¡Soy Barcelonista! ¡Prueba superada!

Meme Clasico Barcelona Real Madrid..

Les confieso que tuve miedo. Durante los días que precedieron al Súper Clásico Español traté de hacerme fuerte para que el patriotismo no me fuese a traicionar en algún pasaje de esos esperados 90 minutos y que no terminara yo, Iván Ortega, haciéndole fuerza al Real Madrid por inercia “Jamesista” después de la cantaleta que le di a los supuestos hinchas del Barcelona en días pasados… Temía perder mi honor y no quería ni pensar en la vergüenza que sentiría de mí mismo…

Llegó el partido y una vez entró el gol de Neymar Jr. volví a sentir que era yo mismo, lo grité y ahí, en ese instante, supe que me importaba un carajo que hubiera un colombiano del otro lado. Hubiese dado cualquier cosa para que Messi hubiera metido ese céntrico de Suarez… Ahí se definió el partido, créanme.

Lo que paso después ya lo saben, Real Madrid consiguió hacer errar a Piqué, algo no muy difícil por estos tiempos, logró anotar de cabeza en un tiro de esquina (un gol de esos de otro partido) y ya montado en el marcador, jugó a la de Mourinho, con contrataques rapidísimos donde aprovecharon un grueso error del que casi nunca se equivoca: El “Mago” Iniesta…

Y para los que no lo saben, Messi jugó infiltrado por un esguince de tobillo. Ah, y si todavía creen que aún los genios no bajan el nivel cuando están golpeados, les recomiendo que vean los partidos de Cristiano en el Mundial de Brasil… A ver si lo encuentran… ¡Qué horror!

Debo reconocer sin embargo que el Real Madrid se vio mucho más entero físicamente y más agresivo. Incluso llegué a pensar que, siendo justos con la evolución que está teniendo el cuadro merengue, hubiera firmado el empate antes del partido. No, ¡qué va! ¡No firmo nada! Esto es fútbol y con tantos genios de mi lado, era cuestión de brillar la lámpara un par de veces, así que igual esperé con ilusión lo que muchas veces ha pasado: que el Barça le gane al Madrid en el Bernabéu… (¡Tómalo!)

Aquí viene más pa’ los colombianos y pa’ que sigan creyendo que están en el paraíso:

Si, James jugó un buen partido y cumplió con cautela su trabajo táctico, pero es evidente que él es sólo un “obrero con clase” más en ese selecto grupo de estrellas, lo que lo obliga a jugar para los otros y a tener cuidado con tratar de hacer una mágica jugada que le quite protagonismo a Cristiano o a Benzema (los consentidos de Florentino)… Creo que eso lo entendió y debe reconocérsele, pero debe ser muy frustrante que le nieguen tanto el balón o que se lo entreguen cuando ya no ven de otra… (Véase también partido contra Liverpool en Champions de la semana pasada – lo tengo grabado y tengo las pruebas). Vamos a ver hasta cuando aguanta James a que le den las sobras y hasta cuando aguanta la presión que harán los españoles por Isco (que está jugando bárbaro), pues finalmente es de ellos y se supone que preferirán que siga creciendo como jugador porque puede aportar mucho a la selección ante la no muy lejana salida de Iniesta…

Y no crean, a los que ya era madridistas los entiendo, sigan burlándose, aprovechen, después de tantos años bajo la sombra del gran Barça, tienen derecho, pero no olviden que “todo lo que sube baja”… y cuando bajen, los estaré esperando…

Si sienten que lo anterior suena a excusas y a comentarios de ardido, pues sí, estoy ardido y no veo la hora de verlos amargados, llorando y aburridos, pa’ devolverles todos los “memes” que me enviaron pa’ que se los puedan meter por el reverendo C#!&$…

¡Visca Barça! ¡Visca Barça! ¡Visca Barça!

Meme Clasico Barcelona Real Madrid.

Meme Clasico Barcelona Real Madrid....

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A Oliver y Benji

Oliver-Atton-y-Benji-Price

Como les había prometido en mi último post, hoy le haré un merecido homenaje a los Supercampeones (¡ya era hora!, dirán algunos de mis lectores, pero sobre todo, aquellos que me conocen desde esas épocas).

La mayoría de la gente que los recuerda hoy, lo hace para burlarse de las absurdas jugadas que aparecían en la serie, de los “siglos” que duraban los partidos, del terreno que parecía una montaña, de los kilómetros de largo que tenía la cancha (que según un estudio de un estudiante de física de una universidad nórdica era de unos 18 km), del balón que se estiraba y parecía de goma, de la “pensadera” de varios capítulos que les entraba cada vez que iban a patear el balón, etc., etc., etc…

Todo esto puede que sea cierto si lo vemos superficialmente, pero para los millones que los veíamos sin falta todos los martes y miércoles a las seis de la tarde, esas incongruencias que iban en contra de la física newtoniana eran detalles fantasiosos que estaban “bien justificados” en la trama de lo que en realidad era una excelente y emotiva historia de fútbol…

Dado que la animación japonesa que se conocía hasta antes de la llegada de la serie a Colombia tenía esas mismas características fantasiosas (incluyendo los juegos de video al estilo de Ninja Gaiden), las descabelladas jugadas como el Huracán en el cielo, el Tiro Doble, el Tiro de Remate, el Tiro del Tigre, etc., eran de todas formas bien aceptadas y poco cuestionadas dentro del joven público que las esperaba impacientemente durante los largos cotejos.

Con todo, creo que la historia de Oliver tiene mucho más transcendida de lo se podrían imaginar, pues a la larga nos dejó innumerables mensajes que marcaron la vida de muchos jóvenes y, de hecho, de muchos futbolistas (incluyendo a James Rodríguez y al mismísimo Andrés Iniesta).

Por Juan Carlos Rojas. Tomado de @e_juancharlos
Homenaje a James Rodríguez por Juan Carlos Rojas. Tomado de @e_juancharlos

supercampeones_Iniesta

En la historia de los Supercampeones se nos invitaba a valorar muchas cosas del maravilloso juego del “fútbol soccer”, pero todo, sin que nos diéramos cuenta, desde el punto de vista de la ancestral y legendaria cultura japonesa, algo no menor y de la que conozco un poquitico gracias a mi estudios sobre Calidad Total, Kaizen, Justo a Tiempo, entre otras filosofías de gestión que tuvieron un auge impresionante por esos lados…

Podemos por ejemplo hablar concretamente de la alusión que hacen a valores como el trabajo en equipo, el compañerismo, el reconocimiento de las habilidades de cada quien, el esfuerzo, la superación, el mejoramiento, el honor en la victoria y en la derrota, el respeto hacia quien lo merece por antigüedad, jerarquía o dinastía (muy propio de los japoneses), el respeto para con los rivales, el respeto por objetos sagrados y muchas otras cosas que ninguna otra serie hubiera podido reflejar de forma tan acertada.

El Sensei y el aprendiz

Roberto SedinhoAsí pues, nuestro protagonista, como en todas las historias que vienen del Japón, tiene su propio Sensei, un maestro que viene a enseñarle y a formarlo en las artes del exquisito fútbol sudamericano. Incluir a Roberto Sedinho como el Sensei de Oliver no fue una simple casualidad. De hecho, creo que el primer gran acierto de la serie es reconocer que los brasileros son los maestros de este deporte. Los japoneses se caracterizan por saber valorar las capacidades “superiores” de otros pueblos, no se avergüenzan de eso y por el contrario se esfuerzan para tratar de imitar a los mejores, ideología que como saben también aplican en la industria, tecnología, deporte, economía, etc. (es algo así como un Benchmarking innato y generalizado).

“El balón es tu amigo”

Oliver-BebeEs una frase sencilla, pero que tiene un gran significado. La escena en donde Oliver (siendo un bebe) se salva gracias a un balón cuando es arrollado por un camión nos deja un mensaje que no es perceptible a primera vista, pero que tiene un sentido muy profundo que llegué a entender muchos años después: Si nos apegamos a un balón, si hacemos deporte, si nos rodeamos de gente sana, seguramente nuestra vida estará blindada ante los tantos peligros que la sociedad nos obliga a enfrentar… Es así como un balón pueder salvar vidas en la vida real. Si, créelo, ¡el balón es tu amigo!

También hay otro mensaje un poco más directo que se repite en casi todos los capítulos: Si decides que él sea tu “amigo”, ¡trátalo bien!, conócelo, aprende a dominarlo, camina con él, llévalo a todas partes, pégalo al pie, no lo revientes, enamórate de tu herramienta (también algo muy, muy japonés), crea una relación especial entre él y tu… Como el samurái y su sable.

¡Oh no!, ¡Capitán!

¿Quién no recuerda los grandes ojos vidriosos que ponían todos los compañeros y fans de Oliver cuando la derrota era inminente? Igual que para los occidentales, para los japoneses el rol del capitán es el de asumir el liderazgo en los momentos difíciles, pero a diferencia de nosotros, ellos toman por un hecho irrefutable que es el capitán quien más sufre en las derrotas y se les ve incluso más preocupados por las frustraciones del capitán que por el hecho mismo de perder un partido. Es de suponer que por eso le demuestran una solidaridad que va más allá de nuestra comprensión. Los dirigentes japoneses, de organizaciones privadas o publicas, que fracasan en su mandato se consideran a ellos mismos como alguien que ha faltado al honor de la comunidad y de su misma familia y como saben, además de renunciar, muchas veces terminan incluso quitándose la vida.

Todas estas cosas leídas en estos cortos párrafos parecen fáciles de aprehender, pero no lo son. Fueron necesarios muchos capítulos de los Supecampeones (Oliver y Benji o Capitán Tsubasa) para que algo de esto se me quedara, o mejor, se nos quedara.

Es más, no conforme con verme la serie, yo mismo dibujé más de cinco cuadernos de 100 hojas de historias de los Supercampeones que yo mismo me inventaba y que obligaba a leer a mis primos. También llené el álbum, jugué miles de horas el juego de Súper-Nintendo (con el que paso aprendí algo japonés escrito a punta de ensayo y error) y además tuve los muñequitos de plástico… Eso sin contar que traté de hacer en la vida real algunos de sus trucos!

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Supercampeones_super-nintendo

Oliver-Super-Nintendo

Esta serie pudo haber sido concebida para despertar el amor por fútbol en Japón, pero en realidad sirvió para que millones de fanaticos futboleros repartidos por todo el mundo descubrieramos que dentro del mismo fútbol había una cantidad impresionante de enseñanzas y de valores que nunca nadie nos había mostrado…

A Oliver y Benji: ¡Muchas gracias!  => Arigatou gozaimasu