Se nos mejoró el caminao pero seguimos cojeando

 

Foto EFE
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¡Victoria histórica!, a punta de corazón, del corazón de Carlos Sánchez, cierto, pero todavía vamos cojeando…

Especialmente me refiero a los laterales -a pesar de haber visto a Zúñiga y Armero meterle ganas, no ofrecen una real funcionalidad por la evidente falta de ritmo-, y además no veo mucha gestación colectiva de opciones… ¿cuantas opciones claritas en 180 minutos?, ¿dos?, ¿una?, ¿ninguna?… individuales, si, un poco más, pero ¿será suficiente?

Por otro lado, volvió a pasar lo mismo del mundial: regalamos un tiempo. Esta vez fue el segundo y al menos íbamos ganando, pero volvimos a dar “papaya”. Nos faltó mantener un poquito más el balón. También tuvimos un poco de suerte y tuvimos a Ospina (como siempre), pero ganamos con méritos, desarticulamos a Brasil y nos llegaron poco a pesar de haber tenido el balón casi el 70% en el 2T.

Igual quedé muy contento porque se la jugaron con todo, así se juegan estos partidos, con hambre. Dijo Dunga: “parecían jugando por un plato de comida”. Muchos se ofendieron con esa frase porque supuestamente nos dijo “muertos de hambre”, pero para mí eso es más que un cumplido… ¡excelente!, ojala no se les quite nunca el hambre.

Además, comprobé, una vez más, que Pekérman conoce muy bien a sus jugadores, sabe cuales botones presionar y siempre, en los momentos difíciles, los hace reaccionar de buena manera. No sé qué les dice, ni como los amenaza o los motiva, pero le creen y con eso le basta. Nomás recordemos el 3 a 3 con Chile, o cuando nos repusimos de la derrota en Venezuela en las eliminatorias para enfrentar a Argentina y sacarle un punto en el monumental.

Yo no pensé que con la entrada de Teo se podía cambiar la imagen del deslucido partido contra Venezuela, pero eso, más las ganas (huevos), y las soberbias ejecuciones individuales de Sánchez, Zapata y Murillo (todos jugadores defensivos, ojo) se nos mejoró caminao y ahora, aunque cojeando un poco y quizás con la necesitad de muletas de vez en cuando, veo que podemos llegar un poco más lejos.

Pero tranquilos, ¡partido a partido!

Ps1: del vergonzoso comportamiento de Neymar no opino, ya los innumerables memes lo han dicho todo…

El vaso medio lleno del Colombia 0 – Brasil 1

Colombia0-Brasil1

He preparado esta entrada para ahorrarle tiempo a aquellos que, incluso hoy lunes, andan brincando entre las páginas de El Tiempo, El Espectador, Gol Caracol, FutbolRed, entre otras, en busca de comentarios y análisis del partido amistoso de Colombia-Brasil del pasado 5 de septiembre, pero sobre todo para ahorrarles angustias a aquellos que andan en la búsqueda de alguna buena noticia dentro de lo triste que fue nuevamente perder con una de las peores selecciones brasileñas de la historia.

Aquí algunos puntos positivos que logré rescatar de los diversos medios consultados, a los que les agrego obviamente algo de mi propia percepción:

La vuelta del tigre Falcao, nuestro gran centro delantero. Se le vio animado y le alcanzó hasta para tener una opción que casi mete. Las sensaciones son muy buenas y su vuelta se ve que le viene bien al grupo, sobre todo porque necesitamos un nuevo líder (a falta de Yepes) y Falca lo tiene todo para cumplir ese rol.

La selección mostró un bloque muy compacto, con buen manejo incluso al quedar con diez hombres tras la expulsión de Cuadrado (se tiene una memoria táctica que nos va a jugar a favor más adelante). Se sigue con la idea de transiciones rápidas en ataque, muy parecido al comportamiento del equipo en el mundial. Si, falto profundidad, pero cabe anotar que la mayoría apenas está cogiendo ritmo y James aún está en proceso de adaptación en el Real Madrid (poquita cosa!).

El equipo exhibió temperamento y actitud para jugarle frente a frente, con agresividad y sin complejos a Brasil, así les haya tocado “rebajarse” al juego áspero del Brasil de los últimos tiempos. Claro que como no es de nuestra costumbre el juego fuerte, por ahí de pronto se nos fue la mano. Con todo y eso, Brasil pegó un poco más (17 faltas contra 13).

Cristian Zapata jugó un excelente partido. Casi todas las ganó, dio seguridad y solidez. Ya es un inamovible de la zaga.

Camilo Zúñiga fue probado como volante central, labor que supo cumplir según muchos analistas. Puede ser una variante interesante.

Juan Guillermo Cuadrado se estaba echando un muy buen partido, era de lejos el mejor, lástima que los de arriba, Teo y Jackson, no se le supieron juntar y que en marca fue imprudente y apresurado, lo que le costó finalmente la expulsión.

David Ospina en el arco estuvo bastante acertado, así algunos crean que tuvo algo de responsabilidad en el gol. Le sacó varias a Neymar y le detuvo un tiro libre complicado a David Luiz. Cabe anotar que viene de una lesión y que no está jugando con el Arsenal de Inglaterra.

Se utilizó bien la media distancia. Aunque no anotamos, las aproximaciones más claras que tuvimos fueron con remates desde fuera del área. Esta arma no es muy “colombiana” y creo que se demostró que tenemos esta variante en ataque frente a defensas cerradas o ante la falta de lucidez en los movimientos de ruptura de nuestros delanteros o falta de desborde de los que entran. Nunca tuve la impresión que el tiro al arco desde afuera estuvo de más o que fue una mala decisión.

Nota: también cabe resaltar que la mayoría de los expertos coinciden en que el árbitro, a pesar de ser muy malo, no estaba inclinado para ninguno de los dos lados. La jugada de Tardeli bien pudo haber sido marcada como gol sin ningún problema, Valdez y Teofilo pudieron haber sido expulsados por duras entradas a Neymar, etc. Cuando un árbitro perdona esas ante un grande como Brasil, es al menos sinónimo intrínseco de respeto, respeto ganado por la gran imagen que se dejó en el mundial, pero ¡ojo!, tampoco es para jugar al filo del reglamento.

Ahí le dejo entonces el vaso medio lleno, allá usted si insiste en verlo medio vacío… y no me crea conformista o maturanista (perder es ganar un poco), simplemente no creo que sea momento de poner el grito en el cielo por una opaca presentación en un amistoso…

El día que vi a los campeones del mundo comiendo paletas

Brasil campeones del mundo 2002

El 7 de septiembre del 2003 fue un día muy especial. Ese día fui a Barranquilla a ver el primer partido de las eliminatorias para Alemania 2006, Colombia vs Brasil.

Venia ese Brasil que había sido Campeón del Mundo el año anterior en Corea-Japón, ¿cómo no ir a verlo? ¡Por Dios! Si bien siempre he apoyado a mi selección, confieso que el afán era por ir a ver a Brasil, única y exclusivamente a Brasil.

Era un sueño cumplido ver a todos esos monstros del fútbol en persona, así se vieran un poco lejos. Me costaba trabajo creer que estaba viendo a Ronaldo, Rivaldo, Roberto Carlos, Kaká, Cafu, Lucio, Dida, etc… Sí, yo sé que uno no debe tener este tipo de idolatrías, pero es que ver a los campeones del mundo no es cosa de todos los días.

La idea de ir a Barranquilla surgió unas semanas antes, cuando habiendo devengado mi primer sueldo de estudiante en práctica decidí invertirlo en algo que fuera inolvidable y al presentarse esta oportunidad, no lo dude un instante. Fue tanta la emoción que hasta invite a mi hermano.

Convidé a un amigo proveniente de Honda, Tolima, que por simplicidad geográfica, los cartageneros llamábamos “el cachaco” o el “cacha”, el cual además era hincha de Millos, algo que se creía una especie en vía de extinción.  Otro amigo, llamado Germán al que llamábamos  “el Yérman”, por eso de que se nos da por decir lo nombres en inglés, también se apuntó.

Ese día arrancamos a eso de las 10 de la mañana desde un punto céntrico de la cuidad en un tour de esos “todo incluido”. Al poco tiempo me di cuenta que en el bus venían dos monos, probablemente de una Suecia de esas, que por simplicidad geográfica, los cartageneros llamaríamos “los gringos”. Quien sabe que harían de este lado del charco, pero también aprovecharon para ir a ver a los campeones. Ah bueno, y no falto el que les quiso meter conversación en inglés (dizque pa’ practicar).

Cuando llegamos a Barranquilla, cuatro horas antes del partido, a eso del mediodía, hacía un calor de aquellos. Era como un fogaje que salía del suelo que se revolvía con la humedad del aire aún más caliente. – ¡Que cule calo!, pobres gringos, le dije al Yérman.

Metropolitano-BarranquillaEntramos al estadio Metropolitano de Barranquilla, el templo de fútbol colombiano y casa legitima de la selección Colombia. Nos acomodamos lo mejor que pudimos para la espera de cuatro horas que se venía, con el sol en la cara y con un calor insoportable.

Pasaban los minutos y a medida que se llenaba el estadio en un desorden ni el hp, las rondas del aguatero o del de las cervezas se fueron haciendo menos frecuentes, hasta que finalmente más nunca volvieron. En ese momento todavía faltaban dos horas para el comienzo del partido más dos horas de partido.

A partir de ese instante, lo único que pasaba eran las paletas de agua de todos los sabores (rojo, amarillo, azul, morado…), que con el paso de los minutos se fueron poniendo cada vez más caras. Como se dice en Cartagena, ¡Nos vieron cara de cachacos!

En un momento me desesperé y pensé en arriesgarme para ir a buscar agua en los pasillos del estadio, pero el cacha me dijo, con aquel acento tolimense – ¡No cometa esa locura muchacho loco ola!, que le cogen el puesto ola… Me calme, compré otra paleta y me la comí con angustia.

De pronto vi a los gringos más abajo, quietos como unas estatuas, tranquilos, sudando, con la cara más roja que un tomate y obviamente con paleta en mano. Me preguntaba si estarían disfrutando de esa maravillosa experiencia tercermundista. Le dije a mi hermano – ¡pobres gringos!

Pero no podía dejar que el calor dañara mi sueño y tampoco podía olvidar que, mal que bien, tenía que apoyar a mi selección, así que deje de quejarme y empecé a disfrutar aquella tarde maravillosa.

Cuando empezó el partido se nos olvidó, a mi hermano a mí, que amábamos a Rivaldo, a Ronaldo y a los demás iconos del fútbol mundial. Sin darnos cuenta, comenzamos a hacerle fuerza a Colombia y a “putiar” a los Brasileros cada vez que se nos venían con todo. Hay que ver que el amor por la selección es poco racional y hay que ser muy igualado también para atreverse a blasfemar a los dioses del fútbol.

A los 22 minutos, Ronaldo, el fenómeno, trotándito, nos enterró el primero. Juan Pablo Ángel, en una jugada de otro partido, empató con un cabezazo impecable. El abrazo y el festejo en pleno Metropolitano fueron a rabiar. Abandoné a su suerte la paleta que tenía en la mano y brinque con las pocas fuerzas que me quedaban por algunos minutos.

En el descanso soñé con la posibilidad de que pasara el de las frías, por aquello de que estaba contento con el empate, pero nada, no llegó nunca.

El segundo tiempo empezó con un clima mucho más agradable, lo que extrañamente hizo que el partido entrara en un bache aburridor. Y cuando no pasaba nada, vino Kaká y “Chou” nos empacó el segundo desde unos 30 metros.  – ¡Nojoda!, exclamé, me tragué de un golpe el último pedazo de paleta que me quedaba y empecé a parir el gol del empate que nunca llegó.

Emprendimos el viaje de regreso a Cartagena, con algo de decepción por la derrota, pero en realidad, estaba más que contento porque había visto a los campeones del mundo mientras comía deliciosas paletas…

Pd: Nunca más se supo de los gringos. Nunca llegaron al bus que nos llevaría de regreso a Cartagena…

De este blog y del año del Mundial

Arrancó el 2014 y con él llega la ilusión que tenemos todos los Colombianos y amantes del fútbol de una buena presentación de nuestra selección en el Mundial de Brasil.

Este blog nace de esa ilusión, aprovechando la “luna de miel” que vivimos la mayoría de los colombianos con la selección Colombia. Pero este blog no solo será sobre Colombia, porque a los que nos gusta el fútbol, en el año del Mundial no solo nos preocupamos por el avenir de nuestro equipo en el torneo, sino que aprovechamos para revivir todo lo que significa el fútbol en nuestras vidas y para disfrutar todo lo que viene con el Mundial. Ese es verdadero fondo de este blog.

Así pues, me propongo, si mi voluntad y Dios lo permiten, a terminarlo justo después de la final, ya que seguir más allá sería ir en contra de la naturaleza, pues el mundo se somete involuntariamente a un proceso de desintoxicación de fútbol durante los meses siguientes. Personalmente he constatado que aquellos que por accidente se les atraviesa un partido de fútbol, desde un Barcelona-Real Madrid hasta un Patriotas-Chico, voltean la cara para otro lado, incluso para “protagonistas de nuestra tele”.

Ahora sí, hablando del Mundial y de Colombia, siendo honestos, nos debemos esperar, como mucho, cuatro partidos. Más de ahí sería una toda una proeza, digna de carro de bomberos, entrevistas a los vecinos, tíos, sobrinos y abuelos de los jugadores, utileros, directivos y entrenadores, como nos tiene acostumbrados el Gol Caracol desde que comenzó por allá, a principios de los 90s.

Los próximos seis meses que se vienen serán de un completo de bombardeo de noticias, notas, entrevistas, especiales (les recomiendo Misión Brasil en la página del golcaracol.com), documentales, blogs, publicidad y promociones relacionadas con el Mundial. Con cualquier comprita en la “Olímpica” tendrás la posibilidad de ganarte boletas para Brasil. Un verdadero “regalo envenenado”. Ir a Brasil, así sea que te regalen las entradas resulta carísimo o incomodísimo en su defecto.

Se vienen todo tipo de televisores para todos los presupuestos y de todas las tecnologías. Sony y  Samsung siempre nos sorprenden con algo. Si ya están los 3D, ni se me ocurre que será lo que viene. Espero por le menos que bajen de precio. En mi caso, por pura y mera “coincidencia”, mi esposa le pidió uno al niño Dios, así que ¡problema resuelto!

Ah! y ya se viene la cancioncita de Coca-Cola que muchas veces suena más que la misma oficial de la FIFA. Sera que vuelve Shakira? Con tanta música buena que hay en Brasil espero que no. Tampoco demoran los comerciales nacionalistas de Cerveza Águila y los consumistas de Nike, de Adidas, etc. Ahora es cuando los publicistas sacan su arsenal así que disfrutemos pero con cautela para que nuestras tarjetas de crédito no sufran demasiado.

Y como de costumbre, muchos esperamos con ansias el famoso álbum de Carvajal y Panini para tratar de llenarlo hasta que las figuritas que escasean sistemáticamente nos hagan claudicar o nos obliguen a recorrer el centro, casetica por casetica, hasta conseguirlas. Bueno, afortunadamente ahora tenemos e-bay.

Italia90-album USA94-album Francia98-album

Lo único que pido es que por favor NO nos vengan con los muñequitos de la selección Colombia ni con el lagarto intergaláctico de Max caimán, ni con Pele y sus predicciones, ni con partidos de preparación contra la selección de Centroamérica.

Munequitos-seleccion-col Max-caiman

Que de algo nos sirva lo que aprendimos en el ’94. Tampoco nos de miedo ser optimistas. Transmitámosles buena energía a los nuestros sin decirles que son los mejores del mundo (algunos se la creen), que sientan que los apoyamos y que creemos en sus capacidades y en su compromiso con Colombia. Esperemos que los sabios de la prensa, como el “gordito” Mejía, el “profe” Vélez, “Refisal” Hernandez Bonnet y su combo hagan su parte y no nos los agranden.

Suerte mi selección, ¡feliz 2014!

¡Ahí nos vemos!

Espere próximamente: El fútbol, mi papa y yo.