Que la auyama le da fuerza a los futbolistas y otras artimañas

Auyamas deliciosas

Por aquella época, cuando pesaba aproximadamente los mismos 20 kilos que hoy tengo de sobra, y no había poder humano que me hiciera comer (¡increíble!), no les quedó más remedio que valerse de viles artimañas para hacerme ingerir algo de comida y ver si engordaba un poquito y cogía colorcito.

Estaba tan flaco que se me veían las costillas, estaba como amarillento, y se me veía la cabeza más grande (¡de lo que de por si ya es!). Además, me veía orejón, y si a eso le sumamos que andaba mudando los dientes, pues, imagínense la preocupación de mi mamá.

Así pues, valiéndose de mi amor por el fútbol, ya bien desarrollado por ese entonces, insistieron tanto en meterme “cuentos chinos” para que comiera, que a la larga me los terminé creyendo.

Fue a mediados de 1990 (tenía unos ocho años), en pleno mundial de Italia, cuando me dijeron que la auyama le daba “fuerza” a los futbolistas de la Selección Colombia y que todos, incluyendo al “Pibe” Valderrama, Rincón, Higuita, Leonel, etc. habían pedido expresamente que les llevaran desde Colombia sus propias auyamas para poder alimentarse bien y tener fuerza para jugar los partidos y meter muchos goles (¿no les parece tierno?)… En fin, como ingenuamente me comí el cuento, de ahí en adelante me llevé una “tunda” de auyama en todas sus presentaciones; en cremita, dentro del sancocho, con concha, sin concha, sancochada, en puré, etc. Tanto fue, que todavía es la hora y cuando veo la repetición del gol de Rincón a Alemania en el Giuseppe Meazza, siento un delicioso aroma a cremas de auyama que me golpea la nariz (seguramente se trata de algún truco de esos que el subconsciente nos suele hacer).

Crema de auyama

Aquí les dejo la receta: http://www.recetasgratis.net/Receta-de-Crema-Auyama-receta-26345.html Tip: agregar papa o harina para espesarla un poco.

Después, con la misma historia y aprovechando la “lavada de cerebro” ya realizada por Popeye, introdujeron la espinaca al menú, y claro, volví a caer en la trampa. Habían encontrado en el fútbol la clave para hacerme comer cualquier cosa…

Como ya habían logrado despertarme el apetito (gesto noble, aunque ignoraban que estaban creando un monstro), era la hora de aprovechar para hacerme ingerir más calorías que las que gastaba jugando para ver si ganaba peso. Y entonces fue cuando mi mamá terminó siendo víctima, ahora ella, de las artimañas de las que se valían los grandes productores de suplementos alimenticios para vender sus productos (casi todos engañosos, pero sabrosos). Y yo, ni corto, ni perezoso, también me dejé persuadir por todos esos memorables slogans que nos prometían fuerza y energía para meter más y más goles, como efectivamente lo hacia la auyama (?).

Entonces, disfruté a placer del desfile que pasó por la despensa de mi casa. Pasaron por ahí todos; el Cal-C-Tose, el Sustagen, la Cola Granulada de JGB, el Chocolisto, la Colada Maizena, las Zucaritas (saca el tigre que hay en ti), la Pony Malta (bebida de campeones) y por supuesto, el siempre popular e infaltable Milo (te da energía, ¡la meta la pones tú!)…

Pony Malta James Rodriguez

Pero es que sabían darle al clavo (o al menos los de Nestlé). Por ejemplo, el día en el que llegó a mis manos una lata de Milo que tenía la imagen de un jugador de fútbol haciendo una media volea, no pude evitarlo, fue amor a primera vista, ¡chocolate y fútbol!.. ¡Genios!

Milo Futbol

En fin, me toca aceptar que esos 20 kilos que hoy tengo de sobrepeso fueron paradójicamente causados por el mismo fútbol, acumulándose desde aquel verano del año 1990 cuando la auyama entro a mi vida por las “vías del fútbol” y lograron, a punta de artimañas, despertar en mí un don que tenía oculto:

¡Siempre tengo hambre!

Meme - Siempre tengo hambre

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Lo peor que nos podía pasar ya nos pasó

¡Ya está! Ya llore lo que iba a llorar, tal cual como lo dijo Falca. Es hora de pasar la página y dejarlo que se recupere tranquilo. Es momento de reponernos, de tranquilizarnos que ese man está que se juega ese Mundial y está haciendo todo lo posible, ¡ojala! De paso, le pido le pido disculpas por juzgar su decisión. Cada uno trabaja donde le dé la gana… ¡pero aja!, estaba como loco buscando razones…

En fin, para ayudarme a reponerme, se me dio por hacer un ejercicio que consistió en rebuscar aquellos momentos en los que viví, al lado de mi selección, esa misma sensación de desazón, de desolación, de retorcijones en el estómago y de achicharramiento del alma.

El objetivo era hacerme caer en cuenta que lo peor que nos podía pasar ya nos pasó, por lo que seguramente seremos premiados con una gran sorpresa en el Mundial… verán que si… y de pronto hasta con Falcao metiendo goles ¡Vamos Colombia!

Igual, esto fue lo que encontré y se los comparto (obviamente excluyo lo de Falca). Si se les da por hacer el mismo ejercicio, los invito a complementar esta lista en los comentarios aquí abajito, en Facebook o en Twitter (@ivanj_ortega).

La “cagada” de Higuita en Italia 90. Fue horrible, catastrófico, de muerte… sin palabras.

El chiripazo de Gheorghe Hagi. Esa sola jugada nos eliminó de USA 94. Esta trágica jugada nos obligó a vivir con secuelas mentales por el resto de nuestros días.

La “cagada” de Mondragón. Esta no fue en un Mundial, pero ese baloncito que se le coló a Mondragón contra Argentina en Barranquilla en las eliminatorias para el Mundial de Francia 98 fue toda una tragedia nacional. Ni los locutores argentinos se dieron cuenta que había entrado.

La lesión del Pibe antecito del Mundial del ’94. Situación que la vida nos hace volver a vivir con Falca. El pibe pudo jugar el Mundial pero no alcanzo a llegar en el nivel que se esperaba. Ojala que esta vez sea diferente.

El autogol del gran Andrés Escobar. Lo único que nos faltaba en USA 94. Fue justo ahí cuando arrancamos a llorar por la eliminación más de 30 millones de colombianos. El llanto se prolongó cuando supimos de su muerte días después. Recuerdo que mi tío me levanto con la noticia – Mataron a Escobar. Entre sueños respondí – Sí, yo sé, lo mataron hace rato en el techo de una casa. Cuando supe que era Andrés y no Pablo, me dije – Lo mataron por el autogol, estamos jodidos. Ahora nos dicen que no fue por eso, pero vaya uno a saber.

Javier Hernandez BonnetLa llegada de Javier “Refisal” Hernandez Bonnet al Gol Caracol como comentarista oficial de los partidos de la Selección. Esta más que comprobado científicamente que desde su llegada, la selección cayó en un bache deportivo que duro muchos años. El antídoto a tanta saladera tenía que llegar de afuera (¡Gracias Pekerman!). Nadie en Colombia hubiera sido capaz de sacarse semejante bulto de sal que por tanto tiempo se acumuló y se esparció entre nosotros, en los hogares colombianos, entre jugadores, técnicos, dirigentes y hasta entre los mismos periodistas deportivos que le seguían las aguas.

Y aquí les tengo el “cerecita del postre”, y probablemente la peor tragedia de todas:

Hijo del chiqui GarciaLa convocatoria del hijo del “Chiqui” García a la selección. Eso fue una cachetada para todo el pueblo colombiano. Todas la demás desgracias fueron fortuitas y sin mala voluntad, pero que se haya incorporado deliberadamente a nuestra selección este paquete no tiene nombre. Su función de volante de destrucción aplicaba para los dos equipos. Es más, fuera de las canchas tampoco demostró lucidez. Recuerdo que lo llevaron a Nueva York a jugar uno de esos amistosos contra Guatemala (o algo así) y le preguntaron que qué la parecía la estatua de la libertad, y el muy petardo dijo que estaba como “verde”. Eso fue lo único que se le ocurrió. Que tristeza. (Desafortunadamente no he podido encontrar esa nota en YouTube. Si alguien la tiene que la comparta, ¡por favor!).

Saludos

@ivanj_ortega