Colombia vs. El Salvador en New York: Ilusiones

Ranita

Mañana voy a cumplir uno de mis tantos sueños futboleros: veré jugar a la brillante Selección Colombia que tanto nos alegró en el pasado Mundial. Y no es para menos, pues viene prácticamente la misma nomina con una sola ausencia importante, la del gran Mario Yepes, pero que al mismo tiempo se ve compensada con la presencia del flamante centro delantero del Manchester United, Falcao Garcia.

Ver jugar a Colombia siempre será una gran alegría a pesar de que no se me haya dado en el contexto que hubiera querido. Me hubiera gustado más verla en el mismo Mundial (¿y a quien no?) o en el 3-3 contra Chile en Barranquilla, pero me conformo, es suficiente…

Ya empezaba a borrarse el recuerdo de aquel partido contra Brasil al que asistí por allá en el 2004 y de aquel amistoso contra el América jugado en Cartagena por allá en el 93.

Yo sé que ver a la Selección en un amistoso contra El Salvador no genera la misma emoción que en un partido de competencia oficial o que en un amistoso contra un grande de Europa, pero les aseguro me alcanza para llenar de anhelos el maletín que llevare a la espalda en mi travesía hacia el Red Bull Arena de New York (que queda realmente en New Jersey).

No podía partir a disfrutar de este evento sin compartir  – con los que todavía leen este blog – las ilusiones que me motivaron a pegarme el viaje de seis horas por trayecto desde Montreal.

La primera ilusión que tengo es que Colombia juegue un buen partido y que gane… y bueno, que al mismo tiempo se logre constatar que los conceptos tácticos del modelo de juego de Pékerman, incluyendo sus variantes, siguen sólidos, vigentes y que ofrecen garantías para enfrentar los retos que se avecinan.

Pero en realidad lo que me ilusiona como fiel hincha es que podría ver en persona un gol del gran Falcao, un par de exquisitos pases en profundidad de James, dos o tres regates con desborde y remate de Cuadrado, una que otra proyección en ataque de Zúñiga o de Armero, buenos quites en velocidad de Zapata, una buena sacada de Vargas, alguna patada dura de Sánchez, una amarilla para Aguilar (esa es fija), una que otra jugada en asociación de Teo (esa no es tan fija), etc, etc, etc…

Ah, y si por ahí se atraviesa un nuevo pase del “ras tas tas” quedaré más que complacido.

Ojalá que no me pase como la ranita que después de tener tantas ilusiones todo termina pasándosele al descubrir la cruda realidad…

¡Les cuento cuando vuelva!

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Reflexiones para antes de convertirse en madridista

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Con la llegada James Rodríguez al Real Madrid la gran mayoría de los colombianos estaremos tentados a convertirnos en madridistas, incluso aquellos sin vergüenzas que se declararon barcelonistas a morir en las épocas de Guardiola y del Tiki-Taka efectivo. No los culpo, la verdad es que la llegada de James al Madrid es algo histórico para Colombia por la ilusión que representa ver a unos de los nuestros brillar al lado de los más grandes jugadores del mundo, pero si usted se considera un verdadero amante el fútbol no debería dejarse llevar por esta euforia momentánea y más bien lo invito a reconsiderar algunos hechos y a respetar los principios de todo buen hincha antes de cambiar de colores.

Primero, le pido que reflexione sobre este postulado de Eduardo Galeano, escritor uruguayo: “En su vida, un hombre puede cambiar de mujer, de partido político o de religión, pero no puede cambiar de equipo de fútbol”. Así que déjese de estar brincando de un lado para otro, como sólo podemos hacerlo los cartageneros, quienes si tenemos una excusa científicamente avalada, de lo contrario usted tiene serios problemas de personalidad o no tiene ni idea de fútbol o todavía es un adolecente en pleno “tibiri-tabara”.

Pregúntese que pasaría si a James lo sientan y lo ponen a jugar sólo unos minuticos de vez en cuando, que es algo que suele pasar en el equipo merengue y en muchos grandes clubes del mundo como el América de Cali (¡plop!). Obviamente no deseo que le vaya mal a un compatriota que tantas alegrias nos ha dado y menos si por eso se nos viene abajo la mejor la selección Colombia de la historia, pero y si eso pasara, ¿qué pensaría usted del Madrid?, ¿lo odiaría?… No responda.

Ahora, pregúntese porque no se hizo hincha del Mónaco cuando James andaba por allá o porque no se hizo hincha del Atlético o del Porto cuando Falcao y otros colombianos estaban en esos equipos. ¿No será que usted solo se arrima cuando sabe que podría celebrar una Champions League, así como cuando se le arrimó al Barça?, ¿será que el hecho de que haya un colombiano solamente es una excusa para disimular su oportunismo?

Continúe haciéndose esta otra pregunta, ¿qué pasaría si Juan Guillermo Cuadrado llega al Barcelona? Estaría en tremendo lio, ¿cierto? Solamente si usted es un solapado estaría fresco gozándose los triunfos de ambos.

Bueno, pero no se me ofusque, toda esta reflexión que le invito a hacer es para pedirle que no se confunda; hacerle fuerza a uno de los nuestros no tiene por qué convertirlo en hincha acérrimo del equipo donde juega. No se traicione a usted mismo y al fútbol y recuerde que los jugadores cambian de equipo todas las temporadas, que los equipos tienen altos y bajos, y que la mayoría cambian de estilo y filosofía de juego según el DT de turno. No olvide que los verdaderos hinchas son los únicos que se quedan realmente para siempre. O pregúnteles a los del América, ¡eso sí es amor! (de verdad, los admiro).

Si lo analiza bien, se dará cuenta que hacerse hincha de equipos extranjeros puede ser más difícil de lo parece. No es que no se pueda, de hecho, yo soy del Barcelona FC, pero mi experiencia me permitió entender que para hinchar por un club extranjero debe haber una conexión especial, algo que comparta y lo identifique, algo lo suficientemente sólido para que sobreviva al paso y traspaso de un jugador en especial y que le permita aguantar amarguras, derrotas y humillaciones. No es fácil enamorarse de verdad de un club que juega a miles de kilómetros y por el cual nadie le ha infundado pasión directamente. Por eso, piénselo bien antes de volverse madridista si sólo lo hace por la llegada de James; no vaya a ser y en algún tiempo haga el ridículo que están haciendo hoy los dizques “Barcelonistas”.

Si usted ya era del Real Madrid antes de James o del Barcelona antes de Pep y Messi, no tiene que sentirse sermoneado, simplemente siga siendo coherente y tenga claro las verdaderas razones que lo llevaron a un lado o al otro o a ninguno. Y si gracias a James usted se enamora del club y se queda en el Madrid después de su partida y de doloras derrotas que seguramente vendrán, se habrá graduado de verdad como hincha REAL!

¡Buena suerte James y a ganarse la titular pues! (no le deseo más na’)

Visca Barça!!!

Mundial de ensueño (parte II)

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Alemania le colocó la cerecita al postre y cerró con broche de oro lo que fue un gran Mundial. Fue el mejor equipo y son los campeones indiscutibles, jugando al fútbol, limpio, leal, de ataque y transparente, exactamente lo que pedí en una entrada anterior: Mundial de ensueño (I).

Mi corazón en la final estuvo sin embargo del lado de la Argentina. Yo quería que la copa se quedara en América y quería llorar viendo a Messi levantar la copa, pero no se pudo porque para ganarle a la perfección hay que jugar perfecto y Argentina jugó “casi” perfecto.

El planteamiento “Bilardiano” casi les sale: mantener el arco en cero y contraatacar. Tuvieron incluso mejores opciones que los mismos alemanes. Lo que se perdieron Higuaín, Messi y Palacios fue increíble. Además, lo de Neuer a Higuaín fue penal y hasta parecían tener la suerte del campeón por lo del cabezazo alemán que devolvió el palo.

A pesar de eso, me queda un buen sabor en el paladar porque el campeón fue Alemania y porque es el justo premio al trabajo bien planificado y bien ejecutado. Alemania lo venía buscando desde el 2002 cuando perdió la final con Brasil. En todos los mundiales que siguieron llegaron a semifinales (2006 en casa y en 2010 en Sudáfrica) y esto, amigos míos, no es casualidad, esto es un típico caso de reingeniría bien aplicada.

Desde hace unos doce años la federación alemana hizo cambios drásticos al notar un estancamiento en su fútbol y la falta de renovación de sus figuras. Hicieron cambios profundos en la Bundesliga y en su estructura, repensaron hasta el más mínimo detalle, desde cuanto deben valer las entradas al estadio hasta el modelo económico y deportivo de los equipos. Ellos querían que los estadios se llenaran de niños y que esos niños fueran los mismos que alimentaran las juveniles de los clubes que estaban obligados a destinar un mínimo de recursos en estos procesos. De hecho, no se aceptan equipos con problemas económicos. Querían estadios llenos y le dieron menor importancia al fútbol por televisión, de la que a su vez decidieron repartir de manera más equitativa las ganancias entre todos los clubes. Trabajaron las juveniles nacionales desde lo mental y poco a poco rediseñaron y remodelaron el espirito del juego alemán caracterizado por la fuerza, velocidad y empuje y lo tornaron un poco más agradable a la vista, con toques sutiles de belleza y esteticismo sin que por eso perdieran su extrema voluntad competitiva innata en esta cultura. Ante todo este trabajo previo solo bastó un poco de la mano de Klinsman y que viniera alguien como Löw que con paciencia lo supiera explotar. Por eso insisto en lo que dije antes: “el zarpazo hacia un título mundial no es el resultado de 90 minutos de juego”.


Ahora, en lo que me corresponde como colombiano, ando feliz, pues también cerramos con broche de oro lo que fue una verdadera participación de ensueño:

– Nos quedamos con el botín de oro gracias a los 6 goles de James Rodríguez.

– Quedamos oficialmente de quintos.

– Ganamos el premio Fair Play (no sé si fue para compensarnos por el mal arbitraje del que fuimos victima).

– James fue nominado al balón de oro (y eso que para muchos debió ganarlo).

– El primer gol de James ante Uruguay será muy seguramente seleccionado como el mejor gol de mundial por los votantes en el sitio web de la FIFA. Igual, cuenta la leyenda urbana que este gol quedó registrado con nombre y apellido: Golazo Hijueputa!

– Juan Guillermo Cuadrado fue el jugador con más asistencias (4).

– En el top 5 de gambetas Cuadrado apareció dos veces.

– La celebración del primer gol contra Grecia fue nombrada como la mejor celebración del mundial.

– Y además me informan vía Twitter que nos ganamos la cadera de oro.


Ahora, a coger fuerzas para la Copa América en Chile el próximo año. ¡A por ella!

Y no se preocupen, seguiré aportando semanalmente historias de fútbol y de la vida en este blog que se niega a morir.

Ah, y por si acaso, ¡eso fue gol de Yepes!

Sígueme en Twitter @ivanj_ortega