. Había pagado varias veces el gimnasio y no había ido (si, ¡varias veces!) y las veces que fui me parecía aburrido. También abandoné precozmente el karate, la natación, las clases de acordeón, los scouts boys, el baseball, el bate-tapita, los patines, etc. Entonces pensé en que debía buscar una motivación. Si, definitivamente, yo necesito la emoción de un gol, de un balón que infle una red, o en el peor de los casos, de lo que sea que se pueda contar para poder ganarle a alguien, pero ¿y cómo voy a hacer eso si voy a ir corriendo yo solo como loco nuevo? ¡Fácil!: ¡Runtastic!, la aplicación prefecta que mide todo lo necesario para que hagas seguimiento al avance de tu performance en los entrenamientos y para que vayas viendo cómo le vas ganando a ti mismo, ¡fantastic!

Runtastic
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Así pues ya tenía todo lo que necesitaba para estar motivado: quería mejorar mi estado físico, tenía una competencia espectacular que se avecinaba (¡ya pagada!) y además tenía un objetivo que nunca antes me había propuesto: hacer los 5 K en menos de 30 minutos.

El día D, con mi lista de Spotify en mano, minuciosamente preparada por mí mismo (soy muy bueno haciendo listas, me lo han dicho, ¡en serio!), arranqué a correr como si no hubiera mañana…

Finalmente, pasé la meta en mejores condiciones de lo que hubiera pensado. Después de tomar agüita y comerme un banano que daban de “premio”, entré desesperadamente a Sportstats.com para verificar mi tiempo oficial:

Ivan Ortega (marathon results)

27 min, 49.7 segundos… y de 34 sobre 108 en mi categoria!!!

¡GOLAZOOOOOO JUEPUT?&%$$!!!!!

Y no, no pude dejar en pensar en fútbol, lo siento…

Pd: Ah!, el próximo año voy a intentar la media maratón, la “prueba reina” del “adulto contemporáneo”: