Eso de hablar de fútbol con gente que no sabe…

Emoticon - suicidio

Debatir sobre quien debió haber ganado el balón de oro, sobre cuál es el mejor equipo, sobre tácticas, esquemas, sobre transferencias, sobre recuerdos, sobre jugadores de antaño, sobre los mundiales, mejor dicho, sobre todo lo que tenga que ver con el fútbol, es un verdadero placer, incluso, la cosa se pone mejor todavía cuando se desata la polémica con argumentos que no compartimos, nos encendemos y nos vemos en la obligación de replicar: ¡es la verga!, en serio ¡Ah! y cuando se me da por defender al profe Carlos Antonio Vélez, ¡es la triple verga!… Todo con un mínimo de respeto, claro.

De ahí aprendemos un poco de todo, de fútbol y de tolerancia, de saber escuchar y de puntos intermedios, de política, geografía, historia y hasta de religión… Hasta ahí me le mido a hablar de fútbol con el que sea, sin ningún tipo prejuicios (hasta con los nuevos madridistas)… Bueno, con el que sea pero que sepa lo mínimo.

Sí, porque lo que es un placer, con todo y que puedo ofuscarme, puede llegar a convertirse en un horrible calvario cuando alguien por ahí, ignorante de que para hablar conmigo de fútbol hay que saber lo básico y estar algo actualizado, se atreve a soltarme frases como estas:

-Oye Iván, ahora todo el mundo dizque hincha del “Real Barcelona”… (WTF?!)

-¿Cómo era que se llamaba el negrito ese de Brasil que jugaba en pila? – ¿Pelé?, – Si, ¡ese! – ¡No me jodas!

-Ombe, el muchacho ese nuevo de barranquilla, jovencito él, ¿por dónde estará?, ¿pachequito era que se llamaba?

– ¿Dónde es que juega el pelaito ese nuevo, yeims?

– A mi háblame del Pipa de Ávila pa’ atrás… *fin de la conversación*

En fin, yo entiendo que hagan un esfuerzo para sostener una conversación agradable y que abusen un poco de nuestra paciencia, pero hay un límite, y no es que este pidiendo un análisis profundo de los movimientos en diagonal interna del falso nueve que se convierte en un punta de lanza definida para armar así un módulo de 4-3-3 en fase ofensiva, no, sólo pido un poco de mesura y de respeto para los que con tanto esfuerzo hemos sacrificado parte de nuestras neuronas para conservar datos, estadísticas e información sobre este deporte maravilloso.

¡Que gracias!

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