Estadísticamente los hinchas nacemos para sufrir

Hincha llorando

Así usted sea hincha del equipo más ganador del mundo, la mayoría del tiempo su equipo no es el que sale campeón (verdadero júbilo máximo). Es un hecho estadístico. Si saca la cuenta de cuantos títulos ha celebrado de su equipo “del alma” desde que tiene uso de razón, no llega ni a la tercera parte del total de competencias disputadas en ese periodo. En cambio, el resto de las veces, se ha visto sumido en la derrota, la desolación y la tristeza por la eliminación, y expuesto a la burla y al “bembeo” de su entorno. Sin contar que haya incluso sufrido un descenso de categoria.

Haré la demostración con tres de los equipos más ganadores del planeta en los últimos 20 años, para que se haga una idea, amigo hincha de un equipo “normal”, de cuanto ha sufrido usted por su amado equipo.

Tomemos al Real Madrid, al Barcelona FC y al Bayern de Múnich que son puntos extremos, pues compiten en ligas domesticas tremendamente desequilibradas y manejan presupuestos exorbitantes. Igualmente, vamos a ser conservadores y supongamos que estos equipos compiten sólo por 3 títulos al año, sabiendo que en realidad podrían ser 6 títulos si ganan absolutamente todo (así no los penalizamos por no haber accedido a las copas reservadas a los campeones del algún torneo del año anterior).

Entonces, si tomamos la Liga, la Copa y una competencia internacional, tenemos que para 20 años, desde la temporada 93-94, hay un total de 60 títulos disputados, donde no se tendra en cuenta la importancia relativa que los hinchas le pudieran dar a cada uno.

Basándonos en la fidedigna información de Wikipedia tenemos que:

* Los hinchas del Real Madrid sólo han celebrado en un 21.6 % de las veces posibles, pues han ganado 13 títulos (7 ligas, 2 copas, 4 Champions). Vea el detalle aquí.

* Los hinchas del Barcelona FC sólo han celebrado en un 28.3 % de las veces posibles, pues han ganado 17 títulos (9 ligas, 4 copas, 3 Champions y una Recopa). Vea el detalle aquí.

* Los hinchas del Bayern de Múnich, como un caso único y espectacular, han celebrado en un 41.6 % de las veces posibles, pues han ganado 25 títulos (13 ligas, 9 copas, 2 Champions y una UEFA). Vea el detalle aquí.

Así pues, como hincha, incluso si es del gran Bayern de Múnich, usted está destinado a vivir más sufrimientos que alegrías y no hay nada que pueda hacer al respecto. Ni los brasileros, a nivel de selecciones nacionales, con sus 5 mundiales encima sobrepasan el 25% en los “gozosos” (sobre 20 participaciones mundialistas hasta hoy).

Sin embargo, esté tranquilo, puede sentirse orgulloso, pues ese sufrimiento hace parte de lo que significa hinchar con el alma por un equipo.

Aquí, en representación de los hinchas del mundo, los dejo con un noble hincha del Deportivo Independiente Medellín. Para él, todo mi respeto y admiración…

¡Súbale un poquito al volumen de su dispositivo y disfrute!

¡A seguir sufriendo! Es la única forma verdadera de disfrutar el fútbol.

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¡Soy Barcelonista! ¡Prueba superada!

Meme Clasico Barcelona Real Madrid..

Les confieso que tuve miedo. Durante los días que precedieron al Súper Clásico Español traté de hacerme fuerte para que el patriotismo no me fuese a traicionar en algún pasaje de esos esperados 90 minutos y que no terminara yo, Iván Ortega, haciéndole fuerza al Real Madrid por inercia “Jamesista” después de la cantaleta que le di a los supuestos hinchas del Barcelona en días pasados… Temía perder mi honor y no quería ni pensar en la vergüenza que sentiría de mí mismo…

Llegó el partido y una vez entró el gol de Neymar Jr. volví a sentir que era yo mismo, lo grité y ahí, en ese instante, supe que me importaba un carajo que hubiera un colombiano del otro lado. Hubiese dado cualquier cosa para que Messi hubiera metido ese céntrico de Suarez… Ahí se definió el partido, créanme.

Lo que paso después ya lo saben, Real Madrid consiguió hacer errar a Piqué, algo no muy difícil por estos tiempos, logró anotar de cabeza en un tiro de esquina (un gol de esos de otro partido) y ya montado en el marcador, jugó a la de Mourinho, con contrataques rapidísimos donde aprovecharon un grueso error del que casi nunca se equivoca: El “Mago” Iniesta…

Y para los que no lo saben, Messi jugó infiltrado por un esguince de tobillo. Ah, y si todavía creen que aún los genios no bajan el nivel cuando están golpeados, les recomiendo que vean los partidos de Cristiano en el Mundial de Brasil… A ver si lo encuentran… ¡Qué horror!

Debo reconocer sin embargo que el Real Madrid se vio mucho más entero físicamente y más agresivo. Incluso llegué a pensar que, siendo justos con la evolución que está teniendo el cuadro merengue, hubiera firmado el empate antes del partido. No, ¡qué va! ¡No firmo nada! Esto es fútbol y con tantos genios de mi lado, era cuestión de brillar la lámpara un par de veces, así que igual esperé con ilusión lo que muchas veces ha pasado: que el Barça le gane al Madrid en el Bernabéu… (¡Tómalo!)

Aquí viene más pa’ los colombianos y pa’ que sigan creyendo que están en el paraíso:

Si, James jugó un buen partido y cumplió con cautela su trabajo táctico, pero es evidente que él es sólo un “obrero con clase” más en ese selecto grupo de estrellas, lo que lo obliga a jugar para los otros y a tener cuidado con tratar de hacer una mágica jugada que le quite protagonismo a Cristiano o a Benzema (los consentidos de Florentino)… Creo que eso lo entendió y debe reconocérsele, pero debe ser muy frustrante que le nieguen tanto el balón o que se lo entreguen cuando ya no ven de otra… (Véase también partido contra Liverpool en Champions de la semana pasada – lo tengo grabado y tengo las pruebas). Vamos a ver hasta cuando aguanta James a que le den las sobras y hasta cuando aguanta la presión que harán los españoles por Isco (que está jugando bárbaro), pues finalmente es de ellos y se supone que preferirán que siga creciendo como jugador porque puede aportar mucho a la selección ante la no muy lejana salida de Iniesta…

Y no crean, a los que ya era madridistas los entiendo, sigan burlándose, aprovechen, después de tantos años bajo la sombra del gran Barça, tienen derecho, pero no olviden que “todo lo que sube baja”… y cuando bajen, los estaré esperando…

Si sienten que lo anterior suena a excusas y a comentarios de ardido, pues sí, estoy ardido y no veo la hora de verlos amargados, llorando y aburridos, pa’ devolverles todos los “memes” que me enviaron pa’ que se los puedan meter por el reverendo C#!&$…

¡Visca Barça! ¡Visca Barça! ¡Visca Barça!

Meme Clasico Barcelona Real Madrid.

Meme Clasico Barcelona Real Madrid....

Reflexiones para antes de convertirse en madridista

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Con la llegada James Rodríguez al Real Madrid la gran mayoría de los colombianos estaremos tentados a convertirnos en madridistas, incluso aquellos sin vergüenzas que se declararon barcelonistas a morir en las épocas de Guardiola y del Tiki-Taka efectivo. No los culpo, la verdad es que la llegada de James al Madrid es algo histórico para Colombia por la ilusión que representa ver a unos de los nuestros brillar al lado de los más grandes jugadores del mundo, pero si usted se considera un verdadero amante el fútbol no debería dejarse llevar por esta euforia momentánea y más bien lo invito a reconsiderar algunos hechos y a respetar los principios de todo buen hincha antes de cambiar de colores.

Primero, le pido que reflexione sobre este postulado de Eduardo Galeano, escritor uruguayo: “En su vida, un hombre puede cambiar de mujer, de partido político o de religión, pero no puede cambiar de equipo de fútbol”. Así que déjese de estar brincando de un lado para otro, como sólo podemos hacerlo los cartageneros, quienes si tenemos una excusa científicamente avalada, de lo contrario usted tiene serios problemas de personalidad o no tiene ni idea de fútbol o todavía es un adolecente en pleno “tibiri-tabara”.

Pregúntese que pasaría si a James lo sientan y lo ponen a jugar sólo unos minuticos de vez en cuando, que es algo que suele pasar en el equipo merengue y en muchos grandes clubes del mundo como el América de Cali (¡plop!). Obviamente no deseo que le vaya mal a un compatriota que tantas alegrias nos ha dado y menos si por eso se nos viene abajo la mejor la selección Colombia de la historia, pero y si eso pasara, ¿qué pensaría usted del Madrid?, ¿lo odiaría?… No responda.

Ahora, pregúntese porque no se hizo hincha del Mónaco cuando James andaba por allá o porque no se hizo hincha del Atlético o del Porto cuando Falcao y otros colombianos estaban en esos equipos. ¿No será que usted solo se arrima cuando sabe que podría celebrar una Champions League, así como cuando se le arrimó al Barça?, ¿será que el hecho de que haya un colombiano solamente es una excusa para disimular su oportunismo?

Continúe haciéndose esta otra pregunta, ¿qué pasaría si Juan Guillermo Cuadrado llega al Barcelona? Estaría en tremendo lio, ¿cierto? Solamente si usted es un solapado estaría fresco gozándose los triunfos de ambos.

Bueno, pero no se me ofusque, toda esta reflexión que le invito a hacer es para pedirle que no se confunda; hacerle fuerza a uno de los nuestros no tiene por qué convertirlo en hincha acérrimo del equipo donde juega. No se traicione a usted mismo y al fútbol y recuerde que los jugadores cambian de equipo todas las temporadas, que los equipos tienen altos y bajos, y que la mayoría cambian de estilo y filosofía de juego según el DT de turno. No olvide que los verdaderos hinchas son los únicos que se quedan realmente para siempre. O pregúnteles a los del América, ¡eso sí es amor! (de verdad, los admiro).

Si lo analiza bien, se dará cuenta que hacerse hincha de equipos extranjeros puede ser más difícil de lo parece. No es que no se pueda, de hecho, yo soy del Barcelona FC, pero mi experiencia me permitió entender que para hinchar por un club extranjero debe haber una conexión especial, algo que comparta y lo identifique, algo lo suficientemente sólido para que sobreviva al paso y traspaso de un jugador en especial y que le permita aguantar amarguras, derrotas y humillaciones. No es fácil enamorarse de verdad de un club que juega a miles de kilómetros y por el cual nadie le ha infundado pasión directamente. Por eso, piénselo bien antes de volverse madridista si sólo lo hace por la llegada de James; no vaya a ser y en algún tiempo haga el ridículo que están haciendo hoy los dizques “Barcelonistas”.

Si usted ya era del Real Madrid antes de James o del Barcelona antes de Pep y Messi, no tiene que sentirse sermoneado, simplemente siga siendo coherente y tenga claro las verdaderas razones que lo llevaron a un lado o al otro o a ninguno. Y si gracias a James usted se enamora del club y se queda en el Madrid después de su partida y de doloras derrotas que seguramente vendrán, se habrá graduado de verdad como hincha REAL!

¡Buena suerte James y a ganarse la titular pues! (no le deseo más na’)

Visca Barça!!!

Análisis táctico del Mundial: el doble pivote

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Me tome unos días para preparar mi primera entrada mundialista pues quería confirmar lo que muchos expertos decían que iba a ser la figura táctica privilegiada por los técnicos en este mundial: El 4-2-3-1.

No se equivocaron, la mayoría de los equipos están utilizando esa formación, incluyendo la Selección Colombia que no la supo utilizar en otras ocasiones pero que contra Grecia y Costa de Marfil la aprovecho muy bien.

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Una de las caracteristicas de esta formación es el famoso “falso 9” inventado por Guardiola (aunque inicialmente el FC Barcelona explotaba a Messi como falso 9 con un 4-3-3) . El jugador que hace de “falso 9” es el referente de ataque y el que genera que los defensores centrales tengan la preocupación de que si salen a buscarlo dejan el hueco por donde pueden entrar los demás y lo mismo para los marcadores laterales. Este jugador teóricamente se sitúa en uno de los extremos de la línea de tres y cae en diagonal (con pelota o sin pelota) para quedar en posición de “9” para anotar. El jugador que teóricamente está en punta se convierte entonces en un acompañante, en un distractor o en un pivote que ayuda a abrir espacios y que también aprovecha para rematar. La idea es simple: es mejor llegar que estar

Pero para mi concepto, la clave está en el doble 5 (o doble pivote), es decir en los volantes de marca. Su importancia es en realidad superlativa en casi todas las formaciones pero sobre todo en esta, pues los laterales salen mucho gracias a los espacios generados por las bandas con los movimientos diagonales del falso 9 y ellos tienen que suplir en desventaja numérica con marca recia sin el balón y con buena entrega cuando se tiene.

Es por eso que estos dos jugadores deben ser unos estandartes y tienen que tener unas cualidades muy especiales. Lástima que casi nadie habla de ellos y casi nadie les reconoce su trabajo y en premios como el Balón de Oro de la FIFA ni los mencionan, ni los ignoran. Ni siquiera en el once ideal. Para este ultimo de 2013, imagínese que los volantes ganadores fueron Ribéry, Inistesta y Xavi… ¡Uy!, ahí nadie quita un balón.

Solo me pregunto, hablando solamente de los que vi jugar, ¿Qué hubiera sido del Brasil del 94 sin Dunga y Mauro Silva?, ¿Qué hubiera sido del Real Madrid Galáctico sin Claude Mekelele?, ¿Qué seria del Barça sin Sergio Busquets?, ¿de la Holanda del 98 sin Edgar Davis?, ¿De la Colombia de los 90 sin Leonel Álvarez y el Barrabas Gómez?, ¿De la Francia del 98 sin Didier Deschamps?, ¿Del Medellín del 2002 sin el “Panzer” Carvajal? (Plop!)…

Los volantes de marca, de contención, de destrucción, volantes 6, volantes 5, pivotes de área, o como quieran llamarlos tienen múltiples funciones y responsabilidades en la cancha. Veamos:

Equilibrio. Dicen los amantes de las estadísticas que los partidos se desarrollan en la mitad del terreno en un 70% – 80% del tiempo, por lo que los volantes de marca deben estar siempre atentos y participando directa o indirectamente de cada jugada. Deben están bien plantados para consolidar el equipo en un sólo bloque y evitar que se parta en dos, manteniéndolo bien equilibrado. Necesitan tener un excelente estado físico a pesar que sus recorridos son cortos generalmente.

Labores de quite. Antes que nada su principal función es la de filtrar en el medio campo, cortar las jugadas del rival, bajarle ritmo al partido, raspar, hacer faltas técnicas para evitar avances contrarios, meter pata dura para ir mermando a los talentosos del otro equipo y asumir que le saquen una que otra amarilla en el ejercicio de sus funciones en el trabajo sucio.

Labores de relevo o de corrección. Les toca salir a corregir los errores de sus compañeros en cualquier lugar de la cancha. Tienen que estar dotados de un gran espirito de sacrifico y de compañerismo. Ayudan en la marca al lateral, lo cubren cuando se va al ataque, se mete entre los dos centrales para ayudar a quitar y a despejar, respaldan al volante de armado cuando pierde el balón… un verdadero obrero.

Labores de salida. Además de tener cualidades de marca, debe ser dúctil con el balón (termino del profe Vélez). Debe poder sacar al equipo y asegurar una salida sin tropiezos. Cualquier perdida de balón saliendo deja mal parado al equipo y es gol casi seguro. Después de tomar las precauciones del caso, su objetivo es hacerle llegar el balón limpio a los jugadores creadores de riesgo, al volante de armando, a los laterales o a los mismos delanteros. Esto es lo que los expertos llaman “el primer pase”. En los saques de banda siempre debe mostrarse como una opción pues el volante de armado casi siempre está bien referenciado y rápidamente debe hacer circular el balón para que sus compañeros generen riesgo.

Labores de ataque. Nunca debe abandonar la posibilidad de acompañar en las jugadas de ataque. Todo rebote en el área rival es una oportunidad para rematar desde afuera. También debe mostrarse como opción de pase cuando el equipo contrario se cierra y ayudar en el traslado del balón de un jugador talentoso a otro (Busquets es un experto en este capítulo). Si ve la posibilidad, debe tomar riesgos y tratar de meterla…

Aunque siempre habrá espacio para grandes sorpresas en cuanto a resultados, tácticamente será difícil sorprender a los analistas en este mundial y la clave en las formaciones alternativas al 4-2-3-1 igual dependerá de una buena pareja de pivotes… ¡He dicho!

Un empate hubiera sido justo

Clasico-23-03-2014

Quisiera hacer un pequeño comentario sobre el clásico de España (y del mundo del fútbol) jugado ayer en Madrid. Creo que todos sabemos lo que pasó y cómo pasó, pero tener un blog de fútbol y no hablar de semejante partidazo, con la participación de los cuatro jugadores más caros del mundo, dejaría mucho que desear, no tendría nombre.

Soy del Barcelona, pues, como ustedes saben, mi promiscuidad futbolística me permite pintar mi corazón de azulgrana frecuentemente sin conocer nada de la cultura catalana (ver Los cartageneros somos infieles por naturaleza), pero no por eso debo desconocer el talento y las fortalezas del Real Madrid, que también se jugó un partidazo.

Claro que estoy contento, no solo porque el Barcelona ganó, sino también porque la Liga retomó interés y porque el Barcelona recibió un golpe de motivación importante de cara a las demás competencias, lo que hará un final de temporada muy interesante.

El partido hasta el 2-2 era buenísimo, era un muy buen espectáculo para nosotros, los espectadores, no tanto para los amantes de las tácticas defensivas. Lastimosamente el error arbitral en el penalti cobrado a favor del Madrid lo cambio todo.

Si bien fue un partido viciado por errores arbitrales para ambos (principalmente en los dos primeros penaltis, el tercero pudo haber sido), no debe restársele méritos a lo que hizo el Barça por salir buscar el partido tras ir perdiendo 2-1 y después 3-2. Darle vuelta dos veces al marcador ante el Real Madrid en el Bernabéu no es poca cosa, incluso con la supuesta “ayuda” del árbitro, si se le puede llamar así a algo que hace parte del juego mismo y que muchas veces también ha beneficiado al RM. Si algunos no lo recuerdan, al RM le regalaron un penalti en el ultimo minuto frente al Elche por supuesta falta de Carlos Sanchez a Pepe, por poner un solo ejemplo.

Igual, la justicia no existe en el fútbol, pero si existiese, un empate hubiera sido justo.

Los cartageneros somos infieles por naturaleza

Infidelidad futbolera-final

Señora, ¡espere!, no se vaya a poner a pelear con su marido. Tampoco se vaya a poner a revisarle el Inbox o el Whatsapp. ¡Cálmese!, no estoy hablando sobre ese tipo de infidelidad. Lo que sucede es que los cartageneros tenemos un don especial, nacemos con él, se ha ido transmitiendo genéticamente de generación en generación; los cartageneros amantes del fútbol tenemos la extraordinaria capacidad de celebrar a rabiar triunfos ajenos y de sufrir hasta el llanto las derrotas de otros. Además y no menos asombrosa, también tenemos la capacidad de cambiarnos de equipo con la misma facilidad que el Dr. Juan Manuel Santos cambia su discurso político.

Empecé a darme cuenta que tenía este don a muy temprana edad cuando cursaba la primaria. En ese entonces tenía un amigo caleño y un amigo paisa, cuando en Colombia habían prácticamente solo dos equipos, América y Nacional. Si en el recreo discutía o peleaba con uno, automáticamente era hincha del equipo del otro. Así fue como por varios años fui hincha de América y Nacional al mismo tiempo. También tenía un amigo que era del Junior, al que acudía cuando me peleaba con ambos, aunque como sabía que no había posibilidad de festejar nada, volvía rápidamente a uno de los dos poderosos, generalmente al Nacional, por aquello de que era la base de la selección.

Dicho esto, podría decirse que por aquellas épocas yo era oficialmente un “joperista” según lo explica el gran filósofo Barranquillero Trespalacios “El Propio”.

Pero que tengamos este particular don no es pura casualidad. Resulta que nosotros, los pobres cartageneros, no tuvimos equipo profesional por mucho tiempo y para cuando lo trajeron ya era demasiado tarde, ya teníamos la capacidad de ser hinchas de equipos de otros lugares del mundo y de cambiar recurrentemente de colores. El hecho que nuestro siempre querido Real Cartagena no nos correspondiera en lo futbolístico agudizó un poco este don, pero creo que, aunque le hubiera ido bien, este gen ya se había desarrollado demasiado y ya estaba arraigado a nuestro promiscuo ADN futbolero.

Como cartagenero se supone que soy hincha del Real, pero le he sido infiel muchas veces. Algunos más descarados consideran al Real más bien como el cacho, la amante, la moza, con la que se divierten un rato, pero con la nunca llegan a ilusionarse. Un gran amigo (@Jucaes1_) hace poco me confesó – Yo era de la barra brava del Real, pero soy americano. Casi entre lágrimas le respondí – yo soy hincha del Real, pero soy juniorista.

Tenía cierta lógica, el Junior (¡Tu papa!) era lo más cercano que nos podía regalar triunfos y fue mi primer desliz oficial desde la aparición del Real. Ese cariño nació en la final del 93 cuando Mackenzie se sacó a Oscar Córdoba y metió un golazo que nunca olvidare. Al Junior, muchos cartageneros lo queremos, algo que por ejemplo en Argentina sería inconcebible si se supone que es nuestro rival de patio.

En algún momento, siendo hincha del Real y del Junior, también fui hincha del Deportivo Cali. Un amigo caleño empezó poco a poco a meterme ideas raras en la cabeza y cuando vine a ver andaba en la Renoleta 9 de mi mamá con la bandera del Cali, pitando y cantando “Pachito Ehe”. La gente se nos quedaba viendo como bichos raros. Un taxista nos preguntó – Aja cuadro ¿y quién fue que ganó?, le respondí con un acento caleño bien trabajado – Mirá vé, ganó el Cali ois, estamos en la final de la Libertadores… El man nos bembio y siguió su camino. En la final, por culpa de Martin Zapata, a quien se le dio por cobrar el penalti a lo bruto, el Cali perdió a su más fervoroso y fugaz hincha. Aprovecho este instante para pedirle disculpas a mi amigo de infancia, ese que era del América, pues un par de veces lo “obligué” a que nos acompañara a las celebraciones del Cali. Ahora caigo en cuenta que el plan tenía que ser jartisimo para él. ¡Qué pena checho!

Sufrí y celebré con el blanco blanco en el 2004. Ahí, otra vez, me volví hincha de otro equipo. Ese triunfo lo disfruté con “el ernie”, un amigo “joperista” (cartagenero hincha del Nacional), que como era de esperase, ese día también vistió su corazón de blanco blanco. Claro que también fui hincha de Boca Juniors, haciendo la claridad que esto solo fue cierto siempre que no se le cruzara a cualquier equipo colombiano en la Libertadores. En realidad, los cartageneros nos volvemos hinchas que cualquier equipo de Colombia que vaya a jugar afuera. Rescato que por lo menos le somos fieles a la patria.

Ya que lo menciono, también tenemos la prodigiosa capacidad de compartir nuestro corazón con clubes extranjeros, especialmente de Europa. ¿Qué tal con el Barcelona de Guardiola? Había más catalanes en Cartagena que en Catalunya, lo que naturalmente hizo que aparecieran cartageneros más madridistas que el Generalísimo Franco. Ahí estamos pintaos, aunque de esta si hago una salvedad, yo si era hincha del Barça desde hacía ya un tiempo, digamos que desde el Barça de Rivaldo, Kluivert, Cocu, de los hermanos De Boer y otros holandeses. Bueno, eso fue un poco después de haber dejado de ser hincha del Manchester United que me robó el corazón en dos minutos en la final de la Champions frente al Múnich.

En Italia fui hincha del Parma por lo del “Tino” Asprilla y lo hubiera sido del Atalanta, si Valenciano se hubiera adaptado a que no vendían fritos a las afueras del estadio. Terminé siendo hincha del AC Milán, más porque así se llamaba el equipo donde jugaba en la universidad que por otra cosa.

…en fin, esa es nuestra realidad, es así como los cartageneros vivimos el fútbol, teniendo “amores” intensos y esporádicos con diferentes equipos de todas partes del mundo y comiendo en casa sólo cuando nos conviene…

Un último mensaje : Señora, usted “tranquis”, que ya con la cachera que le metemos al Real Cartagena tenemos suficiente. Eso sí, si su marido es de Cartagena, le gusta el fútbol y es  única y exclusivamente hincha del Real Cartagena, ¡preocúpese!

Por @ivanj_ortega