Mundial de ensueño

GraciasColombia

Este ha sido el mundial que soné vivir desde que tengo uso de razón. Las razones son  sencillas: el nivel de la mayoría de los equipos ha sido muy bueno (excluyendo increíblemente a Brasil y a España) y por supuesto por lo que ha logrado nuestra selección Colombia en lo que es, de lejos, su mejor presentación en nuestra pequeña historia mundialista; se nos permitió soñar, se nos permitió olvidar fracasos y traumas y quedo la sensación de que el fútbol colombiano tendrá un futuro extraordinario (esperando contar con Pékerman unos años mas).

La eliminación en cuartos de final nos dolió mucho, sobre todo porque sentíamos que futbolísticamente teníamos para ganarle a Brasil, pero desafortunadamente pagamos caro el nerviosismo de los primeros minutos y quizás la reacción llego muy tarde. Igual salimos con las botas puestas y pusimos a millones de brasileros a comerse las uñas, ¡nada mal! Lo del árbitro fue desastroso, pero bueno, ya estábamos avisados, no se podía dar “papaya” y la dimos no jugando nuestro mejor partido en el medio campo (pienso que pesó la ausencia de alguien como Edwin Valencia).

Pero que no se nos olvide que lo logrado es más que meritorio y que ganar un mundial de buenas a primeras como todos lo pudimos soñar (hasta el más sensato de los colombianos) no es nada fácil.

El Mundial es un torneo en donde un “equipo sorpresa” rara vez gana el título (si se puede llamar sorpresa a la hazaña uruguaya en el 50 o al milagro alemán en el 54). Esto no es una olimpiada, un mundial femenino o un mundial sub-17… A los Croacia, Corea, Costa Rica, Camerún, Nigeria, Rumania, Bulgaria, nosotros mismos, entre otros, no nos alcanza con buen fútbol, hay algo místico que se necesita y que se germina en muchos años (y generaciones) de trabajo y de buenos resultados… (En Argentina no hubiera nacido un Messi si no hubiera nacido antes un Di Stefano o un Maradona).

No es que piense que los “chicos” no podemos, porque si algo nos ha enseñado este mundial es que hay que jugar los partidos, pero el zarpazo hacia una final o hacia un título mundial no es el resultado de 90 minutos de juego, eso esta claro.

Pero ya sabemos cómo es llegar a cuartos de final de un Mundial, ya sabemos que tenemos con qué escribir una nueva y gloriosa historia, ya podemos dejar atrás fantasmas, complejos y frustraciones, ahora nuestra vara está más alta y sabemos, más que nunca, que tenemos el talento para saltar aún más alto y para sobrepasarla en unos cuatro años… ¡Allá vamos Rusia!

Por ultimo, solo espero que el desenlace de este mundial me permita recordarlo como un verdadero mundial de ensueño, más allá de lo logrado por Colombia, en donde haya ganado el fútbol bien jugado, ofensivo, dinámico, leal y transparente ¿será que es mucho pedir?

#GraciasColombia

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Descubriendo a Heleno de Freitas #GraciasGabo

No, este post no está dedicado a Gabriel García Márquez (QEPD). Todo lo que hay de decir (de bueno y de malo) está dicho, no tengo nada que agregar. Sin embargo, les cuento que en uno de los tantos escritos que brotaron en redes sociales y medios de comunicación minutos después de confirmarse su fallecimiento, hice un descubrimiento extraordinario, descubrí a Heleno de Freitas… todo un personaje, dentro y fuera de las canchas.

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En un artículo publicado en 1950 por El Comercio de Lima GDA (Grupo de Diarios de América) conocido como “El Juramento”, Gabriel García Márquez, dentro de lo que él mismo llamó su debut como comentarista de fútbol, dejo ver una extraña admiración por un tal Heleno, en un partido jugado entre el Junior y Millonarios en el estadio Romelio Martínez (El Municipal) de Barranquilla:

«Por otra parte, si los jugadores del Junior no hubieran sido ciertamente jugadores sino escritores, me parece que el maestro Heleno habría sido un extraordinario autor de novelas policíacas. Su sentido del cálculo, sus reposados movimientos de investigador y finalmente sus desenlaces rápidos y sorpresivos le otorgan suficientes méritos para ser el creador de un nuevo detective para la novelística de policía.» Texto completo aquí.

Mientas la mayoría de los lectores se degustaban, entre la nostalgia y la tristeza, con las letras del joven García Márquez, a mí me llamó la atención otra cosa… ¿Quién era Heleno?, ¿Por qué Gabo se rendía a sus pies si el mismo Di Stefano estaba en la cancha?, ¿Por qué yo, supuesto conocedor de fútbol, no sabía de su existencia?… Solo preguntas que se harían aquellos anormales que solo pensamos en fútbol, estadísticas, equipos, jugadores, etc., que andamos olfateando, cuales perros sabuesos, historias de fútbol hasta en las circunstancias más inoportunas.

el dia en que el futbol murioResulta entonces que me topé con Heleno de Freitas que, según los artículos y notas que encontré, pudo haber sido igual o más grande que Pelé. Dicen que era picardía pura, efectividad y elegancia. Desafortunadamente no nació con “estrella”; primero porque explotó en los 40s cuando no hubo Mundiales, y segundo porque su personalidad, carácter conflictivo y debilidad por los vicios mundanos acabaron rápidamente con lo que pudo ser LA LEYENDA MÁS GRANDE DEL FÚTBOL MUNDIAL.

Su vida y su carrera fueron tan trágicas, tan cortas y tan espectaculares que han sido material de varios libros (entre otros, “El día en que el fútbol murió” del periodista colombiano Andrés Salcedo), además de obras de teatro y hasta de películas (de hecho, hay una protagonizada por Angie Cepeda… buenísima, digo, la película).

Ahí les dejo los cortos:

Heleno venia de familia de negociantes, era culto, poliglota, bien parecido y hasta logró el título de abogado paralelamente a su carrera de futbolista. Tenía todo para triunfar, tenía el mundo a sus pies, pero lo que pudo ser una película con un final feliz terminó en “tragedia griega”.

Su exquisito talento fue descubierto por un director técnico que se hacía pasar por un tendero en las playas de Copacabana y que les lanzaba naranjas a los muchachos para que ver como reaccionaban… Heleno hizo malabares con la naranja y pronto estaría formando oficialmente con el Botafogo, donde jugaría la gran parte de su carrera; de 1939 a 1948, como principal ídolo de la fanaticada.

También pasaría brevemente por Boca Juniors, por Vasco da Gama, por el Junior de Barranquilla, ahí donde García Márquez lo admiró sin el más mínimo sentido del ridículo, y después, al intentar volver a Brasil, fue desechado por su mal estado y por sus ya conocidos y recurrentes altercados con compañeros, árbitros, hinchas, directores técnicos, periodistas y rivales… más tarde se sabría que tenía neurosífilis, lo que explicaría sus comportamientos irracionales.

Se decía que odiaba el fútbol y que solo jugaba para tener esa sensación de victoria, para lograr la admiración de los fanáticos, para alimentar su ego y para darse aires de galán y de superestrella.

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El tipo era un verdadero “Tumba locas”, un “Don Juan”, un “Papi-bollo”, incluso lo llamaban “el futbolista más bello de Brasil”. Fue tanta su fama de “buen polvo” que dicen que mientras estuvo en Argentina fue amante de Eva Perón. Cuando estuvo en Barranquilla, cuentan que se puso la cuidad de “ruana”, andaba en carros lujosos, bellas motos, se gastaba todo en casinos, trago, drogas y mujeres… bueno, en mujeres no tanto, porque decían que las putas de barranquilla lo adoraban, que se excitaban con su sola presencia y que se lo “daban” hasta gratis.

Al parecer su último año de lucidez fue en barranquilla, pues al volver a Brasil y tras quedarse sin equipo, habiendo perdido toda razón, consumido por sus excesos, terminó en un hospital psiquiátrico, donde moriría en 1959 en el olvido con solo 38 años, pesando 30 kilos y con un sólo diente en aquella boca que se cansó de besar los labios de las mujeres más hermosas de Brasil, Colombia y Argentina.

No conocer de Heleno, “el príncipe maldito”, me produjo cierta frustración, pero entendí que su historia pasó al olvido porque su vida y su carrera fueron tan explosivas como fugaces y carentes de gloria. Supongo que las historias épicas del Rey Pelé y los míticos del fútbol brasilero hicieron que poco llegara a las orejas de las nuevas generaciones. Nadie se acuerda del subcampeón, dicen por ahí…