¿Callar bocas o ir al mundial?

Tomado de Twitter
Tomado de alguna cuenta de Twitter

Al parecer la gente en Colombia está más interesada en que se le calle la boca a ciertos personajes del periodismo deportivo que en el verdadero objetivo: ir al mundial y entre paréntesis, jugando bien.

Cuando la selección gana, por acierto o no de Don José, jugando bien o mal, sacan pecho y celebran -más que la victoria y la cercanía a la clasificación- el poder escupirles en la cara al par de viejitos que son unos malaleche, que no saben nada y que se pueden meter sus criticas ya saben por dónde.

Así mismo, cuando los partidos se nos complican, en vez de escuchar voces de apoyo y debatir sobre soluciones, ahora se escuchan frases de preocupación sobre lo que dirán Vélez, Mejía y algunos otros que se atreven a criticar: “¡Ahora si le van a caer con todo al viejo!”, dicen algunos con cara de preocupación y ojos guaraposos. Yo me quedo callado, aunque me gustaría decirles: No se preocupen, de todas formas ya lo hacen y lo seguirán haciendo porque -les voy a contar un secreto- les pagan para eso: para abrir debates y ganar sintonía.

Yo, por mi parte, trato de no entrar del todo en ese juego. Escucho las críticas (sin ponerme muy bravo) para aprender a analizar mejor los partidos, seleccionando con “pinza de sacar cejas” los apartes importantes que me ayudan a entender el porqué de algunas situaciones y a comprender los errores y los aciertos. No todos vemos el fútbol de la misma manera y escuchar diversos puntos de vista no hace sino mejorar mi comprensión del juego.

De hecho, para compensar y no caer en sesgos, y porque además me parecen chéveres y más cercanos al sentir de la gente, también escucho atentamente lo que dicen Bonnet, Meluk, Pino Calad, Londoño, Casale, De Francisco, Guillo Arango, entre otros, que, sin decirles lambones, celebran casi todo lo que hace Pékerman… Igual aprendo mientras me divierto.

Yo hago la fácil, como un típico volante de marca, simplemente le pongo el filtro. Ignoro los comentarios que me parecen exagerados o fuera de foco y no caigo en el extremismo de apoyar todo lo que salga de la boca o teclados de unos, ni de otros. Tomo lo que creo que me sirve y punto.

No pienso que deba blindarme de la pasión y del sesgo que el fútbol mismo conlleva, ni que deba mantenerme lejos del folclorismo, pues me perdería GRAN PARTE DEL CHISTE!, pero les aseguro que disfruto del futbol en todo su esplendor cuando, en vez de pensar en lo que dirán los periodistas o los memes de las redes sociales, soy capaz de entender una parte de lo que estoy viendo (con madrazos incluidos o no) y no como usualmente me pasa cuando juego domino que no entiendo ni mierda de lo que estoy haciendo.

Hey!, en serio, no se amarguen tanto si hay gente que todavía escucha o lee a los viejitos, es cuestión de gustos. No le pierdan tiempo preocupándose por ellos. No es importante callar bocas. Lo que le suceda de bueno a nuestra selección será alegría para el más amargado de los colombianos y lo que le suceda de malo será tristeza para el más feliz y alegre de todos.

Vamos Colombia!! Vamos pa’ Rusia!!

Dolor de estómago eliminatorio

James-Rodriguez

No sé si es de la emoción o del sustico (o sustote dada la situación actual), pero lo cierto es que últimamente he venido notando que unas 48 horas antes de los ansiados encuentros por la clasificación a Rusia 2018 me comienzan a dar unos dolorcitos abdominales extraños. Es como si tuviera ganas de “hacer del cuerpo” todo el día, causándome un miedo terrible a encontrarme en una situación de urgencia estando muy lejos de mi casa o muy temprano como para salir corriendo de la oficina.

Yo lo asumo con entereza y fuerza mental, y hasta me alegra que todavía sienta esa emoción cuando llega la hora de apoyar mi amada la Selección Colombia. Ese niño que no dormía esperando el partido del día siguiente, ilusionado, todavía sigue por ahí, pero no-joda, ¡que vaina tan incómoda!

Incluso, en estos momentos creería que no se justifica tanto sudor y escalofríos. Si bien ahora no estamos tan bien parados en la tabla de posiciones, no es tampoco pues que vayamos a jugar contra Alemania o Brasil en pleno mundial (¡me han debido ver ese día!). Bolivia no debería tenerme en este estado de estrés intestinal.

Confío en que lo que ha sabido escoger Pekérman dará resultado. Espero en realidad un planteamiento parecido al que usamos contra Chile en Santiago hace unos meses, 3 volantes de marca, dos extremos y uno arriba (ya no sería Jackson) aguantando y pivoteando. Sólidos en defensa y aprovechando cualquier contragolpe. No se necesita tampoco una revolución táctica para salir bien librados de La Paz y más ahora viendo que esa gente tiene un tierrero armado por un billetico que se les embolató.

Por ahora, tocara seguir “apretando” de aquí a que comience el partido. Una vez que comience, estoy seguro de que se me pasara el malestar y poder disfrutar del partido con mis amigos en el bar de siempre, tomándome unas cervecitas, y tan tranquilo que incluso me atrevería a pedir una hamburguesa con bastante tocineta y papitas fritas enchumbadas en aceite rancio.

Próxima fecha de eliminatorias: tres desafíos en uno para Colombia

seleccion_colombia-james-rodriguez-vs-bolivia

Ya falta poco para los próximos duelos de las eliminatorias. Por ahora, llama la atención para Colombia el desafío que representa jugar en La Paz y unos días después en Barranquilla por lo extremo de las condiciones climáticas en ambos escenarios. Algunos lo minimizan, sin embargo ya hemos salido mal librados en varias ocasiones cuando nos ha tocado hacer “el cambio”.

Además de una buena preparación física y una buena alimentación, para triunfar en La Paz hay que jugar con cierta inteligencia colectiva que permita dosificar el oxígeno y tramitar el partido en el medio campo, aprovechando las tres o cuatro ocasiones que se tengan. Es decir, se necesita un trabajo táctico bien elaborado, o sea, malas noticias!: no hay tiempo para tal trabajo con los nuevos y trabajo previo para afrontar estas condiciones con los jugadores actuales no ha habido realmente. La buena noticia es que afortunadamente para Colombia, el Cali acaba de hacer un papelón en la Copa Libertadores y nos acaba de recordar lo que no se debe hacer en el Hernando Siles. Esperemos que se pueda sacar el máximo provecho de esa cruel derrota (ocho jugadores de Bolivia estaban en cancha). En realidad creo que lo que para el Bolívar era felicidad y alegría puede que no le convenga tanto a Bolivia, pues nos han hecho un gran favor, nos han dado una advertencia. Eso por allá arriba no puede ser tomado a la ligera y Colombia tiene que ponerse serio y cuidar todos los detalles.

¿La solución? Según el seguimiento que le he hecho a la situación se estaría manejando lo del equipo “fantasma”, pero tengo mis dudas.

Pekerman ya utilizó en sus épocas de entrenador de la Argentina un equipo “fantasma” con jugadores con características y condiciones físicas para hacer un buen partido en la altura y le funcionó. Al parecer esta vez estaría pensando hacer lo mismo. Otros han intentado ese experimento y no ha funcionado, caso de Venezuela recientemente. Otros van con la “verdadera” y ganan, como el caso de Uruguay hace unos meses y el de nosotros mismos en las pasadas eliminatorias (aclarando q no debíamos volver a Barranquilla a jugar).

Que sea una buena estrategia o no, no se sabe realmente, a veces funciona, a veces no. Depende del contexto y de las condiciones y del momento de la materia prima disponible, los jugadores.  Por eso, si lo del equipo “fantasma” va en firme se debe ser muy cuidadoso, pues se corren muchos riesgos y hay una mezcla de factores que no hacen tan fácil optar por esta alternativa.

El principal riesgo que se corre es darle la responsabilidad a unos muchachos con poca experiencia internacional en medio de un proceso que no tiene nada que ver con ellos y que saben que al finalizar el partido, pase lo que pase, serán en su mayoría desechados, poniendo en riesgo su carrera profesional de no salir bien el intento. Ejemplos: Stefan Medina, Helibelton Palacios, Frank Fabra…

El segundo riesgo, poner a todo el país a pelearse con los paisas. Para llevar un equipo fantasma, es decir, sin los de la gala, debe haber mucho trabajo colectivo como para que valga la pena prescindir voluntariamente de los jugadores de lujo. Por ahora, no se ha visto nada de eso. ¿Cómo se solucionaría eso? Llevando a Nacional con ajustes, dice el profe Vélez. Se aprovecha que ya vienen trabajados por el profe Rueda y que vienen de Medellín, que no está precisamente al nivel de La Paz, pero en algo puede ayudar. Sin embargo, en un país como el nuestro nunca aceptaríamos algo así y Pekerman ha demostrado que nos conoce. No lo hará. Como mucho preferirá ir con un equipo fantasma con máximo cuatro del Nacional.

Lo tercero, ponemos en riesgo los juegos olímpicos. No podemos olvidar que unos cuantos convocables para la fantasma y/o para la verdadera serán llamados para afrontar el repechaje olímpico contra los Estados Unidos para esos mismos días con la Sub-23. El “piscis” Restrepo ha trabajado duro para armar su equipo. Seria en parte injusto desbaratar ese proceso, sin embargo, ha sido tan bueno su trabajo que tiene hasta más recambios que la de mayores. Habrá que ver como cotejan ahí los dos entrenadores.

Entonces, no es sólo cuestión de armar un equipo fantasma para ir a La Paz y otro de lujo para jugar en Barranquilla, sino de armar tres equipos competitivos…

El “Pibe” Valderrama dijo hace poco que teníamos si apenas para sacar UN equipo, ¿de vamos a sacar tres? Estoy de acuerdo con él.

Vamos con todo La Paz, ganemos y después ya veremos.

Nota: Ecuador también llegaría a Barranquilla desde Quito. No olvidemos ese detalle.

¡Suerte muchachos! ¡!Quienes quiera que sean!!

No sé si vaya a ver Chile vs Colombia

Brasserie au coin du métro (Montreal-Canada)

Nunca antes había puesto en duda mi asistencia a un evento futbolístico por puro y físico miedo, ni como jugador, ni mucho menos como espectador o hincha. A la hora de fútbol nunca me niego, eso lo saben, soy “fácil”, pero esta vez en diferente.

Nunca antes, en mis diez años de estar en Canadá, había considerado no ir al bar deportivo “Brasserie au Coin du Métro” a ver mi querida selección Colombia por razones meramente deportivas.

Las pocas veces que no he ido a ver a la selección en ese místico recinto -hogar de maravillosos momentos de euforia ha sido por impedimentos de salud o de logística familiar, pero nunca, hasta ahora, el tema del rival y del potencial apabullamiento había sido un motivo.

Se suman varios aspectos que me tienen en la duda para el próximo 12 de noviembre.

1) ¡Chile!, para mí, la mejor selección del mundo… Como le dije a mi amigo “el chaca”: “¡se la echo al que sea!”. Y tengo razones para hacerlo. Como equipo, como conjunto, son una mezcla explosiva entre lo mejor de Bielsa, Juan Manuel Lillo y Guardiola… El fútbol de posesión, posición, alta presión y ataque vertiginoso, amplio y profundo, apoyado en trabajo táctico por montones, con uso extremo de la tecnología, desde drones hasta softwares desarrollados por el mismo cuerpo técnico. Sin tantas individualidades pero con las suficientes en cada línea, el argentino Jorge Sampaoli cuida todos los detalles y hasta se atreve a echar el cuento después (en un programa de radio contó “todo” lo que le montó a Brasil para ganarles)… Tanta fe se tiene que no esconde nada, no hay misterios. Sí, son vulnerables, son bajitos y juegan muy arriba (bloque alto, que llaman), pero ves, quítales el balón y atácalos y deja el hueco, para ver si al mínimo error no te vacunan…

2) Nuestra selección Colombia. Baja de nivel, falta de alegría, sin variantes, con poco trabajo de conjunto, sin liderazgo, con jugadores en la banca y con el “ki por el piso”. Ni Falcao (lesionado), ni súper Ospina (sin ritmo y medio-lesionado), ni James (medio-recuperado y del que no espero mucho), ni Cuadrado (suspendido) pueden ayudarnos. Estamos solos y Don José no se preparó para esto y menos para enfrentar a Chile así, con sus individualidades ausentes o venidas a menos. Incluso, de los demás hay varios tocados y ninguno viene en un momento que podamos decir “extraordinario”. Lo normal es que perdamos ese partido.

3) De la suma de los dos anteriores viene el tercer motivo. Es muy posible que tenga que exponerme al popular ¡Chi-chi-chi-le-le-le! ¡Viva Chile!, ese bendito corito que no me aguanto. Y de solo pensar en eso me da pereza… Cabe anotar que al mencionado bar vamos en su mayoría colombianos y chilenos. De hecho, cuando no nos enfrentamos, nos apoyamos mutuamente, pero cuando somos rivales, el ambiente es más bien cansón y se pone tenso. De esos primeros 45 minutos en Barranquilla, cuando nos metieron tres, no me quedan gratos recuerdos y estuvimos a poco de armar bronca. Si, la venganza de la remontada en el segundo tiempo fue inolvidable, pero ahora es diferente, pues no creo que en el partido que se viene vayamos a tener muchas chances de cantarles goles en sus incrédulas caras, como aquella vez… La verdad, insisto, me da pereza. Me veo mirando pal piso y pasando sorbos amargos de cerveza barata mientras un montón de chilenos cantan su bendito corito.

En fin, amigos, creo que pasare esta vez.

Eso sí, nos vemos sin falta en el partido contra Argentina el martes 17 de noviembre tipo de tres de la tarde en la mesa de siempre… Ah! Y si les digo una cosa, increíblemente a este partido le tengo una fe impresionante.

La espina clavada…

Es bien difícil no llenarse de odio cuando a uno lo pasean de esa forma, he leído, he escuchado y he visto expresiones de odio contra el proceso en estos últimos dos días lo cual no es sano. Por mas que uno se sienta estimulado a multiplicar estas expresiones o a encontrar la combinación perfecta de palabras para atacar a los culpables y para sentirse aceptado por quienes dedican su valioso tiempo a pegarle una ojeada a este blog prefiero morderme el labio, o mejor dicho, los dedos para extraerme de esa idea.

  • Se falló: Eso está clarísimo, todos lo sabemos, no hay que ser un bárbaro en la materia para decir lo obvio, yo lo confieso, se la canté al sr K y a Sahasi, quería que ganáramos en el centenario, nojoda que papayaso ese, sin Suarez ni Cavani, no creo que tengamos otra así de clara, sin embargo eso no fue mas que una motivación para que los Uruguayos nos introdujeran ese tren de órgano viril masculino que nos dejó caminando mal, nos bajaron de nuestra propia nubecita. Pero ojo, lo que saca de quicio no son los puntos, es la forma, me deja barro que todos en Colombia sabíamos que Uruguay atacaba por arriba, pregúntenle a la niña Male, a la niña Ampi, ellas no saben de futbol, no tienen idea con que se come eso, sin embargo hasta ellas lo saben, Uruguay iba a atacarnos por arriba. Godin nos tiró un tráiler en La Paz y en Montevideo hizo la película, ni siquiera brincó, es mas, se agachó, me recuerda cuando mi mamá lo intuía y me decía, deja la brincadera que te vas a caer, así ella tuviera que venir a empujarme, tumbarme o hacerme zancadilla yo iba a terminar en el piso, tal cual le paso a la tropa del profe Pekerman, cuando Godin la enterró de cabeza el castillo de naipes se vino abajo y a partir de ahí todo cambio.
  • Colombia no viene jugando bien: No por lo sucedido en Uruguay, para nada, si fuera así estaríamos hablando de un accidente, pero es que ni contra los deportivos tapita que jugamos amistosos (en ese momento lo importante era lo económico evidentemente), ni contra las selecciones en la copa América (cuando lo deportivo era lo importante), ni contra Perú en el primero de la eliminatoria hemos visto futbol fluido, juego de asocio o el tradicional “toque toque” ahora rebautizado como tiki taka por los catalanes… Nada, si Perú nos presionaba un poquito, nosotros tirábamos un pelotazo y reflexionando al respecto si nosotros no somos ingleses o alemanes significa que en esencia estamos haciendo algo mal. Colombia necesita recuperar su norte y que todos dentro del equipo sepan que vamos a jugar bonito o feo o a la contra o a destruir o a encerrarnos o a especular o a reventar a pata y a echar vick vaporud en los ojos de los rivales en los tiros de esquina o a lo que sea, pero a algo.
  • No todo está perdido: Los jelpris me dijeron que había amanecido guerrillero cuando propuse dañar el aire acondicionado del vestuario visitante en el metropolitano, ayer Ecuador le ganó a Bolivia en una piscina, o mejor dicho, en media piscina, porque en mitad de tiempo drenaron solo la mitad de la cancha donde atacaría el local. Estas son las eliminatorias suramericanas, las mas difíciles del mundo (dicho por Cafu, aunque es bastante evidente), hay que sacar ventaja de local, como sea. Colombia ha hecho la tarea de momento, todo aquel que venga a Barranquilla hay que mandarlo pa su casa con el rabo entre las patas, goleado si es posible, y después hay que salir a arañar cualquier tres puntos de visitante, eso debe ser suficiente para volver al mundial. El futbol da revancha, con seguridad un buen partido frente a Chile vuelve a montar a todo el mundo en el bus de la selección y adicionalmente hay que bajarle un poco al drama, con seguridad no seremos los últimos o los únicos en perder en Uruguay.

En definitiva si hay que trabajar duro para cambiar el bajo nivel de conjunto, pero no todo está perdido, estamos empezando la eliminatoria y hay mucho margen de mejora y aunque suene muy Sheldon Cooper tengo que soltar esta perla, Abel Hernández se acaba de convertir en enemigo público de la selección Colombia, espero con ansias que Uruguay venga a Barranquilla, porque allá el juego es a otro nivel, viejo Abel, ese día veremos si te haces el pasecito cagao ese de baile o si te enseñamos como es que se mueve el cuerpo.

¡45 millones de técnicos!

Pékerman. Foto; AFP
Foto: AFP

Por estos días previos al comienzo de las eliminatorias a Rusia 2018 el debate está abierto. Casi todos los colombianos que seguimos de cerca a nuestra querida selección (es decir, todo el país) nos creemos lo suficientemente sabios como para opinar y proponer lo que sería el planteamiento táctico adecuado para enfrenta a Perú mañana en Barranquilla.

La mayoría lo hacemos con buenas intenciones y con el único propósito de tener tema de conversación pero a veces resulta fastidioso que tantas personas estén opinando sobre lo mismo sin tener realmente ningún impacto concreto sobre el asunto.

Ya lo dijo Bacca: “Hay 45 millones de técnicos, pero el que decide es Pékerman”

Si Pékerman escuchase todo lo que dicen por ahí ya se hubiera vuelto loco. Hay gente que incluso ha puesto alineaciones con 12 jugadores!

De todas formas, ya que han salido al ruedo unas 44 millones de alineaciones, pues voy con la mía… ¿Qué más da?

Lo primero es definir el modulo táctico.

La figura preferida de Pékerman en Barranquilla ha sido siempre el 4-2-2-2 optando por poner en la primera línea de volantes un jugador de marca-marca y otro mixto.

En el mundial aplicó con éxito rotundo el 4-2-3-1, optando por lo mismo para la primera línea de volantes, pero respaldado por un excelente momento de los jugadores en fase ofensiva.

En la Copa América de Chile aplicó la misma del mundial pero con un doble pivote de marca-marca. No funcionó porque las lesiones nos dejaron mal parados y por el bajo rendimiento individual en ataque de nuestros mejores jugadores, pero parecía ser una buena opción a explotar con Sánchez y Valencia de doble 5.

Dicho esto, yo de Pékerman me decantaría por el usual 4-2-2-2 con el doble pivote de marca-marca. Es decir, el planteamiento usado normalmente en Barranquilla pero con la intención que tuvo para la Copa América, esperando que los de arriba generen juego y opciones, respaldados por dos utilitarios en la recuperación del balón.

Voy con:

Ospina;

Arias, Murillo, Zapata, Fabra;

Mejía, Sánchez;

Cuadrado y Cardona; abiertos por las bandas.

Teo y Bacca; entrando y saliendo.

¡Ya está! ¡A comer papitas a la huancaína!

¡Vamos que vamos!

Andamos graves y con el “Ki” por el piso

James Rodriguez - Sayayin

Las eliminatorias se acercan y es evidente que nuestra querida selección Colombia tiene muchos problemas, sobre todo porque andamos con el “Ki” pero por el piso. Los seguidores de la serie Dragon Ball Z/GT sabrán a lo que me refiero, aunque igual creo que es necesario explicarle a todos los lectores de donde viene este intento de analogía.

En resumen, según la popular serie animada manga Dragon Ball Z/GT, el “Ki” es una especie de energía interior que tienen todos los seres vivos (concepto que está inspirado un poco en artes marciales como el Kung-Fu) y que es usada como fuente de poder. Así pues, los guerreros que llegan a dominarla son capaces de potenciar sus capacidades de combate de tal forma que logran concentrar en sus golpes altos niveles de energía causándole mucho daño al oponente. Por ejemplo, el popularísimo “Kame Hame Haaaaaaaaaaa!”

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Pero no nos desviemos, volvamos al fútbol. Entonces, el “Ki” es en el futbol algo como la “confianza” que se tienen los jugadores en sí mismos. Esa confianza (energía) bien canalizada es la que les permite hacer cosas extraordinarias, hacérselas de crack para sorprender al oponente y a los espectadores, para atreverse a inventarse algo, para sentirse respaldados en sus oficios y cumplir cabalmente con sus deberes. Esa confianza en sus habilidades se va alimentando de su entorno, de sus colegas, entrenadores y de sus propias sensaciones y de los resultados (obviamente)… He ahí donde vienen los problemas para la selección y para nuestros muchachos.

La pobre presentación en la copa américa pasada, que incluso encuentro positiva pues nos puso los pies sobre la tierra, no es realmente el motivo de mis inquietudes por el bajón de “Ki” que padecemos. Eso ya pasó y se supone que ya ha sido superado, por lo menos individualmente.

Lo que me preocupa sinceramente es que en este comienzo de temporada europea no tenemos a ninguno de los nuestros (en especial, a ninguno de ese formidable grupo-base del mundial) como titular indiscutible en su club. En realidad, a pesar de estar en grandes clubes, muy pocos compatriotas están “rompiéndola” y se ven algunos ya con muy pocas posibilidades de hacerlo. Ni los mismos de siempre, ni los nuevos que esperan turno, parecen tener un “Ki” que destaque realmente para hacer diferencia, al menos para el inicio de las eliminatorias.

Así, sin decir nombres, tenemos varios calentando banca, con competencia fuertísima, otros peleando por unos minuticos, un par tratando de ganarse al nuevo entrenador, otros tantos recién adaptándose a sus nuevos clubes y ligas, alguno por ahí con el puesto prácticamente perdido, otros más que andan lesionados, y hasta tenemos algunos que ni siquiera tienen equipo…

La verdad, no veo cómo llegaran nuestros muchachos a las convocatorias con un “Ki” lo suficientemente elevado como para arrástranos a la victoria. Necesitamos al menos un par, y creo que hoy, no lo tenemos.

¿Y por qué el estado de ánimo y el nivel de autoconfianza -de Ki- de los nuestros me preocupan tanto?

Pues sencillo, la selección de Pékerman ha basado siempre su éxito en el rendimiento individual de los “extranjeros”. El maestro Roshi, digo, el profe Pékerman, ha sabido aprovechar los destellos individuales del “Ki” de los nuestros con tanta lucidez y oportunismo que no tenemos como agradecerle (en serio). Pero hoy, al no haber elementos con tan altos niveles de “Ki”, el cuerpo técnico deberá hacer uso de otros medios y recursos, y es ahí donde la gente que sabe de fútbol tiene sus dudas.

El equipo de trabajo de Pékerman se caracteriza por no apelar demasiado al trabajo táctico, sino que más bien se enfoca en un trabajo mental y motivacional (valido y ultra necesario), y por supuesto, muy ligado a explotar el “Ki” de los jugadores mejor dotados técnicamente, PERO no cabe duda que este “approach” nos deja expuestos en la medida en que los nuestros lleguen a las convocatorias con tan poca confianza y tan bajos de ritmo que no haya tiempo para subirles el “Ki”, o recuperarlos, dicho de otro modo. Y en la medida en que nuestros rivales sepan contrarrestar nuestro bajo “Ki” con el suyo, de poder a poder, o con otras herramientas (con táctica, por ejemplo, al estilo Venezuela), estaremos dando ventajas.

En fin, sin el tiempo necesario para hacer un vasto trabajo psicológico en los pocos días que duran las concentraciones, las ayudas tácticas, las alternativas del fútbol local y una buena preparación física podrían ser claves para compensar la falta de confianza y de ritmo de competencia de nuestros mejores jugadores “europeos” y para afrontar con exito esta larga eliminatoria.

Pero bueno, quién sabe, quizás eso no suceda así, pues al parecer Don José conoce los secretos del “Ki” y seguramente confía en que podrá nuevamente salirse con la suya. Apelara quizás a técnicas clandestinas para hacer explotar el dichoso “Ki” de Falcao, James y su combo, y nos hará desbordar nuevamente ese orgullo patrio que pocas veces podemos sacar a relucir. Además el profe sabe que cuenta con su propia nubecita voladora (¡Ospina!), aquella que nos salva cada vez que estamos a punto de caer el precipicio.

Maestro Roshi - Nube voladora

En las próximas semanas sabremos, de acuerdo a sus movimientos, como es que el maestro piensa sacarnos de esta.