¡Soy Barcelonista! ¡Prueba superada!

Meme Clasico Barcelona Real Madrid..

Les confieso que tuve miedo. Durante los días que precedieron al Súper Clásico Español traté de hacerme fuerte para que el patriotismo no me fuese a traicionar en algún pasaje de esos esperados 90 minutos y que no terminara yo, Iván Ortega, haciéndole fuerza al Real Madrid por inercia “Jamesista” después de la cantaleta que le di a los supuestos hinchas del Barcelona en días pasados… Temía perder mi honor y no quería ni pensar en la vergüenza que sentiría de mí mismo…

Llegó el partido y una vez entró el gol de Neymar Jr. volví a sentir que era yo mismo, lo grité y ahí, en ese instante, supe que me importaba un carajo que hubiera un colombiano del otro lado. Hubiese dado cualquier cosa para que Messi hubiera metido ese céntrico de Suarez… Ahí se definió el partido, créanme.

Lo que paso después ya lo saben, Real Madrid consiguió hacer errar a Piqué, algo no muy difícil por estos tiempos, logró anotar de cabeza en un tiro de esquina (un gol de esos de otro partido) y ya montado en el marcador, jugó a la de Mourinho, con contrataques rapidísimos donde aprovecharon un grueso error del que casi nunca se equivoca: El “Mago” Iniesta…

Y para los que no lo saben, Messi jugó infiltrado por un esguince de tobillo. Ah, y si todavía creen que aún los genios no bajan el nivel cuando están golpeados, les recomiendo que vean los partidos de Cristiano en el Mundial de Brasil… A ver si lo encuentran… ¡Qué horror!

Debo reconocer sin embargo que el Real Madrid se vio mucho más entero físicamente y más agresivo. Incluso llegué a pensar que, siendo justos con la evolución que está teniendo el cuadro merengue, hubiera firmado el empate antes del partido. No, ¡qué va! ¡No firmo nada! Esto es fútbol y con tantos genios de mi lado, era cuestión de brillar la lámpara un par de veces, así que igual esperé con ilusión lo que muchas veces ha pasado: que el Barça le gane al Madrid en el Bernabéu… (¡Tómalo!)

Aquí viene más pa’ los colombianos y pa’ que sigan creyendo que están en el paraíso:

Si, James jugó un buen partido y cumplió con cautela su trabajo táctico, pero es evidente que él es sólo un “obrero con clase” más en ese selecto grupo de estrellas, lo que lo obliga a jugar para los otros y a tener cuidado con tratar de hacer una mágica jugada que le quite protagonismo a Cristiano o a Benzema (los consentidos de Florentino)… Creo que eso lo entendió y debe reconocérsele, pero debe ser muy frustrante que le nieguen tanto el balón o que se lo entreguen cuando ya no ven de otra… (Véase también partido contra Liverpool en Champions de la semana pasada – lo tengo grabado y tengo las pruebas). Vamos a ver hasta cuando aguanta James a que le den las sobras y hasta cuando aguanta la presión que harán los españoles por Isco (que está jugando bárbaro), pues finalmente es de ellos y se supone que preferirán que siga creciendo como jugador porque puede aportar mucho a la selección ante la no muy lejana salida de Iniesta…

Y no crean, a los que ya era madridistas los entiendo, sigan burlándose, aprovechen, después de tantos años bajo la sombra del gran Barça, tienen derecho, pero no olviden que “todo lo que sube baja”… y cuando bajen, los estaré esperando…

Si sienten que lo anterior suena a excusas y a comentarios de ardido, pues sí, estoy ardido y no veo la hora de verlos amargados, llorando y aburridos, pa’ devolverles todos los “memes” que me enviaron pa’ que se los puedan meter por el reverendo C#!&$…

¡Visca Barça! ¡Visca Barça! ¡Visca Barça!

Meme Clasico Barcelona Real Madrid.

Meme Clasico Barcelona Real Madrid....

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Colombia vs. El Salvador en New York: Sueño cumplido!

Todas las expectativas que tenía con respecto al paseo a New York para ver el partido amistoso de Colombia contra El Salvador quedaron completamente complacidas, desde lo futbolístico hasta lo logístico. No me puedo quejar, hasta volví siendo una mejor persona!

Antes de entrar en los detalles de esta formidable experiencia, quisiera empezar por agradecer a quienes ayudaron a hacer de este sueño una realidad.

A mi esposa, que me alcahueteó la aventura y hasta me prestó su carro. La pobre tuvo que caminar 1.5 km para acceder al transporte en común sólo para que yo me diera gusto. A mis compañeros de aventura, Daniel Rodríguez, Eduardo Moreno y Ernesto Álvarez, quienes además de compartir conmigo el mismo sueño – con niveles de birria un poco más bajos que los míos  – y de ayudarme a bajar los costos fijos, aportaron la “mamadera de gallo” que no debe faltar en estos paseos, que sirvió, entre otras cosas, para compensar el estrés excesivo con el que manejo este tipo de paseos o salidas familiares (estaba inmamable, lo reconozco). Más de doce horas a 130 Km/h “jodiendo la vida” terminó siendo muy terapéutico para todos… incluso para mí. Por último, no podía dejar de agradecerle a la Tía Martica que nos ofreció posada con más atenciones que un hotel cinco estrellas. No podíamos esperar más ¡A lo bien!

Partido en New York

Ya entrando en lo que fue el partido, tampoco me puedo quejar. Pedí un gol de Falcao y ahí estuvo… y casi mete dos más. Pedí buenas jugadas de James y ahí las tuve. Pedí que ganáramos y ganamos…

Pero bueno, ahora veamos algunas cosas que pude apreciar desde la tribuna, aclarando que después de hablar con varios entendidos del tema y de consultar los medios, me quedo comprobado que una cosa es verlo por televisión y otra muy diferente es verlo desde las gradas.

Lo bueno: Buen partido en general, buenos goles, un poco lento en el primer tiempo pero muy bueno en el segundo, algunas cosas que me impresionaron como la técnica de Juan Quintero (¡crack!) y de James (¡cracksazo!), la velocidad de Bacca, el despliegue de Arias y los movimientos sin balón de Falcao. La entrega de los jugadores no tuvo reparos, no se notó para nada que era un amistoso. Mi temor de que irían a media máquina se esfumó en menos de cinco minutos. Todos, o casi todos, metieron, corrieron, marcaron… Excelente para el espectáculo. Por ultimo me sorprendió mucho el carisma de James. Ese se gana cualquier afición con sólo saludar. En cambio, me pareció menos espectacular la relación de Falcao con el público, raro ¿no? Con todo y que fue la figura.

Lo malo: En la defensa se notó algo de torpeza, pero es entendible pues Balanta y Franco nunca habían jugado juntos. Decepcionaron Jackson y Carbonero. No aportan nada de nada, en serio. Por último, los espacios que deja Pablo Armero se ven el doble de grandes en persona. Es casi una propuesta indecente: venga y hágame por aquí. Es cierto que en ataque aporta bastante, pero por ahí cualquier otro equipo nos da por la cabeza.

Lo feo: Del espectáculo no hubo nada desagradable, por el contrario, todo fue color de rosa, pero debo decir que algunos hinchas salvadoreños me alcanzaron a sacar la piedra. Cuatro pendejos, rodeados de al menos 300 colombianos, andaban buscándose una mala hora, lanzando ofensas y burlas hacia Colombia. Afortunadamente, los que estuvimos ahí nos comportamos a la altura y los ignorarnos… y gracias a Dios no duro mucho, ya con tres adentro se quedaron calladitos todo el segundo tiempo…

No siendo más me despido, pues ya casi empieza el segundo amistoso de la serie, ahora con la temible selección del Canadá…

Si, vuelvo a ser como cualquiera de ustedes, un hincha más al que le toca seguir viendo los partidos por televisión o peor aún, ¡por Internet!

Colombia vs. El Salvador en New York: Ilusiones

Ranita

Mañana voy a cumplir uno de mis tantos sueños futboleros: veré jugar a la brillante Selección Colombia que tanto nos alegró en el pasado Mundial. Y no es para menos, pues viene prácticamente la misma nomina con una sola ausencia importante, la del gran Mario Yepes, pero que al mismo tiempo se ve compensada con la presencia del flamante centro delantero del Manchester United, Falcao Garcia.

Ver jugar a Colombia siempre será una gran alegría a pesar de que no se me haya dado en el contexto que hubiera querido. Me hubiera gustado más verla en el mismo Mundial (¿y a quien no?) o en el 3-3 contra Chile en Barranquilla, pero me conformo, es suficiente…

Ya empezaba a borrarse el recuerdo de aquel partido contra Brasil al que asistí por allá en el 2004 y de aquel amistoso contra el América jugado en Cartagena por allá en el 93.

Yo sé que ver a la Selección en un amistoso contra El Salvador no genera la misma emoción que en un partido de competencia oficial o que en un amistoso contra un grande de Europa, pero les aseguro me alcanza para llenar de anhelos el maletín que llevare a la espalda en mi travesía hacia el Red Bull Arena de New York (que queda realmente en New Jersey).

No podía partir a disfrutar de este evento sin compartir  – con los que todavía leen este blog – las ilusiones que me motivaron a pegarme el viaje de seis horas por trayecto desde Montreal.

La primera ilusión que tengo es que Colombia juegue un buen partido y que gane… y bueno, que al mismo tiempo se logre constatar que los conceptos tácticos del modelo de juego de Pékerman, incluyendo sus variantes, siguen sólidos, vigentes y que ofrecen garantías para enfrentar los retos que se avecinan.

Pero en realidad lo que me ilusiona como fiel hincha es que podría ver en persona un gol del gran Falcao, un par de exquisitos pases en profundidad de James, dos o tres regates con desborde y remate de Cuadrado, una que otra proyección en ataque de Zúñiga o de Armero, buenos quites en velocidad de Zapata, una buena sacada de Vargas, alguna patada dura de Sánchez, una amarilla para Aguilar (esa es fija), una que otra jugada en asociación de Teo (esa no es tan fija), etc, etc, etc…

Ah, y si por ahí se atraviesa un nuevo pase del “ras tas tas” quedaré más que complacido.

Ojalá que no me pase como la ranita que después de tener tantas ilusiones todo termina pasándosele al descubrir la cruda realidad…

¡Les cuento cuando vuelva!

A Oliver y Benji

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Como les había prometido en mi último post, hoy le haré un merecido homenaje a los Supercampeones (¡ya era hora!, dirán algunos de mis lectores, pero sobre todo, aquellos que me conocen desde esas épocas).

La mayoría de la gente que los recuerda hoy, lo hace para burlarse de las absurdas jugadas que aparecían en la serie, de los “siglos” que duraban los partidos, del terreno que parecía una montaña, de los kilómetros de largo que tenía la cancha (que según un estudio de un estudiante de física de una universidad nórdica era de unos 18 km), del balón que se estiraba y parecía de goma, de la “pensadera” de varios capítulos que les entraba cada vez que iban a patear el balón, etc., etc., etc…

Todo esto puede que sea cierto si lo vemos superficialmente, pero para los millones que los veíamos sin falta todos los martes y miércoles a las seis de la tarde, esas incongruencias que iban en contra de la física newtoniana eran detalles fantasiosos que estaban “bien justificados” en la trama de lo que en realidad era una excelente y emotiva historia de fútbol…

Dado que la animación japonesa que se conocía hasta antes de la llegada de la serie a Colombia tenía esas mismas características fantasiosas (incluyendo los juegos de video al estilo de Ninja Gaiden), las descabelladas jugadas como el Huracán en el cielo, el Tiro Doble, el Tiro de Remate, el Tiro del Tigre, etc., eran de todas formas bien aceptadas y poco cuestionadas dentro del joven público que las esperaba impacientemente durante los largos cotejos.

Con todo, creo que la historia de Oliver tiene mucho más transcendida de lo se podrían imaginar, pues a la larga nos dejó innumerables mensajes que marcaron la vida de muchos jóvenes y, de hecho, de muchos futbolistas (incluyendo a James Rodríguez y al mismísimo Andrés Iniesta).

Por Juan Carlos Rojas. Tomado de @e_juancharlos
Homenaje a James Rodríguez por Juan Carlos Rojas. Tomado de @e_juancharlos

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En la historia de los Supercampeones se nos invitaba a valorar muchas cosas del maravilloso juego del “fútbol soccer”, pero todo, sin que nos diéramos cuenta, desde el punto de vista de la ancestral y legendaria cultura japonesa, algo no menor y de la que conozco un poquitico gracias a mi estudios sobre Calidad Total, Kaizen, Justo a Tiempo, entre otras filosofías de gestión que tuvieron un auge impresionante por esos lados…

Podemos por ejemplo hablar concretamente de la alusión que hacen a valores como el trabajo en equipo, el compañerismo, el reconocimiento de las habilidades de cada quien, el esfuerzo, la superación, el mejoramiento, el honor en la victoria y en la derrota, el respeto hacia quien lo merece por antigüedad, jerarquía o dinastía (muy propio de los japoneses), el respeto para con los rivales, el respeto por objetos sagrados y muchas otras cosas que ninguna otra serie hubiera podido reflejar de forma tan acertada.

El Sensei y el aprendiz

Roberto SedinhoAsí pues, nuestro protagonista, como en todas las historias que vienen del Japón, tiene su propio Sensei, un maestro que viene a enseñarle y a formarlo en las artes del exquisito fútbol sudamericano. Incluir a Roberto Sedinho como el Sensei de Oliver no fue una simple casualidad. De hecho, creo que el primer gran acierto de la serie es reconocer que los brasileros son los maestros de este deporte. Los japoneses se caracterizan por saber valorar las capacidades “superiores” de otros pueblos, no se avergüenzan de eso y por el contrario se esfuerzan para tratar de imitar a los mejores, ideología que como saben también aplican en la industria, tecnología, deporte, economía, etc. (es algo así como un Benchmarking innato y generalizado).

“El balón es tu amigo”

Oliver-BebeEs una frase sencilla, pero que tiene un gran significado. La escena en donde Oliver (siendo un bebe) se salva gracias a un balón cuando es arrollado por un camión nos deja un mensaje que no es perceptible a primera vista, pero que tiene un sentido muy profundo que llegué a entender muchos años después: Si nos apegamos a un balón, si hacemos deporte, si nos rodeamos de gente sana, seguramente nuestra vida estará blindada ante los tantos peligros que la sociedad nos obliga a enfrentar… Es así como un balón pueder salvar vidas en la vida real. Si, créelo, ¡el balón es tu amigo!

También hay otro mensaje un poco más directo que se repite en casi todos los capítulos: Si decides que él sea tu “amigo”, ¡trátalo bien!, conócelo, aprende a dominarlo, camina con él, llévalo a todas partes, pégalo al pie, no lo revientes, enamórate de tu herramienta (también algo muy, muy japonés), crea una relación especial entre él y tu… Como el samurái y su sable.

¡Oh no!, ¡Capitán!

¿Quién no recuerda los grandes ojos vidriosos que ponían todos los compañeros y fans de Oliver cuando la derrota era inminente? Igual que para los occidentales, para los japoneses el rol del capitán es el de asumir el liderazgo en los momentos difíciles, pero a diferencia de nosotros, ellos toman por un hecho irrefutable que es el capitán quien más sufre en las derrotas y se les ve incluso más preocupados por las frustraciones del capitán que por el hecho mismo de perder un partido. Es de suponer que por eso le demuestran una solidaridad que va más allá de nuestra comprensión. Los dirigentes japoneses, de organizaciones privadas o publicas, que fracasan en su mandato se consideran a ellos mismos como alguien que ha faltado al honor de la comunidad y de su misma familia y como saben, además de renunciar, muchas veces terminan incluso quitándose la vida.

Todas estas cosas leídas en estos cortos párrafos parecen fáciles de aprehender, pero no lo son. Fueron necesarios muchos capítulos de los Supecampeones (Oliver y Benji o Capitán Tsubasa) para que algo de esto se me quedara, o mejor, se nos quedara.

Es más, no conforme con verme la serie, yo mismo dibujé más de cinco cuadernos de 100 hojas de historias de los Supercampeones que yo mismo me inventaba y que obligaba a leer a mis primos. También llené el álbum, jugué miles de horas el juego de Súper-Nintendo (con el que paso aprendí algo japonés escrito a punta de ensayo y error) y además tuve los muñequitos de plástico… Eso sin contar que traté de hacer en la vida real algunos de sus trucos!

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Oliver-Super-Nintendo

Esta serie pudo haber sido concebida para despertar el amor por fútbol en Japón, pero en realidad sirvió para que millones de fanaticos futboleros repartidos por todo el mundo descubrieramos que dentro del mismo fútbol había una cantidad impresionante de enseñanzas y de valores que nunca nadie nos había mostrado…

A Oliver y Benji: ¡Muchas gracias!  => Arigatou gozaimasu

El vaso medio lleno del Colombia 0 – Brasil 1

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He preparado esta entrada para ahorrarle tiempo a aquellos que, incluso hoy lunes, andan brincando entre las páginas de El Tiempo, El Espectador, Gol Caracol, FutbolRed, entre otras, en busca de comentarios y análisis del partido amistoso de Colombia-Brasil del pasado 5 de septiembre, pero sobre todo para ahorrarles angustias a aquellos que andan en la búsqueda de alguna buena noticia dentro de lo triste que fue nuevamente perder con una de las peores selecciones brasileñas de la historia.

Aquí algunos puntos positivos que logré rescatar de los diversos medios consultados, a los que les agrego obviamente algo de mi propia percepción:

La vuelta del tigre Falcao, nuestro gran centro delantero. Se le vio animado y le alcanzó hasta para tener una opción que casi mete. Las sensaciones son muy buenas y su vuelta se ve que le viene bien al grupo, sobre todo porque necesitamos un nuevo líder (a falta de Yepes) y Falca lo tiene todo para cumplir ese rol.

La selección mostró un bloque muy compacto, con buen manejo incluso al quedar con diez hombres tras la expulsión de Cuadrado (se tiene una memoria táctica que nos va a jugar a favor más adelante). Se sigue con la idea de transiciones rápidas en ataque, muy parecido al comportamiento del equipo en el mundial. Si, falto profundidad, pero cabe anotar que la mayoría apenas está cogiendo ritmo y James aún está en proceso de adaptación en el Real Madrid (poquita cosa!).

El equipo exhibió temperamento y actitud para jugarle frente a frente, con agresividad y sin complejos a Brasil, así les haya tocado “rebajarse” al juego áspero del Brasil de los últimos tiempos. Claro que como no es de nuestra costumbre el juego fuerte, por ahí de pronto se nos fue la mano. Con todo y eso, Brasil pegó un poco más (17 faltas contra 13).

Cristian Zapata jugó un excelente partido. Casi todas las ganó, dio seguridad y solidez. Ya es un inamovible de la zaga.

Camilo Zúñiga fue probado como volante central, labor que supo cumplir según muchos analistas. Puede ser una variante interesante.

Juan Guillermo Cuadrado se estaba echando un muy buen partido, era de lejos el mejor, lástima que los de arriba, Teo y Jackson, no se le supieron juntar y que en marca fue imprudente y apresurado, lo que le costó finalmente la expulsión.

David Ospina en el arco estuvo bastante acertado, así algunos crean que tuvo algo de responsabilidad en el gol. Le sacó varias a Neymar y le detuvo un tiro libre complicado a David Luiz. Cabe anotar que viene de una lesión y que no está jugando con el Arsenal de Inglaterra.

Se utilizó bien la media distancia. Aunque no anotamos, las aproximaciones más claras que tuvimos fueron con remates desde fuera del área. Esta arma no es muy “colombiana” y creo que se demostró que tenemos esta variante en ataque frente a defensas cerradas o ante la falta de lucidez en los movimientos de ruptura de nuestros delanteros o falta de desborde de los que entran. Nunca tuve la impresión que el tiro al arco desde afuera estuvo de más o que fue una mala decisión.

Nota: también cabe resaltar que la mayoría de los expertos coinciden en que el árbitro, a pesar de ser muy malo, no estaba inclinado para ninguno de los dos lados. La jugada de Tardeli bien pudo haber sido marcada como gol sin ningún problema, Valdez y Teofilo pudieron haber sido expulsados por duras entradas a Neymar, etc. Cuando un árbitro perdona esas ante un grande como Brasil, es al menos sinónimo intrínseco de respeto, respeto ganado por la gran imagen que se dejó en el mundial, pero ¡ojo!, tampoco es para jugar al filo del reglamento.

Ahí le dejo entonces el vaso medio lleno, allá usted si insiste en verlo medio vacío… y no me crea conformista o maturanista (perder es ganar un poco), simplemente no creo que sea momento de poner el grito en el cielo por una opaca presentación en un amistoso…

Reflexiones para antes de convertirse en madridista

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Con la llegada James Rodríguez al Real Madrid la gran mayoría de los colombianos estaremos tentados a convertirnos en madridistas, incluso aquellos sin vergüenzas que se declararon barcelonistas a morir en las épocas de Guardiola y del Tiki-Taka efectivo. No los culpo, la verdad es que la llegada de James al Madrid es algo histórico para Colombia por la ilusión que representa ver a unos de los nuestros brillar al lado de los más grandes jugadores del mundo, pero si usted se considera un verdadero amante el fútbol no debería dejarse llevar por esta euforia momentánea y más bien lo invito a reconsiderar algunos hechos y a respetar los principios de todo buen hincha antes de cambiar de colores.

Primero, le pido que reflexione sobre este postulado de Eduardo Galeano, escritor uruguayo: “En su vida, un hombre puede cambiar de mujer, de partido político o de religión, pero no puede cambiar de equipo de fútbol”. Así que déjese de estar brincando de un lado para otro, como sólo podemos hacerlo los cartageneros, quienes si tenemos una excusa científicamente avalada, de lo contrario usted tiene serios problemas de personalidad o no tiene ni idea de fútbol o todavía es un adolecente en pleno “tibiri-tabara”.

Pregúntese que pasaría si a James lo sientan y lo ponen a jugar sólo unos minuticos de vez en cuando, que es algo que suele pasar en el equipo merengue y en muchos grandes clubes del mundo como el América de Cali (¡plop!). Obviamente no deseo que le vaya mal a un compatriota que tantas alegrias nos ha dado y menos si por eso se nos viene abajo la mejor la selección Colombia de la historia, pero y si eso pasara, ¿qué pensaría usted del Madrid?, ¿lo odiaría?… No responda.

Ahora, pregúntese porque no se hizo hincha del Mónaco cuando James andaba por allá o porque no se hizo hincha del Atlético o del Porto cuando Falcao y otros colombianos estaban en esos equipos. ¿No será que usted solo se arrima cuando sabe que podría celebrar una Champions League, así como cuando se le arrimó al Barça?, ¿será que el hecho de que haya un colombiano solamente es una excusa para disimular su oportunismo?

Continúe haciéndose esta otra pregunta, ¿qué pasaría si Juan Guillermo Cuadrado llega al Barcelona? Estaría en tremendo lio, ¿cierto? Solamente si usted es un solapado estaría fresco gozándose los triunfos de ambos.

Bueno, pero no se me ofusque, toda esta reflexión que le invito a hacer es para pedirle que no se confunda; hacerle fuerza a uno de los nuestros no tiene por qué convertirlo en hincha acérrimo del equipo donde juega. No se traicione a usted mismo y al fútbol y recuerde que los jugadores cambian de equipo todas las temporadas, que los equipos tienen altos y bajos, y que la mayoría cambian de estilo y filosofía de juego según el DT de turno. No olvide que los verdaderos hinchas son los únicos que se quedan realmente para siempre. O pregúnteles a los del América, ¡eso sí es amor! (de verdad, los admiro).

Si lo analiza bien, se dará cuenta que hacerse hincha de equipos extranjeros puede ser más difícil de lo parece. No es que no se pueda, de hecho, yo soy del Barcelona FC, pero mi experiencia me permitió entender que para hinchar por un club extranjero debe haber una conexión especial, algo que comparta y lo identifique, algo lo suficientemente sólido para que sobreviva al paso y traspaso de un jugador en especial y que le permita aguantar amarguras, derrotas y humillaciones. No es fácil enamorarse de verdad de un club que juega a miles de kilómetros y por el cual nadie le ha infundado pasión directamente. Por eso, piénselo bien antes de volverse madridista si sólo lo hace por la llegada de James; no vaya a ser y en algún tiempo haga el ridículo que están haciendo hoy los dizques “Barcelonistas”.

Si usted ya era del Real Madrid antes de James o del Barcelona antes de Pep y Messi, no tiene que sentirse sermoneado, simplemente siga siendo coherente y tenga claro las verdaderas razones que lo llevaron a un lado o al otro o a ninguno. Y si gracias a James usted se enamora del club y se queda en el Madrid después de su partida y de doloras derrotas que seguramente vendrán, se habrá graduado de verdad como hincha REAL!

¡Buena suerte James y a ganarse la titular pues! (no le deseo más na’)

Visca Barça!!!

Mundial de ensueño (parte II)

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Alemania le colocó la cerecita al postre y cerró con broche de oro lo que fue un gran Mundial. Fue el mejor equipo y son los campeones indiscutibles, jugando al fútbol, limpio, leal, de ataque y transparente, exactamente lo que pedí en una entrada anterior: Mundial de ensueño (I).

Mi corazón en la final estuvo sin embargo del lado de la Argentina. Yo quería que la copa se quedara en América y quería llorar viendo a Messi levantar la copa, pero no se pudo porque para ganarle a la perfección hay que jugar perfecto y Argentina jugó “casi” perfecto.

El planteamiento “Bilardiano” casi les sale: mantener el arco en cero y contraatacar. Tuvieron incluso mejores opciones que los mismos alemanes. Lo que se perdieron Higuaín, Messi y Palacios fue increíble. Además, lo de Neuer a Higuaín fue penal y hasta parecían tener la suerte del campeón por lo del cabezazo alemán que devolvió el palo.

A pesar de eso, me queda un buen sabor en el paladar porque el campeón fue Alemania y porque es el justo premio al trabajo bien planificado y bien ejecutado. Alemania lo venía buscando desde el 2002 cuando perdió la final con Brasil. En todos los mundiales que siguieron llegaron a semifinales (2006 en casa y en 2010 en Sudáfrica) y esto, amigos míos, no es casualidad, esto es un típico caso de reingeniría bien aplicada.

Desde hace unos doce años la federación alemana hizo cambios drásticos al notar un estancamiento en su fútbol y la falta de renovación de sus figuras. Hicieron cambios profundos en la Bundesliga y en su estructura, repensaron hasta el más mínimo detalle, desde cuanto deben valer las entradas al estadio hasta el modelo económico y deportivo de los equipos. Ellos querían que los estadios se llenaran de niños y que esos niños fueran los mismos que alimentaran las juveniles de los clubes que estaban obligados a destinar un mínimo de recursos en estos procesos. De hecho, no se aceptan equipos con problemas económicos. Querían estadios llenos y le dieron menor importancia al fútbol por televisión, de la que a su vez decidieron repartir de manera más equitativa las ganancias entre todos los clubes. Trabajaron las juveniles nacionales desde lo mental y poco a poco rediseñaron y remodelaron el espirito del juego alemán caracterizado por la fuerza, velocidad y empuje y lo tornaron un poco más agradable a la vista, con toques sutiles de belleza y esteticismo sin que por eso perdieran su extrema voluntad competitiva innata en esta cultura. Ante todo este trabajo previo solo bastó un poco de la mano de Klinsman y que viniera alguien como Löw que con paciencia lo supiera explotar. Por eso insisto en lo que dije antes: “el zarpazo hacia un título mundial no es el resultado de 90 minutos de juego”.


Ahora, en lo que me corresponde como colombiano, ando feliz, pues también cerramos con broche de oro lo que fue una verdadera participación de ensueño:

– Nos quedamos con el botín de oro gracias a los 6 goles de James Rodríguez.

– Quedamos oficialmente de quintos.

– Ganamos el premio Fair Play (no sé si fue para compensarnos por el mal arbitraje del que fuimos victima).

– James fue nominado al balón de oro (y eso que para muchos debió ganarlo).

– El primer gol de James ante Uruguay será muy seguramente seleccionado como el mejor gol de mundial por los votantes en el sitio web de la FIFA. Igual, cuenta la leyenda urbana que este gol quedó registrado con nombre y apellido: Golazo Hijueputa!

– Juan Guillermo Cuadrado fue el jugador con más asistencias (4).

– En el top 5 de gambetas Cuadrado apareció dos veces.

– La celebración del primer gol contra Grecia fue nombrada como la mejor celebración del mundial.

– Y además me informan vía Twitter que nos ganamos la cadera de oro.


Ahora, a coger fuerzas para la Copa América en Chile el próximo año. ¡A por ella!

Y no se preocupen, seguiré aportando semanalmente historias de fútbol y de la vida en este blog que se niega a morir.

Ah, y por si acaso, ¡eso fue gol de Yepes!

Sígueme en Twitter @ivanj_ortega