¿TODOS SOMOS JAMES?

James Rodriguez Real Madrid

Disparo de media y larga distancia, visión de juego, tiro libre envidiable, sin duda es un crack, un fuera de serie que tal vez después de Messi, posea la zurda más prodigiosa de Europa. Lo que si no sabía es que tuviese además algo que ver con el mundo actoral, o por lo menos si sus 40 millones de seguidores en Colombia.

Se volvió tendencia en Twitter el hashtag   #TodoSomosJames, la primera vez que lo vi pensé que se había lesionado, que había tenido una tragedia familiar o que incluso había sufrido un accidente grave. ¡Pero Oh! Sorpresa cuando leo que es relacionado a su no titularidad en el Real Madrid y a una campaña mediática colombiana para proteger a James del trato injusto que recibe en el equipo merengue, algo digno de novela.

Soy colombiano, me gusta James, pero expresaré mi humilde opinión dirigida en total desacuerdo a esta tendencia en mi país de justificar con pequeñeces la larga estadía del colombiano en la banca de equipo de Zidane. Dicen que por ser colombiano, que es algo personal, que por ser Isco español y así innumerables y “profundas” justificaciones que buscan tapar las realidades del día a día en un grupo de profesionales de alto rendimiento, los cuales son medidos en infinitos ítems a nivel físico y mental; no me imagino en la tabla de rendimientos generales de cada jugador una casilla que diga: nacionalidad, ¿Me cae bien?, ¿Es más simpático que Isco o Kroos?.

Como lo dije al inicio James es una súper estrella, su primera temporada fue de jugador top, ahí están los números que lo confirman, estoy convencido que su talento solito dará o hará que Zizou cambie de parecer y lo incluya en sus planes, eso sí tiene que guerrearla, sudar más que todos porque por talento no tiene rival, eso sí también olvidarse de declaraciones en contra de su DT que, aunque no lo tenga en su 11 inicial, solo ha tenido palabras de elogios para el 10 cafetero.

Para finalizar a mis compatriotas les digo, que James no es el centro del Real Madrid, esta clarito que CR7 y unos cuantos más están por encima de él en cuanto a jerarquía e influencia dentro y fuera de la cancha. Él como buen “obrero” deberá remar duro y ganarse su puesto tal como lo hizo en su primera temporada en Chamartin.

Animo James y a olvidarse de los hashtags.

Por: @juliuspinedo

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No sé si vaya a ver Chile vs Colombia

Brasserie au coin du métro (Montreal-Canada)

Nunca antes había puesto en duda mi asistencia a un evento futbolístico por puro y físico miedo, ni como jugador, ni mucho menos como espectador o hincha. A la hora de fútbol nunca me niego, eso lo saben, soy “fácil”, pero esta vez en diferente.

Nunca antes, en mis diez años de estar en Canadá, había considerado no ir al bar deportivo “Brasserie au Coin du Métro” a ver mi querida selección Colombia por razones meramente deportivas.

Las pocas veces que no he ido a ver a la selección en ese místico recinto -hogar de maravillosos momentos de euforia ha sido por impedimentos de salud o de logística familiar, pero nunca, hasta ahora, el tema del rival y del potencial apabullamiento había sido un motivo.

Se suman varios aspectos que me tienen en la duda para el próximo 12 de noviembre.

1) ¡Chile!, para mí, la mejor selección del mundo… Como le dije a mi amigo “el chaca”: “¡se la echo al que sea!”. Y tengo razones para hacerlo. Como equipo, como conjunto, son una mezcla explosiva entre lo mejor de Bielsa, Juan Manuel Lillo y Guardiola… El fútbol de posesión, posición, alta presión y ataque vertiginoso, amplio y profundo, apoyado en trabajo táctico por montones, con uso extremo de la tecnología, desde drones hasta softwares desarrollados por el mismo cuerpo técnico. Sin tantas individualidades pero con las suficientes en cada línea, el argentino Jorge Sampaoli cuida todos los detalles y hasta se atreve a echar el cuento después (en un programa de radio contó “todo” lo que le montó a Brasil para ganarles)… Tanta fe se tiene que no esconde nada, no hay misterios. Sí, son vulnerables, son bajitos y juegan muy arriba (bloque alto, que llaman), pero ves, quítales el balón y atácalos y deja el hueco, para ver si al mínimo error no te vacunan…

2) Nuestra selección Colombia. Baja de nivel, falta de alegría, sin variantes, con poco trabajo de conjunto, sin liderazgo, con jugadores en la banca y con el “ki por el piso”. Ni Falcao (lesionado), ni súper Ospina (sin ritmo y medio-lesionado), ni James (medio-recuperado y del que no espero mucho), ni Cuadrado (suspendido) pueden ayudarnos. Estamos solos y Don José no se preparó para esto y menos para enfrentar a Chile así, con sus individualidades ausentes o venidas a menos. Incluso, de los demás hay varios tocados y ninguno viene en un momento que podamos decir “extraordinario”. Lo normal es que perdamos ese partido.

3) De la suma de los dos anteriores viene el tercer motivo. Es muy posible que tenga que exponerme al popular ¡Chi-chi-chi-le-le-le! ¡Viva Chile!, ese bendito corito que no me aguanto. Y de solo pensar en eso me da pereza… Cabe anotar que al mencionado bar vamos en su mayoría colombianos y chilenos. De hecho, cuando no nos enfrentamos, nos apoyamos mutuamente, pero cuando somos rivales, el ambiente es más bien cansón y se pone tenso. De esos primeros 45 minutos en Barranquilla, cuando nos metieron tres, no me quedan gratos recuerdos y estuvimos a poco de armar bronca. Si, la venganza de la remontada en el segundo tiempo fue inolvidable, pero ahora es diferente, pues no creo que en el partido que se viene vayamos a tener muchas chances de cantarles goles en sus incrédulas caras, como aquella vez… La verdad, insisto, me da pereza. Me veo mirando pal piso y pasando sorbos amargos de cerveza barata mientras un montón de chilenos cantan su bendito corito.

En fin, amigos, creo que pasare esta vez.

Eso sí, nos vemos sin falta en el partido contra Argentina el martes 17 de noviembre tipo de tres de la tarde en la mesa de siempre… Ah! Y si les digo una cosa, increíblemente a este partido le tengo una fe impresionante.

¡Esa película ya me la vi!

 

Foto tomada de El Tiempo
Foto tomada de El Tiempo

Con esa frase “el yérman” resumió vía Whatsapp lo que fue la derrota por 1 a 0 con Venezuela (nuestro papá) y vaticinó lo que muy probablemente será una decepcionante participación en la copa América de Chile para nuestra querida selección, haciendo alusión al inolvidable y traumático USA ’94. Todo es muy parecido, es cierto.

Escuché de mis acompañantes de partido comentarios como: “Yo no sé cuál es la guevonada con esos venezolanos que siempre nos ganan” o “Jueputa James has algo care’mon$%$” o “Ahí tienen por mar%$&?”…

De un golpe volvimos a un pasado no muy lejano, a ese frustante bache que duró casi 16 años, cuando meter un golcito era más difícil que cruzar el Niágara en bicicleta, cuando no había ideas, ni soluciones, ni siquiera destellos, ni ilusiones.

Es difícil predecir lo que va a pasar por este primer partido, pero con jugadores con un nivel tan bajo y otros tantos con los “cojones” de lujo, sin corazón y el pecho más frio que Montreal en enero (si James, es contigo), no sé si habrá forma de pasar a segunda fase.  Ya bien decía yo que era mejor “no amar” a James, pero nadie me creyó que era mejor dejarlo quietico.  ¡Esa película ya me la vi!, como diría “el yérman” o como dirían los amigos de Actualidad Panamericana, “esta entecado”.

En fin, si al peor Brasil de la historia no le pudimos ganar, no sé cómo carajos haremos para ganarle al Brasil de Dunga, que lleva 11 partidos jugados, ¡11 ganados!… Ni un empate le han sacado equipos mucho más serios que Bahréin y Kuwait (y que nosotros).

Y si acaso le sacamos un empate, vayamos viendo cómo le vamos a ganar a Perú porque lo vi bastante serio y aplicado.

La veo grave, porque si bien no estaba en la onda de exigir el titulo si esperaba al menos llegar a semis y algo de buen fútbol, pero no ese esperpento que me hizo pensar que lo del mundial fue solo un “bello accidente”. Ojalá me equivoque.

Pékerman, arregla esta vaina porque te veo grave si nos eliminan en primera ronda…

PS: felicitaciones a Venezuela, jugaron bien, con inteligencia y sobretodo con amor y ganas…

¿Por qué no puedo amar a James Rodríguez?

jamesrodriguezcalzoncillos

La verdad es que quisiera amar a James y vivir ilusionado, por allá en las nubes, y tenerle su altarcito, como la gran mayoría de los colombianos, pero no, ¡no puedo!

Y aunque no lo crean, no tengo nada en contra de él, en serio. Solo les digo, parafraseando aquella frase de cajón que usan muchas mujeres para justificarse cuando le han terminado a buen tipo:

“Es que no es él, soy yo”

Sí, soy yo, y ni yo mismo lo puedo creer. Tanto tiempo soñando con que un colombiano lograra todo lo que ya ha logrado y no soy capaz de convertirlo en mi ídolo. Tanto tiempo esperando que llegara aquel que remplazaría y sobrepasaría al gran “Pibe” Valderrama (mi único y verdadero ídolo) y cuando llega, me resisto a rendirme a sus pies. No lo entiendo, o bueno, no lo entendía…

La respuesta la encontré hace unos días cuando analizaba la fuente de mi desamor y descargaba esa frustración con mi amigo Juan Carlos (caricaturista invitado de este blog).

Primero pensé que todo se debía a su llegada al Real Madrid. Siendo yo barcelonista era lógico que James se convirtiera automáticamente en mi enemigo, pero no, no es eso. Lo sé porque cuando se enfunda la amarilla, se me olvida y de enemigo pasa a aliado como si nada hubiera pasado. De hecho, con la blanca (o la rosadita) le hago fuerza para que juegue bien y para que no lo vayan a sentar, uno de mis grandes temores cuando lo ficharon (y la verdad me ha sorprendido su fortaleza mental e inteligencia emocional… A veces pienso que no es colombiano, ¡uy! ¿escribí eso?).

Entonces, ¿por qué no lo defiendo a capa y espada? ¿Será que soy un ¡malpa…triota!? ¿Es quizás este desamor consecuencia de algún viejo resentimiento que le tengo a mi querida y caótica Colombia? No lo creo. Al menos si hay algo que me une a mi país es el fútbol. Como consecuencia, todo brillo de cualquier jugador colombiano en el exterior es motivo de orgullo, más no de idolatría desmedida.

Busqué entonces excusas en lo futbolístico. De pronto es que no me gusta su estilo. No, tampoco. Su técnica es exquisita, su visión y lectura de juego son increíbles, su carácter en la cancha es de admirar, no se le arruga a nadie, saca la casta cuando hay que sacarla, en fin, es el Pibe pero con goles…

Quizás es que me molesta su falta de sacrificio y sus destellos de agrandado. ¡No!, eso es del pasado. El tiempo y el mismo James terminaron por darles la razón a Carlos Antonio Vélez y a Claudio Ranieri. James se volvió un jugador completo que ayuda a marcar y que participa en las dos fases del juego. El veneno que podia haber por ahí también se fue diluyendo. No es eso tampoco.

Pero entonces, ¿por qué carajos no he podido caer rendido ante sus encantos?

Es una cuestión de subconsciente y el daño ya está hecho. No soy capaz de ilusionarse desaforadamente por ningún jugador colombiano y no importa si me dan motivos válidos. Trágicas experiencias del pasado, empezando por el doloroso mundial del 94, y traumas de infancia como John Édison Castaño, Giovanni Hernández y Johnier Montaño, entre otros, me han enseñado que ponerse a idolatrar a los futbolistas, exaltarlos, echarles flores, cubrirlos de oro y ponerlos a desfilar en calzoncillos no es más que prepararles la pista para un aterrizaje forzoso, es agrandarlos, es distraerlos y abrirles la grandota puerta del fracaso (sobre todo si es colombiano, ¡uy! ¿escribí eso?).

Portada del diario Marca de España
Portada del diario Marca de España, 10 de abril del 2015

Por eso me niego a idolatrar a James como lo hace la mayoría de los colombianos, por eso continuamente me peleo con muchos de ustedes para bajarlo del pedestal, por eso yo no difundo los cuentos de hadas de la prensa colombiana y menos aún los de la española -ese humo negro, amargo, espeso y corrosivo- y prefiero admirar su talento de otra manera, una manera más centrada y realista, menos folclórica y colorida (es de aburridos, amargados, lo sé).

Me niego a amarlo como ustedes porque no quiero verlo fracasado, porque sé que ese amor nos hace daño a todos y conlleva al fracaso y yo no quiero sufrir. Ya he sufrido mucho por fútbol.

Me niego a amarlo como ustedes porque en el fondo le tengo un “amor” diferente: ese amor que esconde las explosiones de efusividad dentro del pecho con el fin de protegernos a todos de los efectos nocivos de optimismos desaforados e infundados, ese amor que acompaña en silencio, desde lo lejos, y que goza con mesura de los logros de otras personas, de otros compatriotas.

Así me hizo el fútbol y así disfruto a mi manera de las esporádicas gestas de nuestro glorioso deporte nacional.

Pd. James, por favor, ¡no le vayas a meter goles al Barcelona!

No es Moisés… es James.

James Rodriguez Real Madrid

Aprovechando la época, hago el parangón bíblico con el próximo retorno de James Rodríguez a la alta competencia para dejar en claro que ni es el salvador ni va abrir la cancha en dos eliminado rivales por el solo para salvar la temporada del Madrid y devolverlo al bueno juego solo con poner un pie en el gramado del Bernabéu.

Sin duda aportará nuevamente muchísima fluidez, dará otra velocidad a las transiciones en ataque, sea por pase largo, por sus inmersiones entre líneas defensivas y su olfato de gol que crece día a día. Pero por favor no lo asemejen a un salvador a Moisés “salvado de las aguas”. Si de forma inmediata no le salgan las cosas bien, no me gustaría ver pitos ni exigencias a un jugador con 2 meses de baja y crear susceptibilidades en su contra. Hay que ser sensatos y analizar que Isco no anda bien, por mucho que haya demostrado que es un crack de otro planeta, sus últimos 2 meses han sido muy malos siendo justo  y necesario que dejemos que James entre a llenar ese vacío por la banda izquierda que el ex del Málaga desafortunadamente no está colmando.

Ahora bien el equipo blanco no es un equipo que se caracterice por no presionar a sus integrantes, todo lo contrario los que tienen el honor de hacer parte del 10 veces campeón de Europa, saben que deben estar siempre al 150% cada semana, por tanto James estará al corriente que tiene poco tiempo de transición, deberá dar el máximo y evitar críticas infundadas, esta es una oportunidad de oro para volverse ídolo y dar el empuje en la recta final de esta temporada, la cual sería muy injusta con el Madrid si no ganara algo importante, luego de ver el futbol del pasado semestre que fue sublime y excelso (se vio mucho de esto en el pasado clásico).

Para terminar, conocemos de sobra la calidad del 10 colombiano y su talante, particularmente creo que Madrid si mantiene el nivel de juego vs Barcelona de la última fecha de la Liga, tendrá mucho que decir en las dos grandes competencias que restan y esa coyuntura deberá aprovecharla el mediocampista para ayudar a “abrir los mares de dudas existentes” y llevar a su pueblo Madridista por el sendero del buen juego y de las consecuentes victorias.

Por: @juliuspinedo

Eso de hablar de fútbol con gente que no sabe…

Emoticon - suicidio

Debatir sobre quien debió haber ganado el balón de oro, sobre cuál es el mejor equipo, sobre tácticas, esquemas, sobre transferencias, sobre recuerdos, sobre jugadores de antaño, sobre los mundiales, mejor dicho, sobre todo lo que tenga que ver con el fútbol, es un verdadero placer, incluso, la cosa se pone mejor todavía cuando se desata la polémica con argumentos que no compartimos, nos encendemos y nos vemos en la obligación de replicar: ¡es la verga!, en serio ¡Ah! y cuando se me da por defender al profe Carlos Antonio Vélez, ¡es la triple verga!… Todo con un mínimo de respeto, claro.

De ahí aprendemos un poco de todo, de fútbol y de tolerancia, de saber escuchar y de puntos intermedios, de política, geografía, historia y hasta de religión… Hasta ahí me le mido a hablar de fútbol con el que sea, sin ningún tipo prejuicios (hasta con los nuevos madridistas)… Bueno, con el que sea pero que sepa lo mínimo.

Sí, porque lo que es un placer, con todo y que puedo ofuscarme, puede llegar a convertirse en un horrible calvario cuando alguien por ahí, ignorante de que para hablar conmigo de fútbol hay que saber lo básico y estar algo actualizado, se atreve a soltarme frases como estas:

-Oye Iván, ahora todo el mundo dizque hincha del “Real Barcelona”… (WTF?!)

-¿Cómo era que se llamaba el negrito ese de Brasil que jugaba en pila? – ¿Pelé?, – Si, ¡ese! – ¡No me jodas!

-Ombe, el muchacho ese nuevo de barranquilla, jovencito él, ¿por dónde estará?, ¿pachequito era que se llamaba?

– ¿Dónde es que juega el pelaito ese nuevo, yeims?

– A mi háblame del Pipa de Ávila pa’ atrás… *fin de la conversación*

En fin, yo entiendo que hagan un esfuerzo para sostener una conversación agradable y que abusen un poco de nuestra paciencia, pero hay un límite, y no es que este pidiendo un análisis profundo de los movimientos en diagonal interna del falso nueve que se convierte en un punta de lanza definida para armar así un módulo de 4-3-3 en fase ofensiva, no, sólo pido un poco de mesura y de respeto para los que con tanto esfuerzo hemos sacrificado parte de nuestras neuronas para conservar datos, estadísticas e información sobre este deporte maravilloso.

¡Que gracias!

¿Cobrar a riesgo? ¡No cometa esa locura!

James-rodriguez-colombia-vs-canada

Pitan la falta, el balón queda suelto, los rivales reclaman, alguien se aviva y mira con el rabo del ojo a un compañero, este se la pilla y se le mueve al espacio con suspicacia, se cobra a riesgo, es un pase corto pero habilitador, sorprenden, el portero intenta reaccionar, remate cruzado, ¡golazo!, celebran y le pintan la cara a los adversarios…  Los vencidos, ahora con impotencia, sienten que han ofendido su inteligencia, pero lo aceptan y finalmente se miran entre ellos con cara de… ¡estamos jodidos!

Cuando suceden estas fugaces acciones, cada vez menos frecuentes en el fútbol actual, me alcanzo a exaltar pues me recuerdan que algunos jugadores todavía están vivos, que tienen la sangre caliente y que por un momento dejaron de ser robots y maquinas del fútbol moderno, exageradamente coordinado, táctico y frio. Estas acciones, cuando suceden, me devuelven espontáneamente al pasado donde en las canchas callejeras, playas y parques, todo era juego, alegría, suspicacia y viveza pura.

Hoy en día, incluso en los potreros, los mismos jugadores prefieren apelar a la táctica fija preparada minuciosamente por el profe antes que tirárselas de “vivos” para sorprender… Ahora, es raro aquel jugador que desafía las frías órdenes del entrenador y, cual muchacho desadaptado, se atreve a salir del orden establecido sonsacando a sus compañeros para que lo sigan en su repentina travesura…

Pero al público le encanta esto y por eso espera, con paciencia, que los rebeldes o los alegres aparezcan, así sea esporádicamente, con repentinos destellos de viveza, a pesar de que todo está sistemáticamente dispuesto para evitarlo.

Hablando así, recuerdo justamente un aparte del libro “El fútbol a sol y sombra” de Eduardo Galeano, escritor uruguayo, que quisiera compartirles:

“La tecnocracia del deporte profesional ha ido imponiendo un fútbol de pura velocidad y mucha fuerza, que renuncia a la alegría, atrofia la fantasía y prohíbe la osadía.

Por suerte todavía aparece en las canchas, aunque sea muy de vez en cuando, algún descarado carasucia que sale del libreto y comete el disparate de gambetear a todo el equipo rival, y al juez, y al público de las tribunas, por el puro goce del cuerpo que se lanza a la prohibida aventura de la libertad.”

Es por todo esto que creo que vale la pena hacer una interesante observación:

Afortunadamente en los genes del futbolista colombiano (y del latinoamericano en general), “la viveza”, o la llamada “la malicia indígena”, en el buen sentido de la expresión, sigue presente y sale a relucir con alguna frecuencia en los estadios del mundo, y no de uno, sino de varios jugadores que por instinto puro se conectan para dar el batacazo.

Así pues, no es de sorprender que la selección más alegre del Mundial de Brasil 2014 según convino la prensa internacional, Colombia, sea una de las que más intenta este tipo de jugadas. Es casi obvio, una cosa lleva a la otra, y ahí, poquito a poco, el folclorismo de nuestro pueblo termina ganándole al trabajo táctico – con algo de alcahuetería del profe Perkérman que bien nos conoce – y brotan de la nada jugadas como el tercer gol ante Grecia en el Mundial, el golazo de James Rodríguez a Canadá en un amistoso en New Jersey y el gol de Adrián Ramos ante Eslovenia en su propia casa.

Durante el mundial, intentaron otras “vivezas” parecidas, como rodarla mientras acomodaban el balón en el tiro de esquina para que otro jugador la recogiera y avanzara sin oposición hacia el área pues ya habían “cobrado”… El árbitro, aburrido y víctima del sistema, anuló la jugada, pero me cuentan que la gente se alcanzó a parar de las sillas ante la inminencia del gol que nunca llegó…

Y es que para quien es víctima de la viveza, también hay beneficios… ¿A quién no le sirve un pellizcón que lo saque del atolondramiento? ¿Quién no siente que aprendió algo después de darse cuenta de que lo “medio tumbaron”? ¿Quién no se dice, ¿ah sí?, voy aplicar la misma la próxima vez?

Y así, tanto en el fútbol como en la vida, esto es de viveza, de moverse rápido, de cometer la locura de cobrar a riesgo, de “papaya ponía, papaya partía” y de “no dar papaya”, claro está.

Pero tenga cuidado, no me malinterprete, no tiene que volverse un tramposo, un ratero, un mentiroso o un político, eso ya es otra cosa, aquí se trata de hacer la viveza respetando la reglas de juego al mismo tiempo que honra sus preciados valores morales…

Se las dejo ahi…

Por : @ivanj_ortega